jueves, 18 de septiembre de 2014

La vuelta

Perspectivas sobre lo que no.

No creo que haga falta introducir el plural que ahora va a ser el que tenga mayor densidad en este realato.
No hemos ido al Louvre, no hemos subido a la torre Eiffel, no hemos encontrado apartamento ni trabajo. Pero sí han pasado algunas cosas.

Retrospectiva

Tuvimos la suerte de encontrar a la mejor anfitriona de Paris, por un mes. Morgane, según hemos descubierto siguiendo las pistas de una biografía basada en los elementos de su habitación y algunos comentarios de Hana, la franco-magrebesa que quedó como su representante, es originaria de Guadalupe, es muy alta (ahorra espacio guardando cosas cerca del techo) y tiene una especie de fetiche con la "latinidad" (sombreros de playa, fotos de cuba, afiches de restoranes "latinos").
El apartamento, 4 pisos por escalera caracol sin asensor, es en el segundo arrondissement, muy barato con muebles también baratos que parecen deshacerse a cada rato y amenazar la plata que dejamos de garantía. Pero hay Wifi gratis y un espacio habitable para parámetros de la Ciudad Luz.
Más de 4 personas no entran, pero si los muebles se acomodan de la mejor manera posible, y la cama-sofá se reduce, tenemos un espacio suficiente como para caminar y no vivir a los tumbos.
Para llegar tuvimos que caminar un unas 15 cuadras, un trayecto de 5 minutos que duró cerca de una hora. No éramos los únicos, en Paris hay un desfile constante de valijas y bolsas de shopping. La vez pasada, citando un artículo de Houellebecq conté que él decía que la ciudad se había convertido en un gran museo y un gran supermercado/tienda de souvenirs. También, hace falta decir, que para acompañar a esos servicios también tiene su lado de gran aeropuerto.
El viaje fue normal, no como las 8 horas de conexión en Guarulos de la última vez. En el control de pasaporte me hicieron pasar, ya que no había mucha gente, a la cola de los europeos. El tipo, con cara de mala infancia me miró mal. Y le dije: "bonjour". Y el me dijo: "Hello". Y yo le dije, de nuevo: "bonjour", "No, hello", respondió. Yo no entendía bien la prueba, quizás estuviera probando si era verdad eso que dice en mi pasaporte, que soy profesor de Inglés. La charla continuó en esa lengua, le conté que iba a estudiar. Y ahí llegó el momento clave: el tipo me preguntó: "Why?". Fue dificil, recordé mi carta de motivación para la universidad, intenté adecuar el discurso a quién me interpelaba, fui a hablar, había pasado un rato, pero antes de que dijera nada me dejó pasar.

Bis y Hana

La vez pasada el primer día que llegué rompí la instalación electrica del liceo, esta vez rompimos una cortina, y después rompimos la pared tratando de arreglarla. Dicen que Morgane es buena onda igual. Y le gustan los latinos.

Hana vive en la calle Saint-Denis, "la calle de las putas". De día y de noche, se pueden ver putas, la mayoría da mediana edad y cuyo atributo destacado son los pechos, Las putas van de la manito y entran a los apartamentos, todo en un clima muy familiar. Hana vive en un edificio dedicado a este oficio, aunque ella no lo practique, El edificio cuenta de un pasillo en donde hay: un taller de costura mínimo en donde trabajan varios asiáticos, una peluquería que parecía bastante frecuentada, y una lavandería. Hana es muy buena onda y canta "durazno sangrando" y "muchacha ojos de papel" de memoria porque estuvo en argentina. Sueña con vivir en américa latina, vaya uno a saber por qué.  

