Puesta a punto
Hace 3 meses que vivimos en Roissy en Brie.
Según internet el 50% de la "comuna" es un bosque; hemos visto que el otro 50% son casas idénticas entre sí que se diferencian por ornamentos: enrejados negros y dorados, esculturas rococó propias de chalets de Miami y, ahora, en Navidad, "papa noeles" y renos de todos colores. Es bastante desesperanzador: la estación del RER E, a 15 minutos de nuestra casa-habitación-sótano propone un desfile de niebla, autos caros y circunsvalaciones de asfalto.
La casa también da vueltas, aún no sabemos cuantas habitaciones tiene, vivimos, como ya dije, en una "cave", al lado de la bodega de vinos y de la ropa sucia. La superficie de nuestro cuarto-living es más grande que el apartamento parisino (y que muchos apartamentos parisinos) y hay un piano desafinado que aunque no suene ofrece compañia. Hay dos pianos, algunas tardes de frío intento sacar temas de los Beatles.
La casa es de Elisabeth. Ella trabajaba en una fábrica de cassetes, y, luego del devenir que ahora sabemos tuvo esta industria, ocupa su tiempo en vender títulos de casas de viejos con los que se especula van a morir. El negocio consiste en pagarle una pensión a un viejo, a razón de suponer que cuando muera la casa será nuestra. Elisabeth cuenta que no hay que conocer al viejo, sino puede dar pena jugarle a cuál será el día de su muerte.
Elisabeth tiene cuatro hijos.El más viejo, parecido a Ricardo Fort, está haciendo un curso de inmobiliaria para trabajar con la madre. Las dos chicas hacen dieta y coleccionan zapatos. Los amigos de las chicas vienen, se intercambian, se multiplican, y no es extraño encontrarse a un nuevo amigo en la heladera, en los pasillos o en el sillon durmiendo a medio-día: todos viven de trabajos itinerantes y fiestas idénticas cada noche, donde hay vodka y Rap. A mi no me gusta el vodka y eso es una cagada, con Gisele compramos las cajas-bolsa de vino y cocinamos y dormimos. Nuestra casa-sótano es donde pasamos la mayor parte del tiempo salvo por breves incursiones, bastante frustrantes. La cocina también es más grande que el apartamento en el que vivíamos antes. Hay todo y todo muchas veces: máquinas para pelar cosas, cafeteras con distintos mecanismos e insumos, varios modelos de sartenes de teflon. Emma, una de las chicas, come siempre pescado con espinaca: trabaja de "hotesse", recibe gente en hoteles y fiestas. Tiffani cuida a su primo. El último hermano, aquel del que no he hablado, es el único que estudia: hace comercio en la Sorbona, y nunca viene.
Todo en Roissy es así, entreverado e intercambiable.
El RER E tiene una frecuencia de uno cada media hora, queda a 30 minutos de Gare du Nord y a 40 de Saint-Lazare. Algunos días no hay trenes, los suprimen por "movimientos sociales" que nunca sabemos cuáles son, otros, ponen trenes cortos y vamos peor que en un 142 en hora pico. Lo peor y lo mejor del RER E es que es anguloso, todavía no le llegaron los colores vivos y las redondeces de los nuevos trenes: aunque rápido, el RER E es tiene el aire de un auto de los 70s.
Muy diferente es la linea H: un chorizo de leds y pantallas planas que me tomo en Gare du Nord para ir al trabajo. Sí, conseguí un trabajo: otro colegio (ahora sí me tomaron) en Enghien les Bains, una ciudad bastante "cheta" donde está el primer Casino de Europa, dicen los locales. Podría repetir todo lo que dije sobre el anterior y establecer la identidad confirmada por las diferencias aparentes: racismo, control, explotación, etc.
En Navidad la jefa me regaló un papa noel de chocolate y felizmente ya superé el período de prueba.
Will el inglés
Más interesante fue mi anterior no-trabajo. Will Hatfield comparte su nombre con un jugador de futbol inglés y envía todos sus mensajes por mail desde un Iphone. Encontré su anuncio en "craigslist", un sitio económico en su interfaz gráfica que ofrece, entre todas sus categorías, trabajo, amor y la mezcla de ambos. Will me citó en Starbucks y no me pagó el café: quería hacer videos de clases de español. Se vino a Francia porque hacer la cosa era más barato que Inglaterra. Ahí me di cuenta de que iba en serio, de que por chanta que sin querer decía que era chanta no lo era tanto. En un primer momento. También porque me habló de Suarez y se tocó la oreja, me habló de las selvas de Uruguay, pero eso ya es cosa habitual.
Intercambiamos muchos mails con Will, él me iba a pagar 20 euros por video y el 70 porciento del saldo de las descargas. Me dijo, también, que hiciera los cursos lo más pobres posibles: así la gente seguiría comprando videos.
Todo iba bien hasta que, unas semansas más tardes, Will se reveló más inteligente de lo que pude pensar y me dijo que los veinte euros por video no estaban, que sus "inversores" no estaban contentos con eso. Me dijo que era para los profesores que "can look at the bigger picture". Quién sabe, al final no salió.
domingo, 28 de diciembre de 2014
viernes, 14 de noviembre de 2014
El tipo del bigote de Dalí
En uno de los tantos grupos de Facebook en los que buscamos piques pedían "alguien que traduzca de Inglés a Español". Yo sigo sin laburo, ayer me llamaron para ser "anfitrión de caja", respondí y lo que llegue a entender es que la persona que se había comunicado originalmente no estaba y que ... así que dije "d'accord", mañana veremos si me dijo que sí o que no o si me estaba invitando a un culto satanista,
En fin, el texto tenía que estar en 24 horas, alrededor de 2200 palabras. Y qué palabras.
Un proyecto de film: un empresario de agua mineral ecuatoriano, amante de las pesas y que,inflamado de heroicismo peleó por USA en la segunda guerra mundial, cuando vuelve a su país natal, dedica su vida a buscar el tesoro perdido de Atahualpa en los abismos de las montañas de los Llaganantes, y a multiplicar los dividendos. La empresa anduvo bien, su nieto, ahora, financia un documental en donde quiere relatar la historia de su abuelo, su padre y él mismo: "a través de una óptica ficcional quiere enseñarnos que la riqueza está en la búsqueda de lo desconocido". Parece que va a estar Vargas Llosa relatando en voice over y Santolalla desde Miami con la musicalización. Trabajan con uno de los tipos que hizo 99 Francs y un argentino "que ha vivido en mas de 10 ciudades del mundo".
Pagaban bien.
