lunes, 30 de noviembre de 2015

El taller

Empecé  el taller de filosofía .Las primeras dos sesiones los alumnos propusieron preguntas,  todos los que van tienen algun tipo de cercanía con pensar, no muchos, 6 o 7 asisten de manera itinerante.
La preguntas más curiosa que han formulado hasta el momento son: "¿Es obligatorio ser feliz?" y a partir de esa: "¿Tiene uno derecho a estar triste?".
Lo más cursioso son algunas respuestas: "Ser feliz es tener buenas notas". Eso me dijo un alumno que tiene casi siempre buenas notas, es el mismo que el que defedió su derecho a la infelicidad.
Anteayer me preguntó el CPE si podía hacer algo sobre los atentados, una cartelera con reflexiones. Yo le dije que sí, pero que iba a llevar tiempo,  distancia, y que no iba a ser algo del tipo "qué horrible, defendamos la libertad". Él no entendió mucho, quiere algo, algo concreto, parece que muchos profesores piden de los alumnos, indiferentes, aún presos del acontecimiento, que digan, que tomen posición. Vamos a ver.
Dos alumnos no respetaron el minuto de silencio, uno no se sabe bien por qué, y el otro parece que dijo "yo no voy a hacer lo que el gobierno me dice", "todos los días muere gente en muchas partes del mundo y nadie hace un minuto de silencio". Así que le pidieron que hable con la directora, ella le mandó hacer una composición, de 200 palabras exactamente, sobre la importancia del minuto de silencio. También escribió un comunicado a la madre, la cual le respondió: "Mi hijo tiene el derecho de expresarse, Viva Francia! Viva la República!". El Cpe dice que la madre toma y que la cosa va por el lado del Front National. El chico dibujó unas kalashnikov en una mesa, llaman a la policía, él preguntó si le van a hacer una "ficha S" (ficha que se hace para las amenazas potenciales a la seguridad nacional). Yo ya dije, ante miradas espantadas de mis colegas, que mandarle hacer una composición y llamar a la policía no es aproximarse de una manera demasiado amable, y que quiero hablar con él. Me dieron permiso sin confianza.
Vamo a ver. Curiosamente, y en eso de que nomen est omen, se llama "Antoine fusilier" (Antonio fusilador).

Atentamente

Cuando pasó todo estabamos en "La parrilla". Puede llamarse así porque es, de hecho, la única parrilla que hay en todo Paris, por autodenominación. Salió una entrevista en subrayado, hace poco, de un tipo que estaba ahí, parece que la gente "se chocaba entre sí y todos lloraban". De verdad no pasó nada, estábamos tomando un Stagnari y alguien dijo que había unos tiroteos, sin darle mucha pelota nos decidimos por tomar un vino chileno que estaba mucho mehjor. Después los números de muertos empezaron a aumentar, 40, luego 60, luego 100. Yo pedí otra botella y me dijeron que no, y la medida más importante que se tomó fue hacer camas para los que no querían salir y permitir, tacitamente. fumar en un salon, para no tener que ir a la calle. No me vendieron otra botella de vino y eso me puso de malhumor. Los niños que estaban seguían corriendo y jugando, y a eso de las tres nos fuimos con una amiga que estaba quedándose en Meudon. Las sirenas aún siguen por todos lados, pero Paris siempre fue una ciudad con sirenas.
Hay medidas de seguridad y han registrado casas que nada tienen que ver con los atentados, leí hace poco en "Le monde" (incluso en Le monde) que la policía destruyó una mezquita y que lastimo a una niña en una redada, envión de heroicismo, buscaban a un pariente lejano de alguien que quizás tuvo algo que ver. Lo curioso es que hoy, dos semanas después, no se ven milicos disfrazados en la calle, todos están de civil. Hoy (a los pies de diciembre) se llevaron 300 o 200 detenidos en las manifestaciones por el clima en la plaza de la República, y cagaron a patadas a una pareja por decir "Daesh" en una conversación.
Yo pensé en Bataille y en eso de defender los valores occidentales en tanto "tomar champagne, ver futbol y escuchar rock". Esa libertad. Una contrapropuesta habría sido defender "no suicidarse" o "no cagar a tiros a gente".  Pero la libertad tiene más sentido cuando no es una cuestión antibelicista, entonces es esas pavadas;  la "occidentalidad", por más criticabe que sea, queda resumida a esto: algo mundial, algo que coincide con el cosumo como modo de vida, algo profundamente vacuo.

Mientras, durante la reunión por el clima los días avecinan un invierno dulce, felizmente sin nieve.





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