Fin de semana en Normandía

Volví. Pasé por el Liceo y por el banco, la gente se acordaba del único uruguayo que había estado allá. Me saludaron sin demasiada efusividad, en la puerta del instituto los alumnos murmuraban (¿es martin? ¿ese es martin?) pero ningún abrazo.
Después lo de siempre en Normandía, abundantes quesos y amistad sin patetismo. Comimos moule-frites en un restorán "caro" que salió 1/3 de lo que sale en Paris comer y nos paseamos por la costa del Canal de la Mancha y el Sena. Todo estaba igual, un poco más ocre, tibio como un recuerdo que se vuelve sólido cuando uno vuelve. Nos queríamos quedar, ahí donde la gente no parece desesperada por 15 metros cuadrados y donde parece que todavía hay tiempo. Pero no.
Al irnos, me traje una caja con cosas que había dejado en mi época de asistente, una lista de nimiedades insuperable pero bastante representativa de aquel tiempo:
Un termo
Unas pantuflas
Un agua oxigenada
Un pisador de papas y un taper
Líquido para encendedor

The appartement

Buscamos apartamento, todos los días buscamos apartamento. Nos quedamos horas y horas de noche, mandando mensajes, haciéndo llamadas, inventando mensajes "simpáticos" para que nos adopten como cohabitantes. Es un curso intensivo de francés de súplicas. Dan ganas de escribir una tragi-comedia estilo L'auberge espagnol pero más sórdida, donde al final al que busca lo meten preso y termina contento de tener un techo gratis. El mínimo legal en Paris es de 9 metros cuadrados, e igual hay gente que alquila menos. En uno de esos diarios gratis del metro Gisele leyó que un tipo esta en la justicia por eso. La cosa fue así, el huesped no quiso pagar más su alquiler, el propietario fue a la justicia y terminó él mismo enjuiciado por alquilar algo infrahumano. Lo bueno es que estamos haciéndo un montón de turismo por las zonas menos turísticas, donde todo sale más barato.

Resumen

No creo que una conclusividad sea necesaria, todavía está todo en verse. A la universidad estamos inscriptos y todavía tenemos dnde vivir.
Habrá que ver en unas semanas.

domingo, 18 de agosto de 2013

El after Party

Después llegué. Lo más natural hubiera sido abandonar la escritura de este blog, en su génesis, un blog de viajes.  Continuarlo, debería ser correr el centro, desplazar el hogar, aún de viaje, no en un sentido existencial ni metafórico, completamente de facto, aquí, temporalmente.
Tampoco es una tesis sobre la nomadología, tiene mucho más que ver con un estado de ánimo. Al final resultó un poco existencialista.
De todas maneras, con estos ojos he vuelto a Uruguay.
El hecho de tener que introducir referencias, en este caso a Blade Runner o a "Le bateau ivre" de Rimbaud, tiene que ver con no ver, con el auto-canibalismo (pero uno que no mutila!) porque de afuera no hay mucho que decir. Y sino de que me voy a poner a hablar ¿De la inseguridad o de su ausencia?
Como muchos (¿Quienes?) saben, me iba a ir a Paris. Y al final no.
Al mismo tiempo,  aca no hay fantasmas, y ahí cae la realidad con toda su jaléa, no puedo decir con impunidad que aquél hace aquello y este hace lo otro.  He ahí una definición: hay diferentes contratos con aquellos que uno decide con antelación, que algún día va a olvidar.
Estuve leyendo un poco lo que había escrito antes que esto, hay algunas personas que me han hablado de que me leían cuando no estaba del otro lado. Cada tanto pienso que voy a abrir la puerta y que va a caer el sol sobre Paris. Pero no soporto a la gente autoreferencial, así que no voy a hablar más del asunto.
Nada más.


lunes, 29 de abril de 2013

The end

Se acerca el final.
Luego de las últimas vacaciones me toca trabajar dos días antes del final del contrato. Otros años no ha sido así, muchos asistentes europeos vuelven (como Sarah) a sus países de orígen, y pedirles que retornen por dos días es un poco ilógico, pero los contratos son contratos y la directora del liceo  le dijo cordialmente a que no, a pesar de la preciosa carta que ella (la inglesa) había escrito.
Yo por mientras pedí para quedarme un mes más, hasta el vencimiento de la Visa, en una carrera contra el tiempo y la burocracia, las autoridades de la prefectura, el correo internacional y el mercado laboral atestado de inmigrantes que vienen a cumplir el sueño americano, con el fin de hacer un master el año que viene (que es este año, pero aca le dicen el que viene).


El chino

Dato: Ese es el título que recibió la película en la que actúa Darín y un chino fuera de Argentina.