Deshonrando un poco esa ardua tarea que es la traducción, en unas horas, entre dos, estuvo pronto.
En la puerta del edificio, que da al Sena, pregunté qué apartamento era, pero no había apartamentos, todo era de ellos.
El nieto me recibió con su bigote Dalí que acariciaba cada tanto,
"¿De qué parte de Argentina eres?" Sacó un rollito de euros y lo puso en la mesa, me pidió que me quedara "para revisar algunas cosas".
"no,,,,,no..... no,,,,".
El nieto no estaba contento con la traducción, había vivido un tiempo en Usa (pagaba una traducción porque le aburría traducir) y parece que la terminología no se adaptaba a los usos cinematográficos de Hollywood.
"¿Entendés que este texto es para el director de Born's supremacy?" Estaba bravo, yo agarré el rollito de billetes por las dudas y cuando me arrimaron un poco el cuerpo, di las gracias y me fui.
En fin, el texto tenía que estar en 24 horas, alrededor de 2200 palabras. Y qué palabras.
Un proyecto de film: un empresario de agua mineral ecuatoriano, amante de las pesas y que,inflamado de heroicismo peleó por USA en la segunda guerra mundial, cuando vuelve a su país natal, dedica su vida a buscar el tesoro perdido de Atahualpa en los abismos de las montañas de los Llaganantes, y a multiplicar los dividendos. La empresa anduvo bien, su nieto, ahora, financia un documental en donde quiere relatar la historia de su abuelo, su padre y él mismo: "a través de una óptica ficcional quiere enseñarnos que la riqueza está en la búsqueda de lo desconocido". Parece que va a estar Vargas Llosa relatando en voice over y Santolalla desde Miami con la musicalización. Trabajan con uno de los tipos que hizo 99 Francs y un argentino "que ha vivido en mas de 10 ciudades del mundo".
Pagaban bien.
Deshonrando un poco esa ardua tarea que es la traducción, en unas horas, entre dos, estuvo pronto.
En la puerta del edificio, que da al Sena, pregunté qué apartamento era, pero no había apartamentos, todo era de ellos.
El nieto me recibió con su bigote Dalí que acariciaba cada tanto,
"¿De qué parte de Argentina eres?" Sacó un rollito de euros y lo puso en la mesa, me pidió que me quedara "para revisar algunas cosas".
"no,,,,,no..... no,,,,".
El nieto no estaba contento con la traducción, había vivido un tiempo en Usa (pagaba una traducción porque le aburría traducir) y parece que la terminología no se adaptaba a los usos cinematográficos de Hollywood.
"¿Entendés que este texto es para el director de Born's supremacy?" Estaba bravo, yo agarré el rollito de billetes por las dudas y cuando me arrimaron un poco el cuerpo, di las gracias y me fui.
martes, 11 de noviembre de 2014
Vigilar y Castigar
Vigilar y Castigar
¿Es que usted se considera una persona autoritaria?
Esa fue la última pregunta de la
entrevista. Hace un mes que estaba en Francia, no sabía bien qué contestar. Creo,
en español, que el término “autoritario” tiene siempre una carga negativa, no
habría dudado en contestar “no”, pero este es otro mundo y todavía no tengo
tanta conciencia de la lengua (ahora, mirando el Larousse veo que la palabra “autoritario”
tiene tres entradas: “aquel que utiliza la autoridad sin reconocer límites, y
que no soporta la contradicción”, “aquel que manifiesta la autoridad”, “dícese
de todo régimen político investido de un poder absoluto, dictatorial”). Les
dije que no, que claro que no, se miraron, me dieron las gracias y me fui, sin
mucha idea de si me iban a llamar, por qué me habían hecho esa pregunta y qué
era exactamente lo que estaban buscando.
Pasó una media hora, en el viaje
de vuelta, entre un túnel y otro me pareció escuchar que sí, que empezaba al otro
día.
El colegio Jean Vigo queda en
Epinay sur Seine, en lo que acá le dicen “un quartier chaud” (un barrio
complicado) y está considerado “Zona de educación prioritaria”, algo parecido a
nuestro “contexto crítico”. A unas cuadras de la estación de tren aparece el
edificio, una estructura de bloques encastrados entre guardas de azulejo en
rojo, amarillo y azul. Al colegio lo rodea un enrejado con dos puertas
controladas por un interruptor electrónico desde la recepción, las vías del
tren y los monoblocs idénticos (pero sin decoración) de enfrente. Los salones
se distribuyen en dos bloques: uno dedicado a las ciencias y otro a las lenguas
(las salas de historia-geografía están junto a las de ciencias), en el centro
hay un patio. Separado por un pasillo dentro del segundo edificio está la
administración, y lindando el patio,
entre ventanales, la sala de los “asistentes de educación” y de las “CPE”
(Conseiller Principal d’Education). Desde la sala de los “asistentes” se puede
ver tanto el pasillo central como el patio, la administración está cercada
excepto la sala de la secretaría, las oficinas de los directores no tienen
ventanas más que al exterior.
Los asistentes de educación
aparecieron en el 2003 en toda Francia a razón de “responder de manera satisfactoria
a las necesidades de cada instituto educativo, en relación a sus
particularidades y apoyando sus proyectos singulares”. Su función es “la
vigilancia tradicional de los alumnos de colegio y liceo” tanto “dentro como
fuera del tiempo escolar si fuera necesario”. Las actividades de “vigilancia
tradicional” se componen de “ayuda en la salida escolar”, “apoyo en los
estudios” y, el texto repite “la vigilancia de los alumnos durante todo el
período escolar”.
Una de las “particularidades” de
cada instituto de enseñanza en Francia es su financiación: cada colegio o liceo
recibe una partida y él mismo se encarga de seleccionar a que destinarla: más
“asistentes”, reformas edilicias, viajes escolares, etc. En consecuencia el
puesto entra dentro de un régimen público-privado, contractual.
Este colegio, particularmente,
contrató junto conmigo cerca de diez “asistentes de educación”, todos los días
había un compañero nuevo (de hecho todos habíamos empezado hacía menos de dos
meses).
El primer día conocí a los más antiguos: Ram Dam estuvo en la guerra en
Mali, y, según sus propias palabras “tiene licencia por dos años por sobrecarga
psicológica, pero es normal”. Ram Dam es
una de las notaciones de lo que nosotros conocemos como el ramadán musulmán, y
también, en el argot, según me dijeron, quiere decir “hacer barullo”.
