martes, 29 de enero de 2013

Ultimamente no pasa nada notable, o, mejor dicho, no noto que nada pase, en síntesis: no sos vos Francia, soy yo.


Tema 1, y medio tema más

Lo peor es el asunto de la seguridad social, porque desde un tiempo esta parte, soy el dichoso portador de una hernia epigástrica, una hernia francesa. Sí, tengo una hernia, en Francia.
El diagnóstico del médico fue bastante claro, mientras hacía valer los 23 euros me mostraba fotos en google de torsos y diagrámas anatómicos cómo estrategia ante la supuesta barrera idiomática. Digo supuesta porque ultimamente estoy entendiendo bastante el idioma, pero la gente sigue manteniendo el gesto condecendiente (o simpatía con los extranjeros desde un punto de vista menos cínico) y me habla abriendo bien los ojos y utilizando sinónimos para cada verbo y sustantivo y tratando de acaparar el campo semántico, bajo el riesgo de redundancias para así evitar cualquier perdida posible de significados.

Ejemplo en español, la frase sería: "Ayer salí de casa a comprar Coca y cómo llovía se me mojó el saco"

Esquema en francés para que un extranjero comprenda:

Ayer/el día antes de hoy salí/salí afuera a comprar coca y cómo llovía/caía agua del cielo// y llovía, entonces/por lo tanto se mojó/está húmedo.

El ejemplo no es azaroso, el 75% de mis conversaciones apuntan hacia el clima, y hacia que en Uruguay hace calor. El calor parece representar el Edén para la mayoría de los viejos con los que mantengo estas conversaciones y la lluvia es una especie de martirio terrenal que aprecian porque no lo elijieron, y porque los llena de un secreto sentimiento de superioridad similar a la del ayunador abnegado. A veces la referencia a que allá, allá al Sur no hace tanto frío los descoloca, y al rato vuelve el tema del frío y es cómo si no hubiera dicho nada, y no seré yo el que les quite ese placer que les causa ser "los del peor clima del mundo".

Vuelvo a la seguridad social. Luego de idas y venidas con mi partida, de cartas, comunicaciones y formulas de cortesía, de llamadas y formularios, soy el acreedor de un número provisional de seguridad social. En sí el número no sirve para nada, tiene el valor de los números que dan en las colas de las oficinas, su función es indicar "no estás aca, pero sabemos que existís, y algún día vas a entrar". En fin, eventualmente me van a operar de dicha hernia, el costo es de 500 euros en donde 400 son reembolsados (datos no menores para el  que esté pensando en venir a Francia y quiera saber cómo es el asunto). Es en una clínica privada recomendada por otro doctor de otra clínica privada, la operación según internet (la fuente más fiable de información médica y la mayor causante de ataques de hipocondría del mundo) no es necesaria, lo que me lleva a pensar en los problemas éticos que acarrea el sistema de seguridad médica mixto en donde al médico le pagan a destajo. Me acuerdo alguna vez y hace mucho tiempo y en una de esos oscuras, deliciosas y difíciles de explicar derivas de Internet me descubrí leyendo sobre un grupo mexicano anti-circuncición. Sí, eso mismo. Uno de los argumentos de los tipos era que los médicos en México la universalizan para cobrar personalmente los réditos de la operación. Voy a ver si el tipo me convence, y sino ya me veo promoviendo, dentro de este gran mosaico de gritos estúpidos, el derecho a tener una hernia.

Tema 2

En este momento, por aca es la época de las "soldes" (pronunciese "saldos"). Viene gente de todo el mundo a comprar cosas a Paris. En algunas tiendas de electrodomésticos y ropa, tenes canastas o carritos para ir tirando tus 4 tablets, tus 6 pendrives y tus 3 auriculares (supongo). Los auriculares son el producto más notable y extraño en cuanto a lo que son los objetos de consumo de los más jóvenes. Hay de variados tamaños, y en su mayoría con amplificación de bajos para escuchar la música más popular (también entre los jóvenes): el tecnopop francés. No tengo la suerte ni la desdicha de sabre mucho sobre el asunto, no dedico tiempo a escuchar tecnopop francés. Eso en si dice algo.
 Lo más interesante del asunto es cómo el arte ha devenido moda, y cómo la materialidad de los medios se adaptan a esa moda y ya no hay más posibilidades: es muy dificil encontrar auriculares sin amplificacion de bajos.
Los más caros son los que tienen una marca con una "B", salen 300 euros, son inalámbricos y aparentemente los bajos se contactan directamente con las neuronas y bajan, valga la redundancia, el timbre de las ondas cerebrales.
También hay auriculares para los Hippies, hechos enteramente de fibra de cáñamo y de marca "Marley".
En las góndolas la gente se prueba auriculares, se mira al espejo, saca su ipod y ensaya algunas canciones, conversa con sus amigos sobre los modelos. Hay hasta "charlas sobre auriculares" y en pocas de ellas, he escuchado, lamentablemente, algún concepto real en cuanto a las capacidades técnico-sonoras del dispositivo (y esto tampoco sería importante, siendo oír una experiencia subjetiva). Lo que importa al elegir estas orejas cyborgs no es lo que uno escucha, ni menos cómo se escucha, sino que sean esas, esas por ser esas, las que son. Repito, punto para la moda.

Nicole

Así se llama la tutora de Sarah.
Nicole es una profesora de Inglés de unos 60 años que en cada gesto destila lo que es, habla mucho, habla riéndose, habla en un inglés muy "posh", repite los mismos anécdotas una y otra vez, es simpática pero en el fondo desconfiada. Desde que llegué me dice que no le hable en Inglés a la nena porque le hace mal. También deja deslizar la idea, miento, me dice abiertamente de que "me aprovecho de Saritah" (en el sentido aburrido) porque yo practico y ella no. Esta alarmada porque cómo he dicho en varias oportunidades, Sarah no habla ni le interesa en lo más mínimo hablar francés. Todos los fines de semana se va a Paris a conversar en inglés con su amiga de la misma nacionalidad, no sale de la habitación, está siempre en el skype, no se prende a ningún viaje, cuando miramos películas me pide que estén en Inglés. En fín la Sarita de siempre.
Hoy me enseño que un microondas puede hacer papas (las mete con cáscara y todo, queda una suerte de papa al plomo pero peor). De hecho hace todo en el microondas, el cual después queda mojado, manchado y con un olor repulsivo. Para que la convivencia no se hiciera demasiado insoportable hicimos una lista y dividimos las tareas. Vamo a ver que pasa.

Para cerrar

Un raconto de las cosas más extrañas que me han dicho sobre Uruguay (en francés: Urugüe). En base a esto, ahora, en la segunda parte del año y en donde tengo nuevos cursos, durante la primera clase hago una lista de todo lo que NO HAY en Uruguay y ahondo un buen rato en nociones geográficas y astronómicas generales, la ubicación de los trópicos, los usos horarios, algo muy básico de geopolítica latinoamericana.
Esta ignorancia me parece graciosa, normal y esperable, y en ningún nivel ofensiva.


1- "En Uruguay hay llamas no?."
2- "En Uruguay se comen llamas?"
3- "Porque sos blanco?"
4 - "Alla es siempre la fiesta, no?"
5 - " En Uruguay montan vacas?"
6- En Uruguay hay pavimento, hay veredas, hay carreteras?"


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