En el covoiturage desde Perpignan había un chino. También estaba una mina con su hijo yendo a buscar al padre a prisión, y, obviamente, el conductor, un tipo que discutía con su (ex?) mujer sobre no se qué y no se quién. La estuvo llamando durante todo el trayecto de 7 horas, que se convirtieron en 9 cuando llegamos a Paris y en donde no había manera de entrarle, buscara uno por donde buscara la vieja cerraba las piernas. El hombre al volante (estoy ensayando sinónimos), luego de pasar por el recinto presidiario, nos pensaba descargar en Porte d'Italie, que aunque no quedaba tan cerca en relación a la ruta resultaba ser el barrio chino, suponiendo él, que ese era el destino del paquete de nacionalidad homónima.
El chino en cuestión al final iba para otro lado, y terminamos tomando un café en Pont de Sevres y pagando 4 euros cada uno (no es exceso metonímico, es un dato: no ir a Pont de Sevres a tomar cafés).
Ahí me explicó que estaba podrido de la polución en su país, que se le había roto el Iphone, que pensaba que yo era francés y que en 3 semanas me podía conseguir una Visa.
Más alla de mi primer pensamiento, no tenía nada que ver con la mafia, el tipo "estudiaba" turismo, hacía 5 años que venía renovando Visas y tenía el sistema dominado, incluso me hizo una breve reseña de los cambios que se habían dado en los requisitos, venía de sacar su último certificado de existencia y llegaba a Paris para trabajar en un restaurant (chino), me recomendó hacer lo mismo, ahí se pueden trabajar 10 o 12 horas, hacer más guita ¿Para qué sostener a las luchas ganadas y trabajar solo 6?
Se devela lo irónico e hipócrita de la crítica contra los inmigrantes de algunos franceses que piden más competitividad (frente a China por ejemplo): son esos mismos inmigrantes los que le estan dando competitividad al país mientras de a poco en materia de derechos laborales retrocede.

Perpignan

El sur es mejor que el Norte, porque sí.

Un cuadro: en el mismo día pasé de estar de chancletas/ojotas/chinelas y lentes de sol a buzo/pullover, campera/chaqueta, y capucha por la garúa.
No quiero caer en determinismos climáticos, pero ya sabemos que la gente en los países nórdicos se suicida más.

España....digo...Catalunya....digo....Barcelona

No quiero repetir tampoco lo que todos saben sobre qué pasa cuando cruzas la frontera hacia el lado soleado del mundo: es más barato, la gente habla a un volumen de parámetros latinos, los niños son niños y no robots y las porciones de comida tienen tamaño "humano" y no "animal doméstico".
Barcelona es una ciudad vagamente parecida a Montevideo pero gigantizada, con mejor mar y peores playas, en donde la arena la importan de Africa del norte según me han dicho. Y es el paraíso de los celíacos, empezando por que hay Mc Donalds con pan sin gluten y siguiendo por un etiquetado cuidadoso sobre cada producto. El super desarrollo de estos productos en territorio español es algo que aún no he podido desenrollar y cualquier esbozo de teoría, desde las más paranoicas (sobrediagnóstico para generar un grupo de consumo estable) hasta las más anecdóticas (la posibilidad de que en algunas de las cámaras entre los hijos de los legisladores se haya dado un gran porcentaje de celiaquía) se disgrega antes de convencerme.
El problema es que cada vez más los precios estan hechos para japoneses. Ayer, de casualidad leí un artículo de la revista Geo sobre el aumento de precios en el Mt St Michel, que sólo los japoneses pueden pagar (referencia explícita de la revista). Barcelona fue, esta yendo y estimo que irá (mientras siga habiendo japoneses) por el mismo camino.
Los nipones no dudan en pagarte 20 euros por entrar a las casas de Gaudi, mientras sacan fotos, muchas fotos, cómo siempre (otra de las teorias paranoicas que me he formulado; y para el que se pregunte de donde saco tiempo, que mire en wikipedia la entrada "Barentin"; es que el exceso de capturas digitales de los orientales es un plan para crear una contraparte electrónica del mundo analógico e irse a vivir ahí, donde no hay terremotos ni tsunamis). Ya he dicho en algunos mostradores que Asia es el Frankestein de occidente, el hijo obediente de la sociedad de consumo.

Titulares:

Matrimonio igualitario
Aceptaron el matrimonio igualitario pero hay un alcalde (por ahora) que no quieren casar. Argumenta objeciones de conciencia.