Nawel era profesora de literatura
pero desde que tuvo a su hija (nos mostró fotos de la nena con diferentes
vestidos) se dedica a ser asistente: pagan parecido y es medio tiempo. El que
más se me acerco fue Roberto: estudia filosofía en la Sorbona y conocía
muchísimo sobre la historia del futbol uruguayo. Roberto investigaba “cómo los
genes transmiten saberes”, “cómo nos condicionan”, y cómo tenemos que estar “en
armonía con nuestros genes para estar en armonía con el mundo”. Fanático de
Jodorowski me explicó una vez por qué Foucault no era filósofo y que el
carnaval uruguayo viene de los celtas.
Imitando a los que ya estaban,
los que recién empezábamos tuvimos que aprender qué hacer. Recorrer el patio,
hacer “la grille” (“la reja”, que es la puerta), castigar a los alumnos. Los
alumnos tienen un “carnet” que necesitan para casi todo: para ir a comer, para
entrar, para salir, para ir a clase, para pedir una pelota en los recreos. No
tener el carnet representa ciertas horas de castigo, que se escriben en el
mismo carnet y que tienen que cumplir en las horas puente o antes de irse. Como
autoridad uno tiene derecho a pedir el “carnet” siempre, rehusar a dar el
carnet representa un castigo duro que en el “argot escolar” se dice “coller”
(como en “collage”, pegar).
Durante las horas de castigo hay
varias opciones: algunos alumnos hacen planas de las leyes del instituto, que
copian desde el carnet, otros tienen que estudiar o se le plantean ejercicios
de apoyo escolar. Algunos colegas aprovechaban ese tiempo para charlar, me
acuerdo de una de estas conferencias: “hay que hacer plata, sigan una facultad
para hacer plata, tienen que salir de esto”.
Cada uno tenía su estrategia, para encausar las energías otros colegas
les mandaban hacer lagartijas (“pompes”), hacían concursos de pulseadas o castigaban
“al primero que se moviera”. Ellos
también participaban del concurso, y se sabía cuáles eran los alumnos más
fuertes. Según estuve hablando estas no son prácticas comunes en Francia,
salvo, como me dijo el sub-director en la entrevista “en colegios donde no
tienen la misma educación que nosotros”. Mis colegas más viejos también
apuntaban para ese lado: “tenés que tratarlos como se tratan ellos”. Una vez
les pregunté si se podía usar la violencia: “sí, es necesario, son sus códigos,
lo que tenés que hacer es sonreír mientras los agarrás fuerte, así complementas
la fuerza con un gesto simpático”. Cada tanto el director en el patio me decía
“il faut le pousser, tu sais?” (Hay que empujarlos ¿sabés?).
No lo dije, el patio está
estriado con diferentes líneas blancas, otrora estacionamientos creo, en donde previo
a cada timbre tienen que formar, y si no están entre las líneas “il faut les
pousser”. El timbre no es un timbre tradicional, sino unos acordes de piano con
efecto de eco en una melodía disonante, bastante triste.
Cada día en el patio hay rondas de peleas, todos los alumnos arengan; a veces son peleas de índole
religioso o racial, la mayoría del tiempo alguien se mete con la madre o la
hermana de otro.
A veces se arma lo que los “asistentes” llaman “la foule”, los
alumnos hacen un torbellino de gritos y golpes generalizados, y todos los
integrantes del colegio incluidos autoridades y profesores se colocan en una
red dispersa en el patio para desarticular. “La foule” se armó dos veces cuando
yo estaba, llovía.
“La foule” también sucede dentro
de los cursos, me tocó una vez, durante una de “mis rondas”, que un grupo
entero se reveló, por lo que la profesora me envió con todos los alumnos a la
sala de la “CPE”, a que fueran castigados. Hablamos con los alumnos, ya en
retención (“permanénce”), ellos acusaban que
“la profesora no sabía controlar a los alumnos”, que “les daba demasiada
libertad”.
Trabajé dos semanas en Epinay sur
seine, la CPE me llamó para hablar con el director: “No te preocupes, no es
nada”.
Fue en la misma sala que la
primera entrevista, un día antes de las vacaciones de “todos los santos”. Estaba
en el contrato: un mes de prueba.
La charla duró media hora, al
principio jugamos un poco, nos miramos y nadie entendía, el director hablaba
sobre mí, sobre ellos (los alumnos), sobre Francia. Transcribo esa media hora:
El director me contó que Francia
es “un país difícil para conseguir trabajo” y que “por eso contrato
extranjeros, porque ellos necesitan trabajar”.
Ahondó sobre el asunto: “Uruguay es un país poco conocido en Francia, no
sabíamos qué esperar…”.
Yo seguía en silencio, pero era
un trabajo, así de miserable tenía la cabeza.
Entonces adoptó otra estrategia:
“Hay que tener una actitud más competitiva, usted
se viste normal, hay que diferenciarse, mostrar energía. “Se promener dans la
cour ce n’est pas surveiller, il faut anticiper le probleme” (Pasear por el
patio no es vigilar, hay que anticipar el problema).
Luego me dijo que mi perfil era
excelente, no para la tarea que me habían encomendado, como era evidente, sino
para ser profesor, para ser asistente pero de un liceo, o de otro barrio, o de
otro colegio. En síntesis yo era un tipo excepcional en un lugar inadecuado.
Finalmente monsieur “Bu Kalifa”
trató de confraternizar a través de la filosofía, citó a Thomas Hobbes: “El
hombre es el lobo del hombre”. “Y ellos son lobos, y usted tiene que ser un
lobo”, me dijo. La CPE asentía.
“Vous n'êtes pas suffisamment autoritaire”.
Épilogo
La segunda definición del Larousse
pone como ejemplo “una voz autoritaria” en relación a aquel que expresa su
autoridad a través de su cuerpo, de acciones. Originalmente quería, a través de
este relato, construir un ejemplo empírico con varias citas de “Vigilar y
Castigar”, mostrar como encastra, cómo los vigilantes compartíamos con los
alumnos aquello que nos separaba, como éramos todos lobos, cómo debíamos ser un
signo, un dispositivo, no aquél que se “pasea” por el Jardín de la Filosofía
sino aquél que construye el objeto vigilado buscándolo, previniendo el crimen
futuro. Mientras en esa metamorfosis
infame uno se construye como dispositivo disciplinado y disciplinario, uno que
no es “normal” debe imponer la norma diferenciándose, estando más allá, cómo
Monsieur Bu Kalifa, él, “que llegó lejos”, o el sub-director de ascendencia también
africana relatan: “los alumnos no son parecidos a nosotros”.
Los trabajos más fáciles de
encontrar en Paris son los de vigilante. Me he descubierto escribiendo una
carta a los museos explicando la felicidad que me representaría ser aquel que
cuida que no toquen las obras, también me he descubierto explicando a la
empresa nacional de trenes el júbilo de hacer valer la ley para echar a los que
no pagan.
Quisiera citar a “Samba de Orly”
para decirles, amigos, que las cosas van bien, y que a pesar de todo sigo
buscando el mismo puesto en otro colegio. Lo que me salva es la ficción, creo
que en esa podredumbre yo soy un espía.
Tuve otra entrevista, en otro
colegio, y no me tomaron.
jueves, 18 de septiembre de 2014
La vuelta
Perspectivas sobre lo que no.
No creo que haga falta introducir el plural que ahora va a ser el que tenga mayor densidad en este realato.
No hemos ido al Louvre, no hemos subido a la torre Eiffel, no hemos encontrado apartamento ni trabajo. Pero sí han pasado algunas cosas.
Retrospectiva
Tuvimos la suerte de encontrar a la mejor anfitriona de Paris, por un mes. Morgane, según hemos descubierto siguiendo las pistas de una biografía basada en los elementos de su habitación y algunos comentarios de Hana, la franco-magrebesa que quedó como su representante, es originaria de Guadalupe, es muy alta (ahorra espacio guardando cosas cerca del techo) y tiene una especie de fetiche con la "latinidad" (sombreros de playa, fotos de cuba, afiches de restoranes "latinos").
El apartamento, 4 pisos por escalera caracol sin asensor, es en el segundo arrondissement, muy barato con muebles también baratos que parecen deshacerse a cada rato y amenazar la plata que dejamos de garantía. Pero hay Wifi gratis y un espacio habitable para parámetros de la Ciudad Luz.
Más de 4 personas no entran, pero si los muebles se acomodan de la mejor manera posible, y la cama-sofá se reduce, tenemos un espacio suficiente como para caminar y no vivir a los tumbos.
Para llegar tuvimos que caminar un unas 15 cuadras, un trayecto de 5 minutos que duró cerca de una hora. No éramos los únicos, en Paris hay un desfile constante de valijas y bolsas de shopping. La vez pasada, citando un artículo de Houellebecq conté que él decía que la ciudad se había convertido en un gran museo y un gran supermercado/tienda de souvenirs. También, hace falta decir, que para acompañar a esos servicios también tiene su lado de gran aeropuerto.
El viaje fue normal, no como las 8 horas de conexión en Guarulos de la última vez. En el control de pasaporte me hicieron pasar, ya que no había mucha gente, a la cola de los europeos. El tipo, con cara de mala infancia me miró mal. Y le dije: "bonjour". Y el me dijo: "Hello". Y yo le dije, de nuevo: "bonjour", "No, hello", respondió. Yo no entendía bien la prueba, quizás estuviera probando si era verdad eso que dice en mi pasaporte, que soy profesor de Inglés. La charla continuó en esa lengua, le conté que iba a estudiar. Y ahí llegó el momento clave: el tipo me preguntó: "Why?". Fue dificil, recordé mi carta de motivación para la universidad, intenté adecuar el discurso a quién me interpelaba, fui a hablar, había pasado un rato, pero antes de que dijera nada me dejó pasar.
Bis y Hana
La vez pasada el primer día que llegué rompí la instalación electrica del liceo, esta vez rompimos una cortina, y después rompimos la pared tratando de arreglarla. Dicen que Morgane es buena onda igual. Y le gustan los latinos.
Hana vive en la calle Saint-Denis, "la calle de las putas". De día y de noche, se pueden ver putas, la mayoría da mediana edad y cuyo atributo destacado son los pechos, Las putas van de la manito y entran a los apartamentos, todo en un clima muy familiar. Hana vive en un edificio dedicado a este oficio, aunque ella no lo practique, El edificio cuenta de un pasillo en donde hay: un taller de costura mínimo en donde trabajan varios asiáticos, una peluquería que parecía bastante frecuentada, y una lavandería. Hana es muy buena onda y canta "durazno sangrando" y "muchacha ojos de papel" de memoria porque estuvo en argentina. Sueña con vivir en américa latina, vaya uno a saber por qué.
Fin de semana en Normandía
Volví. Pasé por el Liceo y por el banco, la gente se acordaba del único uruguayo que había estado allá. Me saludaron sin demasiada efusividad, en la puerta del instituto los alumnos murmuraban (¿es martin? ¿ese es martin?) pero ningún abrazo.
Después lo de siempre en Normandía, abundantes quesos y amistad sin patetismo. Comimos moule-frites en un restorán "caro" que salió 1/3 de lo que sale en Paris comer y nos paseamos por la costa del Canal de la Mancha y el Sena. Todo estaba igual, un poco más ocre, tibio como un recuerdo que se vuelve sólido cuando uno vuelve. Nos queríamos quedar, ahí donde la gente no parece desesperada por 15 metros cuadrados y donde parece que todavía hay tiempo. Pero no.
Al irnos, me traje una caja con cosas que había dejado en mi época de asistente, una lista de nimiedades insuperable pero bastante representativa de aquel tiempo:
Un termo
Unas pantuflas
Un agua oxigenada
Un pisador de papas y un taper
Líquido para encendedor
The appartement
Buscamos apartamento, todos los días buscamos apartamento. Nos quedamos horas y horas de noche, mandando mensajes, haciéndo llamadas, inventando mensajes "simpáticos" para que nos adopten como cohabitantes. Es un curso intensivo de francés de súplicas. Dan ganas de escribir una tragi-comedia estilo L'auberge espagnol pero más sórdida, donde al final al que busca lo meten preso y termina contento de tener un techo gratis. El mínimo legal en Paris es de 9 metros cuadrados, e igual hay gente que alquila menos. En uno de esos diarios gratis del metro Gisele leyó que un tipo esta en la justicia por eso. La cosa fue así, el huesped no quiso pagar más su alquiler, el propietario fue a la justicia y terminó él mismo enjuiciado por alquilar algo infrahumano. Lo bueno es que estamos haciéndo un montón de turismo por las zonas menos turísticas, donde todo sale más barato.
Resumen
No creo que una conclusividad sea necesaria, todavía está todo en verse. A la universidad estamos inscriptos y todavía tenemos dnde vivir.
Habrá que ver en unas semanas.
No creo que haga falta introducir el plural que ahora va a ser el que tenga mayor densidad en este realato.
No hemos ido al Louvre, no hemos subido a la torre Eiffel, no hemos encontrado apartamento ni trabajo. Pero sí han pasado algunas cosas.