Así no
Me compré una de esas máquinas que hacen cigarros en base a tabaco de armar y a tubos que salen los 250 3 euros. ¿Y ahora quién podrá defenderme?

Paris 8 (1)
"Los uruguayos siempre quieren hacer todo por caminos institucionales" me dijo el profesor mientras intentaba ayudarme a apurar los trámites sellando algunos con su nombre por abajo de la mesa, en la cual había sentados también un par de porteños que se habían desenvuelto mejor, que habían recurrido un poco al contacto (el mismo profesor) para evitar la burocracia.

Paris 8 (2)
Parece que una vez llegó un container de 100 argelinos (supongo que es un redondeo) a hacer un master con títulos en computación falsos, no sabían ni prender una computadora (supongo, una exageración para ilustrar el caso). De ahí las trabas sobre las que versa el primer punto.

Sarah
Esta cómo loca con el tema del incipiente canibalismo de Suarez, me muestra fotos de facebook en donde a Luis lo dibujan con un bosal o con uno de esos collares para que los perros no muerdan y no se muerdan.

Epílogo

Esta es mi última entrada cómo asistente y debería hacer una auto-devolución.
Hoy tomamos mate y un alumno dijo "bo", a pesar de que lo mejor hubiera sido dejarles un nivel de castellano superior al de base y algunas nociones de relativismo cultural con eso me conformo.
La experiencia de los asistentes ha sido muy diversa y ha dependido en gran medida de condicionamientos geográficos. Algunos tuvieron una vida de Erasmus por las grandes ciudades, a otros no tocó convivir con el aislamiento y la (a veces no tan) cordialidad de los pueblos donde fuimos la primera persona no francesa (ni magrebesa) en caminar por sus calles estrechas.
Yo por lo tanto he estado en el medio, y, a pesar de que no puedo decir que fue la mejor de las suertes haber caído en este pueblo-dormitorio tuve a Paris cerca y me aproveché de ella hasta reventar las suelas y las billeteras, tanto que ahora me cae mal (símbolo de costumbre) y la idea de una posible estadía permanente en este Paris pos-moderno me resulta (arrogantemente) insufrible.
Entre los últimos días se viene dando cuando duermo un apocalípsis minúsculo, sueño campaña en Uruguay antes y después de una tormenta, y mezclo personajes del lado de aca y del lado de allá.
Una de las cosas que más quiero es saludar al mozo de la tortuguita, ese bar asqueroso, y no hablar de que estuve aca, no siendo bloquearlo por miedo al fantasma, quiero evitar caer en ese espiral de revaloración de lo propio o del culto a Europa, ambos cursis, predecibles, caricaturescos; al final todo es la misma mierda o las mismas flores, y cuanto más se ve, cuanto más uno abre los ojos más noche y más llanura es noche, más ciegos (nosotros), atentos y sin comprender.

lunes, 8 de abril de 2013

Packard

Me operaron, en Francia. Fue hace casi dos semanas.
Después de tomar absenta en Paris llegó al fin mi segunda convocatoria para el proceso de conversión en flaneur decimonónico, en la hoja del anestecista tenía recetada morfina "a demanda del paciente", ese fue uno de los pensamientos que me tuvo entretenido mientras la enfermera, francesa, que hablaba en francés, me depilaba el vientre, y pedía que más abajo, que me bajara más los boxer.
En esos momentos es bastante universal obrar como ella hizo, tratando de generar conversación para distraernos un poco y no caer demasiado en la situación de que yo era un tipo medio en bolas y ella me depilaba la pelvis. Y el problema era que no funcionaba, porque ella hablaba en francés, y yo, sedado por una pastilla del tamaño de una pulga y con el efecto de una patada de mil caballos rabiosos, pensaba en la morfina y en que todo se parecía a E.R pero con mas ruido a queso y a baguette las palabras.
Después me llevaron a la sala de preparación, y los oía a los médicos "sabés de donde viene él??? De Uruguay!!", ellos eran mas o menos cómo veterinarios rurales a los que de pronto se les encarga operar a una zebra.
Después eran los enfermeros los que discutían a unos metros y se preguntaban a ver quién hablaba español, y, entre risas, me mandaron a una enfermera que no lo hacía, pero que tenía padres españoles (?????????????).
Todo salió bien, en una semana vuelvo a no hacer deporte, pero a tener la posibilidad de hacerlo.
Y no me dieron morfina che! O ni me enteré. (Me dieron codeína que es un derivado).
A los tres días ya andaba caminando y me fui al campo con una profesora, que me quiso hacer probar Roquefort. Todavía me falta mucha Francia para llegar a eso.