Retrospectiva
Tuvimos la suerte de encontrar a la mejor anfitriona de Paris, por un mes. Morgane, según hemos descubierto siguiendo las pistas de una biografía basada en los elementos de su habitación y algunos comentarios de Hana, la franco-magrebesa que quedó como su representante, es originaria de Guadalupe, es muy alta (ahorra espacio guardando cosas cerca del techo) y tiene una especie de fetiche con la "latinidad" (sombreros de playa, fotos de cuba, afiches de restoranes "latinos").
El apartamento, 4 pisos por escalera caracol sin asensor, es en el segundo arrondissement, muy barato con muebles también baratos que parecen deshacerse a cada rato y amenazar la plata que dejamos de garantía. Pero hay Wifi gratis y un espacio habitable para parámetros de la Ciudad Luz.
Más de 4 personas no entran, pero si los muebles se acomodan de la mejor manera posible, y la cama-sofá se reduce, tenemos un espacio suficiente como para caminar y no vivir a los tumbos.
Para llegar tuvimos que caminar un unas 15 cuadras, un trayecto de 5 minutos que duró cerca de una hora. No éramos los únicos, en Paris hay un desfile constante de valijas y bolsas de shopping. La vez pasada, citando un artículo de Houellebecq conté que él decía que la ciudad se había convertido en un gran museo y un gran supermercado/tienda de souvenirs. También, hace falta decir, que para acompañar a esos servicios también tiene su lado de gran aeropuerto.
El viaje fue normal, no como las 8 horas de conexión en Guarulos de la última vez. En el control de pasaporte me hicieron pasar, ya que no había mucha gente, a la cola de los europeos. El tipo, con cara de mala infancia me miró mal. Y le dije: "bonjour". Y el me dijo: "Hello". Y yo le dije, de nuevo: "bonjour", "No, hello", respondió. Yo no entendía bien la prueba, quizás estuviera probando si era verdad eso que dice en mi pasaporte, que soy profesor de Inglés. La charla continuó en esa lengua, le conté que iba a estudiar. Y ahí llegó el momento clave: el tipo me preguntó: "Why?". Fue dificil, recordé mi carta de motivación para la universidad, intenté adecuar el discurso a quién me interpelaba, fui a hablar, había pasado un rato, pero antes de que dijera nada me dejó pasar.
Bis y Hana
La vez pasada el primer día que llegué rompí la instalación electrica del liceo, esta vez rompimos una cortina, y después rompimos la pared tratando de arreglarla. Dicen que Morgane es buena onda igual. Y le gustan los latinos.
Hana vive en la calle Saint-Denis, "la calle de las putas". De día y de noche, se pueden ver putas, la mayoría da mediana edad y cuyo atributo destacado son los pechos, Las putas van de la manito y entran a los apartamentos, todo en un clima muy familiar. Hana vive en un edificio dedicado a este oficio, aunque ella no lo practique, El edificio cuenta de un pasillo en donde hay: un taller de costura mínimo en donde trabajan varios asiáticos, una peluquería que parecía bastante frecuentada, y una lavandería. Hana es muy buena onda y canta "durazno sangrando" y "muchacha ojos de papel" de memoria porque estuvo en argentina. Sueña con vivir en américa latina, vaya uno a saber por qué.
Fin de semana en Normandía
Volví. Pasé por el Liceo y por el banco, la gente se acordaba del único uruguayo que había estado allá. Me saludaron sin demasiada efusividad, en la puerta del instituto los alumnos murmuraban (¿es martin? ¿ese es martin?) pero ningún abrazo.
Después lo de siempre en Normandía, abundantes quesos y amistad sin patetismo. Comimos moule-frites en un restorán "caro" que salió 1/3 de lo que sale en Paris comer y nos paseamos por la costa del Canal de la Mancha y el Sena. Todo estaba igual, un poco más ocre, tibio como un recuerdo que se vuelve sólido cuando uno vuelve. Nos queríamos quedar, ahí donde la gente no parece desesperada por 15 metros cuadrados y donde parece que todavía hay tiempo. Pero no.
Al irnos, me traje una caja con cosas que había dejado en mi época de asistente, una lista de nimiedades insuperable pero bastante representativa de aquel tiempo:
Un termo
Unas pantuflas
Un agua oxigenada
Un pisador de papas y un taper
Líquido para encendedor
The appartement
Buscamos apartamento, todos los días buscamos apartamento. Nos quedamos horas y horas de noche, mandando mensajes, haciéndo llamadas, inventando mensajes "simpáticos" para que nos adopten como cohabitantes. Es un curso intensivo de francés de súplicas. Dan ganas de escribir una tragi-comedia estilo L'auberge espagnol pero más sórdida, donde al final al que busca lo meten preso y termina contento de tener un techo gratis. El mínimo legal en Paris es de 9 metros cuadrados, e igual hay gente que alquila menos. En uno de esos diarios gratis del metro Gisele leyó que un tipo esta en la justicia por eso. La cosa fue así, el huesped no quiso pagar más su alquiler, el propietario fue a la justicia y terminó él mismo enjuiciado por alquilar algo infrahumano. Lo bueno es que estamos haciéndo un montón de turismo por las zonas menos turísticas, donde todo sale más barato.
Resumen
No creo que una conclusividad sea necesaria, todavía está todo en verse. A la universidad estamos inscriptos y todavía tenemos dnde vivir.
Habrá que ver en unas semanas.
domingo, 18 de agosto de 2013
El after Party
Después llegué. Lo más natural hubiera sido abandonar la escritura de este blog, en su génesis, un blog de viajes. Continuarlo, debería ser correr el centro, desplazar el hogar, aún de viaje, no en un sentido existencial ni metafórico, completamente de facto, aquí, temporalmente.
Tampoco es una tesis sobre la nomadología, tiene mucho más que ver con un estado de ánimo. Al final resultó un poco existencialista.
De todas maneras, con estos ojos he vuelto a Uruguay.
El hecho de tener que introducir referencias, en este caso a Blade Runner o a "Le bateau ivre" de Rimbaud, tiene que ver con no ver, con el auto-canibalismo (pero uno que no mutila!) porque de afuera no hay mucho que decir. Y sino de que me voy a poner a hablar ¿De la inseguridad o de su ausencia?
Como muchos (¿Quienes?) saben, me iba a ir a Paris. Y al final no.