Me contradigo, sí, me contradigo

Vino el novio de Sarah. El es alto, bueno y útil. Ella es linda. No hablaba francés. Tampoco hablaba inglés, sino inglés del norte. Si normalmente dice el pueblo que el inglés es hablar con una papa en la boca este tipo tenía 3 hectareas de papas y boñatos en cada paladar. Buen pibe, hablamos de futbol.

Ultimamente he considerado lo injusto que he sido con Saritah por tomarla cómo objeto antropologico, hoy, mientras pienso en lo educada que es para el órden público y el acacatamiento de disposiciones (Sarah nunca llega tarde, nunca deja de contestarle el mail a sus profesores, nunca cruza las vías del tren aunque no haya tren) y lo laxa que es en cuanto a aquello que no esta estipulado, pero que corresponde a la moral activa y no al dogma. Digamos, su costumbre de dejar todo sucio, de faltar a los eventos sociales individuales que no le interesan y sin ver, o a pesar de ver el rédito que ofrece en términos de posicionamiento (los franceses, y más que nada en estos pueblos son más "empátistas" que "negociativos"), su indiferencia (y miedo, mucho miedo) ante los indigentes o las personas que no tienen un vínculo formal o afectivamente directo.

Y capaz es por eso que no la dejaron cambiar las horas e irse antes de tiempo (en Abril el contrato estipula que vengamos dos días después de las vacaciones), cosa que normalmente aceptan para todos los asistentes. Igual en el liceo domina la otra dama de hierro, que desterró el alcohol de la sala de profesores, una costumbre francesa de las mas importables.


Ultimas noticias

El fin de semana estuve por Caen. Hice couchsurfing. Dormí en el cuarto de alguien, alguien francesa que tenía sobre una repisa el astillero de Onetti. Eso en sí es un anecdota.
En el Mt St Michel vi al Mt St Michel, y ahora es menos impresionante que antes.
Creo que leí en algún lado que si uno viaja infinitamente siempre va a llegar, al menos en este mundo elíptico, al mismo punto donde alguna vez estuvo parado. Una enfermedad que se podría llamar la inercia adquirida del viajero. Esta serie de relatos, que han comenzado desde el asombro, el contraste (que siempre es cómico) y un espíritu cuyos tentáculos parecían abstraer  el absurdo y la sátira de lo cotidiano, se terminó volviendo una jalea de quejas y repeticiones.
De todas maneras exitar la percepción con techos y abadías sigue siendo suficiente para no querer parar, hablé con una colega que me dio algunos consejos sobre Paris 8 y sobre el otro, sin número.
La suerte, esta echada, en algún lado, yo mientras preparo el dossier.


Salud







miércoles, 20 de marzo de 2013

Aviso: Esta entrada es mucho más aburrida que todas las anteriores, y, a mi juicio, según su estilo y contenido, de las peorcitas.

He pensado en hacer aquí una diégesis personal de los demonios que, por las últimas semanas, rechinan sin mostrarse desde el fondo de la nuca.
Sepan, disculparme.
No tengo más viajes para distraer el fatalismo, para alimentar el espíritu de la diversidad que centraliza el relato de los prodigios y el necesario exotismo (alter-exotismo, exotismo americanista, o rioplatense, que tiene un tinte más difuso en cuanto a juegos y nostalgias identitarias) que, diría, desde lo formal, timonean un relato de viajes. 


Solo Roma es digna de Paris, y solo Paris es digna de Roma. Paréntesis.

Nunca he estado en Roma.
La última vez, y haciendo honor a mi instinto previsor, llegué a la estación, a las 6 de la tarde, sin tener un lugar para pasar el fin de semana. Era un fin de semana que empezó el Jueves, en Normandía hubo una tormenta de nieve sin precedentes a esta altura del año.
En suma quedé aislado en un edificio enorme, vacío, con Sarah, sin trenes ni ningún otro transporte para salir del pueblo. Algo muy parecido a "El resplandor", pero mucho más aburrido.
La nieve esta buena los primeros dos días, del lado de adentro.
Cómo no había transporte, no había alumnos pero sí profesores, nos juntamos todos en la sala, tomamos café y criticamos el mal funcionamiento del sistema que te hace ir auqnue no hubiera nadie. Esa pequeña cuota de sindicalismo estuvo bien, y para ahondar en costumbres de esa índole, me dieron la mitad de la semana libre, por lo que me calcé las botas, y, dejando huellas hasta las pantorrillas, me fui a la estación.
Y aca volvemos, llegué a Paris, y Sarah, que me iba a conseguir alojamiento, canceló en último momento.
Me fui a un Hostel en Jaurés, un hostel que cuando entrabas había un bar, y que tenía un cartel de neón en el que se leía "tel". Y tenía pinta de telo.
 Había minas que iban y venían, había un pelado patovica que hacía de maestro de ceremonias y que a las 2 de la mañana me echó del bar, y me dijo "o te vas a acostar o salís". Había unas Yankees que cuando vieron cómo iba la cosa, se terminaron yendo 2 horas después de hacer el check in, y después de una inquicisión del pelado, se fueron con el sonido de rueditas de las valijas a perderse en la noche.
Salía 18 euros. Habia otro pelado que se estaba bañando en mi cuarto, y que no sé bien de donde salió, ni cómo consiguió las llaves, se secó, estuvo un rato enfrente mío, y se fue.
También estaba la rambla del sena, una de las partes más bonitas que he visto hasta ahora, o quizás por contraste.
Al otro día me levanté y me habían afanado los guantes, le pregunté al tipo de la recepción, tenía los ojos caídos y siempre un pucho entre las comisuras. Le pregunté por los guantes que había dejado en la barra. Me dijo: no te preocupes que no hace frío, aca no hay nada  (le podríamos agregar un "pibe", o "nene", si eso se dijera por aca).


Paris 8

La creó Focault, entre otros. Cuando llegué al departamento de filosofía estaban todos fumando. En la entrada había kebabs. Le pregunté al tipo cómo era el tema del master, si había que hacer pruebas o no, cómo era la situacion de las equivalencias. "Y bueno, no sé, capaz que sí, capaz que no". Y fumaba. "está todo en internet, no sé, por mi venite a hacer el master". "Y no sé, ahí tenes los encargados del master si los queres mirar un rato". Desde un punto de vista optimista, la displicencia, si se mantiene en cuanto a los criterios de ingreso, es un buen augurio.


No

Estoy mintiendo, lucho contra el relato sin ganas de prosa.
Lo que queiro decir, y traiciono el espíritu de la mesura que siempre criba el contrato personal que he hecho, las últimas entradas del otro, el libro de viaje "real":

"A diferencia de lo que se crée normalmente, cuando hay escaleras, el camino de bajada, que no esta coronado por un púnto único de llegada y, a causa de la horizontalidad cómo dimension posible, es mucho más largo que el de subida"

"Existe en todos, una pequeña dictadura personal, aquella del cuerpo, que inexorablemente se pudre"

"De todas las peregrinaciones, aquella, la que más palpita, es hacia un baño, y es el máximo de los santuarios, así estuviere en el punto más alto de una colina"

"No podría despegar a las personas de las cosas. No puedo desatar el cúmulo. En cada punto veo, y oigo, sobre todo oigo, al mundo, al coro. Y todas las paradas soy yo, y el movimiento es un error de razonamiento"


En fin, hicimos un contrato firmado con Sarah de que vamos a hablar en francés y nunca más inglés, para mejorarnos entre los dos. Duró una tarde.


viernes, 1 de marzo de 2013

De vuelta, con todos los dedos.
Resumo el anécdota: un pie chocó con mi mano que a su vez trataba de tapar el pie para que no chocara con otras partes del cuerpo más valiosas o frágiles. En la puja ganó el pie y descubrí que la mano es bastante valiosa y bastante frágil.
Ahora a otros temas,


On the road

A pesar del título ese libro no me gusta.