Al mismo tiempo, aca no hay fantasmas, y ahí cae la realidad con toda su jaléa, no puedo decir con impunidad que aquél hace aquello y este hace lo otro. He ahí una definición: hay diferentes contratos con aquellos que uno decide con antelación, que algún día va a olvidar.
Estuve leyendo un poco lo que había escrito antes que esto, hay algunas personas que me han hablado de que me leían cuando no estaba del otro lado. Cada tanto pienso que voy a abrir la puerta y que va a caer el sol sobre Paris. Pero no soporto a la gente autoreferencial, así que no voy a hablar más del asunto.
Nada más.
Después llegué. Lo más natural hubiera sido abandonar la escritura de este blog, en su génesis, un blog de viajes. Continuarlo, debería ser correr el centro, desplazar el hogar, aún de viaje, no en un sentido existencial ni metafórico, completamente de facto, aquí, temporalmente.
Tampoco es una tesis sobre la nomadología, tiene mucho más que ver con un estado de ánimo. Al final resultó un poco existencialista.
De todas maneras, con estos ojos he vuelto a Uruguay.
El hecho de tener que introducir referencias, en este caso a Blade Runner o a "Le bateau ivre" de Rimbaud, tiene que ver con no ver, con el auto-canibalismo (pero uno que no mutila!) porque de afuera no hay mucho que decir. Y sino de que me voy a poner a hablar ¿De la inseguridad o de su ausencia?
Como muchos (¿Quienes?) saben, me iba a ir a Paris. Y al final no.
Al mismo tiempo, aca no hay fantasmas, y ahí cae la realidad con toda su jaléa, no puedo decir con impunidad que aquél hace aquello y este hace lo otro. He ahí una definición: hay diferentes contratos con aquellos que uno decide con antelación, que algún día va a olvidar.
Estuve leyendo un poco lo que había escrito antes que esto, hay algunas personas que me han hablado de que me leían cuando no estaba del otro lado. Cada tanto pienso que voy a abrir la puerta y que va a caer el sol sobre Paris. Pero no soporto a la gente autoreferencial, así que no voy a hablar más del asunto.
Nada más.
lunes, 29 de abril de 2013
The end
Se acerca el final.
Luego de las últimas vacaciones me toca trabajar dos días antes del final del contrato. Otros años no ha sido así, muchos asistentes europeos vuelven (como Sarah) a sus países de orígen, y pedirles que retornen por dos días es un poco ilógico, pero los contratos son contratos y la directora del liceo le dijo cordialmente a que no, a pesar de la preciosa carta que ella (la inglesa) había escrito.
Yo por mientras pedí para quedarme un mes más, hasta el vencimiento de la Visa, en una carrera contra el tiempo y la burocracia, las autoridades de la prefectura, el correo internacional y el mercado laboral atestado de inmigrantes que vienen a cumplir el sueño americano, con el fin de hacer un master el año que viene (que es este año, pero aca le dicen el que viene).
El chino
Dato: Ese es el título que recibió la película en la que actúa Darín y un chino fuera de Argentina.
En el covoiturage desde Perpignan había un chino. También estaba una mina con su hijo yendo a buscar al padre a prisión, y, obviamente, el conductor, un tipo que discutía con su (ex?) mujer sobre no se qué y no se quién. La estuvo llamando durante todo el trayecto de 7 horas, que se convirtieron en 9 cuando llegamos a Paris y en donde no había manera de entrarle, buscara uno por donde buscara la vieja cerraba las piernas. El hombre al volante (estoy ensayando sinónimos), luego de pasar por el recinto presidiario, nos pensaba descargar en Porte d'Italie, que aunque no quedaba tan cerca en relación a la ruta resultaba ser el barrio chino, suponiendo él, que ese era el destino del paquete de nacionalidad homónima.
El chino en cuestión al final iba para otro lado, y terminamos tomando un café en Pont de Sevres y pagando 4 euros cada uno (no es exceso metonímico, es un dato: no ir a Pont de Sevres a tomar cafés).
Ahí me explicó que estaba podrido de la polución en su país, que se le había roto el Iphone, que pensaba que yo era francés y que en 3 semanas me podía conseguir una Visa.
Más alla de mi primer pensamiento, no tenía nada que ver con la mafia, el tipo "estudiaba" turismo, hacía 5 años que venía renovando Visas y tenía el sistema dominado, incluso me hizo una breve reseña de los cambios que se habían dado en los requisitos, venía de sacar su último certificado de existencia y llegaba a Paris para trabajar en un restaurant (chino), me recomendó hacer lo mismo, ahí se pueden trabajar 10 o 12 horas, hacer más guita ¿Para qué sostener a las luchas ganadas y trabajar solo 6?
Se devela lo irónico e hipócrita de la crítica contra los inmigrantes de algunos franceses que piden más competitividad (frente a China por ejemplo): son esos mismos inmigrantes los que le estan dando competitividad al país mientras de a poco en materia de derechos laborales retrocede.
Perpignan
El sur es mejor que el Norte, porque sí.
Un cuadro: en el mismo día pasé de estar de chancletas/ojotas/chinelas y lentes de sol a buzo/pullover, campera/chaqueta, y capucha por la garúa.
No quiero caer en determinismos climáticos, pero ya sabemos que la gente en los países nórdicos se suicida más.
España....digo...Catalunya....digo....Barcelona
No quiero repetir tampoco lo que todos saben sobre qué pasa cuando cruzas la frontera hacia el lado soleado del mundo: es más barato, la gente habla a un volumen de parámetros latinos, los niños son niños y no robots y las porciones de comida tienen tamaño "humano" y no "animal doméstico".
Barcelona es una ciudad vagamente parecida a Montevideo pero gigantizada, con mejor mar y peores playas, en donde la arena la importan de Africa del norte según me han dicho. Y es el paraíso de los celíacos, empezando por que hay Mc Donalds con pan sin gluten y siguiendo por un etiquetado cuidadoso sobre cada producto. El super desarrollo de estos productos en territorio español es algo que aún no he podido desenrollar y cualquier esbozo de teoría, desde las más paranoicas (sobrediagnóstico para generar un grupo de consumo estable) hasta las más anecdóticas (la posibilidad de que en algunas de las cámaras entre los hijos de los legisladores se haya dado un gran porcentaje de celiaquía) se disgrega antes de convencerme.
El problema es que cada vez más los precios estan hechos para japoneses. Ayer, de casualidad leí un artículo de la revista Geo sobre el aumento de precios en el Mt St Michel, que sólo los japoneses pueden pagar (referencia explícita de la revista). Barcelona fue, esta yendo y estimo que irá (mientras siga habiendo japoneses) por el mismo camino.