En las vacaciones de este invierno, que hace cómo las golondrinas pero a la inversa, me fui a Budapest. Hace tiempo que tenía ganas de hacer un bolche-ex-cortina de hierro tour, y elegí Hungría porque los vuelos estaban baratos.
Lo primero para decir es que el húngaro es más incomprensible de lo normal. Normalmente uno se topa con lenguas incomprensibles, pero haciéndo una escala de incomprensibilidad el húngaro queda en un puesto muy alto. Tengo una amiga rusa y le entiendo más. No es solo que no se distingan las palabras, menos las frases, no se distinguen los sonidos. Sería algo cómo intentar escribir lo que hablan los lobos. De todas maneras la gente habla Inglés, habla bien Inglés y algunos hablan español, italiano, francés. Es lógico estudiar muchos idiomas cuando el único lugar donde se habla el tuyo, digamos, se llama "Húngaro", es tu país.
La moneda es el florín y supongo, gracias a una política de emisión constante uno mete 100 euros y saca cómo 30000000 florines. Y ese número aparece en el cajero, y es normal, y hay que pensar todo en miles y cientos. Y de pronto te descubrís pasando de euros a pesos uruguayos y a florines.
Y de pronto te descubrís  mandando todo a la mierda y comprandote una cena o un whisky sin pensar mucho.
Y de pronto descubrís que la VISA te bloqueo la tarjeta por que fue clonada o porque gastaste mucha guita y ya no tenés para pagarte cenas ni whiskies, pero eso es otra historia.

Si las ciudades tienen colores (y el "si" en este caso es una especie de cortesía con el pensamiento) Budapest es amarilla, verde y gris. Tres colores son bastante para el estandar europeo que he podido constituír hasta el momento. Se mezclan cúpulas ortodoxas con sinagogas con diseños semi-góticos e Iglesias de ladrillo claro. En el centro está todo bien, después, si te gastás un poco los piés llegas a veredas más rotas y los contenedores de basura. Me hizo acordar a Montevideo. Toda europa Oriental y su gente me hace acordar a Montevideo. O es Montevideo que me tira y hace que me acuerde.
En París conocí un Bieloruso, aparentemente es de los países más peligrosos de Europa, hay un dictador, hablámos de "política" lo que en Francia es una excepción.
En fin, no voy a enumerar todos los casos pero la gente de Europa Oriental no está para los auriculares y los flash-mob, siente su posición subalterna y a causa o consecuencia de ello cuestiona un poco más lo que la rodea. Son europeos que no son, viven en ciudades europeas que no son. O son. Y emigran a la otra Europa, cómo ya sabemos, cómo nosotros.

La comida

La cómida húngara está barbara. No voy a repetir que es barata. Cada vez que hable de algo que se consume es barato.
 Ejemplo: el Hostel salía 7 euros y estaba mejor que en mi casa, hasta que llegó un convoy de alemanes de 20 y pico. Se compraron infinitas cervezas y entre alaridos dos se pusieron a buscar putas en Internet en el Lounge. Cada vez que hable de algo que se consume es barato.

La gente que te atiende es exageradamente amable, esta lleno de tarjeteros para que entres a los restoranes y los mozos se humillan, un poco, a veces. Nunca me llevé bien con la idea de que un tipo te atienda y menos que se te ponga a hablar para que le compres algo. No por el tipo, labura de eso, no me gusta rechazar charlas, y me da cierto pudor descubrirme, o más bien que me asignen, un rol de cliente.
Uno de ellos era violinista y hablaba 7 idiomas, era un poco pomposo, sobre todo cuando hablaba francés, bordeaba los 50, y quería bajo todo concepto, ya en confianza, hacerse valer a pesar de la situación. Lo irónico es que ese mismo gesto era lo que lo satirizaba.

El alcohol típico es el Palenka, una especie de Vodka pero más rico.

Algunos personajes

La mina del Hostel: 

Hola boludo! me dice
La mina había vivido en Córdoba y la tenía clara, fue la primera vez que escuché un extrangero hablando español rioplatense

El tano y el francés:

Hola boludo! me dicen
Habían aprendido castellano en Buenos Aires, y se les pegaron un poco las maneras, a la experiencia surrealista de las frases se le sumaban los gestos y su peregrinación "buscando una mina". Aparentemente en Buenos Aires cómo europeos eran Maradona, y me contaban cada tanto, casi cómo justificando lo bien que les iba allá.