Los nipones no dudan en pagarte 20 euros por entrar a las casas de Gaudi, mientras sacan fotos, muchas fotos, cómo siempre (otra de las teorias paranoicas que me he formulado; y para el que se pregunte de donde saco tiempo, que mire en wikipedia la entrada "Barentin"; es que el exceso de capturas digitales de los orientales es un plan para crear una contraparte electrónica del mundo analógico e irse a vivir ahí, donde no hay terremotos ni tsunamis). Ya he dicho en algunos mostradores que Asia es el Frankestein de occidente, el hijo obediente de la sociedad de consumo.
Titulares:
Matrimonio igualitario
Aceptaron el matrimonio igualitario pero hay un alcalde (por ahora) que no quieren casar. Argumenta objeciones de conciencia.
Así no
Me compré una de esas máquinas que hacen cigarros en base a tabaco de armar y a tubos que salen los 250 3 euros. ¿Y ahora quién podrá defenderme?
Paris 8 (1)
"Los uruguayos siempre quieren hacer todo por caminos institucionales" me dijo el profesor mientras intentaba ayudarme a apurar los trámites sellando algunos con su nombre por abajo de la mesa, en la cual había sentados también un par de porteños que se habían desenvuelto mejor, que habían recurrido un poco al contacto (el mismo profesor) para evitar la burocracia.
Paris 8 (2)
Parece que una vez llegó un container de 100 argelinos (supongo que es un redondeo) a hacer un master con títulos en computación falsos, no sabían ni prender una computadora (supongo, una exageración para ilustrar el caso). De ahí las trabas sobre las que versa el primer punto.
Sarah
Esta cómo loca con el tema del incipiente canibalismo de Suarez, me muestra fotos de facebook en donde a Luis lo dibujan con un bosal o con uno de esos collares para que los perros no muerdan y no se muerdan.
Epílogo
Esta es mi última entrada cómo asistente y debería hacer una auto-devolución.
Hoy tomamos mate y un alumno dijo "bo", a pesar de que lo mejor hubiera sido dejarles un nivel de castellano superior al de base y algunas nociones de relativismo cultural con eso me conformo.
La experiencia de los asistentes ha sido muy diversa y ha dependido en gran medida de condicionamientos geográficos. Algunos tuvieron una vida de Erasmus por las grandes ciudades, a otros no tocó convivir con el aislamiento y la (a veces no tan) cordialidad de los pueblos donde fuimos la primera persona no francesa (ni magrebesa) en caminar por sus calles estrechas.
Yo por lo tanto he estado en el medio, y, a pesar de que no puedo decir que fue la mejor de las suertes haber caído en este pueblo-dormitorio tuve a Paris cerca y me aproveché de ella hasta reventar las suelas y las billeteras, tanto que ahora me cae mal (símbolo de costumbre) y la idea de una posible estadía permanente en este Paris pos-moderno me resulta (arrogantemente) insufrible.
Entre los últimos días se viene dando cuando duermo un apocalípsis minúsculo, sueño campaña en Uruguay antes y después de una tormenta, y mezclo personajes del lado de aca y del lado de allá.
Una de las cosas que más quiero es saludar al mozo de la tortuguita, ese bar asqueroso, y no hablar de que estuve aca, no siendo bloquearlo por miedo al fantasma, quiero evitar caer en ese espiral de revaloración de lo propio o del culto a Europa, ambos cursis, predecibles, caricaturescos; al final todo es la misma mierda o las mismas flores, y cuanto más se ve, cuanto más uno abre los ojos más noche y más llanura es noche, más ciegos (nosotros), atentos y sin comprender.
Se acerca el final.
Luego de las últimas vacaciones me toca trabajar dos días antes del final del contrato. Otros años no ha sido así, muchos asistentes europeos vuelven (como Sarah) a sus países de orígen, y pedirles que retornen por dos días es un poco ilógico, pero los contratos son contratos y la directora del liceo le dijo cordialmente a que no, a pesar de la preciosa carta que ella (la inglesa) había escrito.
Yo por mientras pedí para quedarme un mes más, hasta el vencimiento de la Visa, en una carrera contra el tiempo y la burocracia, las autoridades de la prefectura, el correo internacional y el mercado laboral atestado de inmigrantes que vienen a cumplir el sueño americano, con el fin de hacer un master el año que viene (que es este año, pero aca le dicen el que viene).
El chino
Dato: Ese es el título que recibió la película en la que actúa Darín y un chino fuera de Argentina.
En el covoiturage desde Perpignan había un chino. También estaba una mina con su hijo yendo a buscar al padre a prisión, y, obviamente, el conductor, un tipo que discutía con su (ex?) mujer sobre no se qué y no se quién. La estuvo llamando durante todo el trayecto de 7 horas, que se convirtieron en 9 cuando llegamos a Paris y en donde no había manera de entrarle, buscara uno por donde buscara la vieja cerraba las piernas. El hombre al volante (estoy ensayando sinónimos), luego de pasar por el recinto presidiario, nos pensaba descargar en Porte d'Italie, que aunque no quedaba tan cerca en relación a la ruta resultaba ser el barrio chino, suponiendo él, que ese era el destino del paquete de nacionalidad homónima.
El chino en cuestión al final iba para otro lado, y terminamos tomando un café en Pont de Sevres y pagando 4 euros cada uno (no es exceso metonímico, es un dato: no ir a Pont de Sevres a tomar cafés).
Ahí me explicó que estaba podrido de la polución en su país, que se le había roto el Iphone, que pensaba que yo era francés y que en 3 semanas me podía conseguir una Visa.
Más alla de mi primer pensamiento, no tenía nada que ver con la mafia, el tipo "estudiaba" turismo, hacía 5 años que venía renovando Visas y tenía el sistema dominado, incluso me hizo una breve reseña de los cambios que se habían dado en los requisitos, venía de sacar su último certificado de existencia y llegaba a Paris para trabajar en un restaurant (chino), me recomendó hacer lo mismo, ahí se pueden trabajar 10 o 12 horas, hacer más guita ¿Para qué sostener a las luchas ganadas y trabajar solo 6?
Se devela lo irónico e hipócrita de la crítica contra los inmigrantes de algunos franceses que piden más competitividad (frente a China por ejemplo): son esos mismos inmigrantes los que le estan dando competitividad al país mientras de a poco en materia de derechos laborales retrocede.
Perpignan
El sur es mejor que el Norte, porque sí.
Un cuadro: en el mismo día pasé de estar de chancletas/ojotas/chinelas y lentes de sol a buzo/pullover, campera/chaqueta, y capucha por la garúa.