Los alemanes:

Habían hecho dedo por el mundo, aparentemente en Italia esta prohibido y casi van presos, laburaban limpiando picinas. Uno de ellos no tomaba pero fumaba porro, era fan de Herman Hesse y tenía una idea un poco autoayudesca de la vida (y me parece tan coherente con Hesse). El otro tomaba birra todo el día, se reía, era enorme y me contó que Bavaria no es Alemania y que la gente ahí es Bizarra. Hitler hizo su partido en Bavaria, no se si viene al caso, pero me acordé de eso.


El anécdota

En Budapest hay unos bares que la húngaro-argentina me definió como "bares de ruinas".
Estan llenos de porquerías y rejuntes, se genera un collage de trastos viejos. Sillas de dentista, caballitos mecedoras, monitores, botones, cuadros pop, posters Kitsch. En uno había un buggy gigante donde jugamos a hacer una máquina del tiempo con unos franceses y unas alemanas. A mi me tocó ser un soldado en Berlín oriental antes de la caída del muro. En fin, divertido.
Y ahí me gasté la guita.
Toda la guita.
Dos días antes de irme me fui a sacar del cajero (uno de los bares tenía un cajero adentro) y no había más. Desfilé por distintos cajeros a ver si era ese cajero, si era un trasto viejo como el resto de las cosas y no era una cuestión de mi tarjeta. Pero no, no había caso.
Me quedaban 1000 florines, después me quería ir a Corvinteto, un boliche que me habían recomendado.
Gasté los últimos computos en llamar a la VISA para ver cual era la situación y una boricua muy forzadamente amable me dijo que bueno, que me comunicaba con mi banco que seguro debía estar abierto para situaciones de emergencia cómo esta. El banco no estaba abierto, es Uruguay.
También llamé a mis viejos que bueno, no saben mucho del tema, y tampoco se preocuparon mucho, en fin, me conocen.
Tomé la sabia desición de ir a gastarme esos mil florines en Corvinteto y después de una entretenida charla con la piba del bar quedamos en copas de vino blanco a 200 florines cada una. Por lo tanto me daba para 5. Así pasé la noche, encontrandome con gente aleatoria, incluido un ruso que con su botella de vodka ofrecida me salvó los ultimo 400 florines y me regaló una resaca preciosa al otro día.

El otro día

No tenía un mango, por suerte sí, un grano dolor de cabeza. Mi amiga Yael me mandó 40 euros y así me garpé una cena, me tomé un vino que tenía abierto y me fui a esperar el metro. El metro no abría. Me crucé con una francesa que estaba en la misma, se iba a Perú, había dejado a su novio en Hungría, lloraba. No estoy tan mal, se me ocurrió. O sí, pero eso no viene a cuento, o no a este. A veces pienso que la vida, desde una perspectiva bastante pesimista se trata de conocer gente que uno termina extrañando. Y no me acostumbro a esto de encontrar gente que desaparece. De criar fantasmas.
"En esto estamos juntos", me dijo la francesa, y estuvimos juntos, esperamos que el avión arrancara 2 horas tardes por la nieve juntos, nos compramos un café juntos y después se las tomó cuando yo no tenía plata para el metro en Paris y ella sí. De ahi me fui a lo de Yael que me alimentó y me encontré con Maggie que me dio puchos y me hizo entrar gratis a una exposición de Dalí. Y después vino una amiga uruguaya que me dio 30 euros.

Y después de estar del otro lado, después de pasear con los uruguayos por Paris, esta vez cómo guía, esta vez sabiéndo los metros, esta vez viviendo de arriba llegué a mi casa, y me encontré con que me habían cortado el internet.
Pero todo va bien quand meme.
Y aca estoy, robando internet
En fin.
Cordialmente
Martín

domingo, 3 de febrero de 2013

Me quebraron un dedo. O me lo esguinzaron.  El anular de la mano izquierda.
Qué suerte.
Por dicha razón, no puedo escribir lo que antecede y sigue al evento.
Ampliaremos.