No quiero caer en determinismos climáticos, pero ya sabemos que la gente en los países nórdicos se suicida más.
España....digo...Catalunya....digo....Barcelona
No quiero repetir tampoco lo que todos saben sobre qué pasa cuando cruzas la frontera hacia el lado soleado del mundo: es más barato, la gente habla a un volumen de parámetros latinos, los niños son niños y no robots y las porciones de comida tienen tamaño "humano" y no "animal doméstico".
Barcelona es una ciudad vagamente parecida a Montevideo pero gigantizada, con mejor mar y peores playas, en donde la arena la importan de Africa del norte según me han dicho. Y es el paraíso de los celíacos, empezando por que hay Mc Donalds con pan sin gluten y siguiendo por un etiquetado cuidadoso sobre cada producto. El super desarrollo de estos productos en territorio español es algo que aún no he podido desenrollar y cualquier esbozo de teoría, desde las más paranoicas (sobrediagnóstico para generar un grupo de consumo estable) hasta las más anecdóticas (la posibilidad de que en algunas de las cámaras entre los hijos de los legisladores se haya dado un gran porcentaje de celiaquía) se disgrega antes de convencerme.
El problema es que cada vez más los precios estan hechos para japoneses. Ayer, de casualidad leí un artículo de la revista Geo sobre el aumento de precios en el Mt St Michel, que sólo los japoneses pueden pagar (referencia explícita de la revista). Barcelona fue, esta yendo y estimo que irá (mientras siga habiendo japoneses) por el mismo camino.
Los nipones no dudan en pagarte 20 euros por entrar a las casas de Gaudi, mientras sacan fotos, muchas fotos, cómo siempre (otra de las teorias paranoicas que me he formulado; y para el que se pregunte de donde saco tiempo, que mire en wikipedia la entrada "Barentin"; es que el exceso de capturas digitales de los orientales es un plan para crear una contraparte electrónica del mundo analógico e irse a vivir ahí, donde no hay terremotos ni tsunamis). Ya he dicho en algunos mostradores que Asia es el Frankestein de occidente, el hijo obediente de la sociedad de consumo.
Titulares:
Matrimonio igualitario
Aceptaron el matrimonio igualitario pero hay un alcalde (por ahora) que no quieren casar. Argumenta objeciones de conciencia.
Así no
Me compré una de esas máquinas que hacen cigarros en base a tabaco de armar y a tubos que salen los 250 3 euros. ¿Y ahora quién podrá defenderme?
Paris 8 (1)
"Los uruguayos siempre quieren hacer todo por caminos institucionales" me dijo el profesor mientras intentaba ayudarme a apurar los trámites sellando algunos con su nombre por abajo de la mesa, en la cual había sentados también un par de porteños que se habían desenvuelto mejor, que habían recurrido un poco al contacto (el mismo profesor) para evitar la burocracia.
Paris 8 (2)
Parece que una vez llegó un container de 100 argelinos (supongo que es un redondeo) a hacer un master con títulos en computación falsos, no sabían ni prender una computadora (supongo, una exageración para ilustrar el caso). De ahí las trabas sobre las que versa el primer punto.
Sarah
Esta cómo loca con el tema del incipiente canibalismo de Suarez, me muestra fotos de facebook en donde a Luis lo dibujan con un bosal o con uno de esos collares para que los perros no muerdan y no se muerdan.
Epílogo
Esta es mi última entrada cómo asistente y debería hacer una auto-devolución.
Hoy tomamos mate y un alumno dijo "bo", a pesar de que lo mejor hubiera sido dejarles un nivel de castellano superior al de base y algunas nociones de relativismo cultural con eso me conformo.
La experiencia de los asistentes ha sido muy diversa y ha dependido en gran medida de condicionamientos geográficos. Algunos tuvieron una vida de Erasmus por las grandes ciudades, a otros no tocó convivir con el aislamiento y la (a veces no tan) cordialidad de los pueblos donde fuimos la primera persona no francesa (ni magrebesa) en caminar por sus calles estrechas.
Yo por lo tanto he estado en el medio, y, a pesar de que no puedo decir que fue la mejor de las suertes haber caído en este pueblo-dormitorio tuve a Paris cerca y me aproveché de ella hasta reventar las suelas y las billeteras, tanto que ahora me cae mal (símbolo de costumbre) y la idea de una posible estadía permanente en este Paris pos-moderno me resulta (arrogantemente) insufrible.
Entre los últimos días se viene dando cuando duermo un apocalípsis minúsculo, sueño campaña en Uruguay antes y después de una tormenta, y mezclo personajes del lado de aca y del lado de allá.
Una de las cosas que más quiero es saludar al mozo de la tortuguita, ese bar asqueroso, y no hablar de que estuve aca, no siendo bloquearlo por miedo al fantasma, quiero evitar caer en ese espiral de revaloración de lo propio o del culto a Europa, ambos cursis, predecibles, caricaturescos; al final todo es la misma mierda o las mismas flores, y cuanto más se ve, cuanto más uno abre los ojos más noche y más llanura es noche, más ciegos (nosotros), atentos y sin comprender.
lunes, 8 de abril de 2013
Packard
Me operaron, en Francia. Fue hace casi dos semanas.
Después de tomar absenta en Paris llegó al fin mi segunda convocatoria para el proceso de conversión en flaneur decimonónico, en la hoja del anestecista tenía recetada morfina "a demanda del paciente", ese fue uno de los pensamientos que me tuvo entretenido mientras la enfermera, francesa, que hablaba en francés, me depilaba el vientre, y pedía que más abajo, que me bajara más los boxer.
En esos momentos es bastante universal obrar como ella hizo, tratando de generar conversación para distraernos un poco y no caer demasiado en la situación de que yo era un tipo medio en bolas y ella me depilaba la pelvis. Y el problema era que no funcionaba, porque ella hablaba en francés, y yo, sedado por una pastilla del tamaño de una pulga y con el efecto de una patada de mil caballos rabiosos, pensaba en la morfina y en que todo se parecía a E.R pero con mas ruido a queso y a baguette las palabras.
Después me llevaron a la sala de preparación, y los oía a los médicos "sabés de donde viene él??? De Uruguay!!", ellos eran mas o menos cómo veterinarios rurales a los que de pronto se les encarga operar a una zebra.
Después eran los enfermeros los que discutían a unos metros y se preguntaban a ver quién hablaba español, y, entre risas, me mandaron a una enfermera que no lo hacía, pero que tenía padres españoles (?????????????).
Todo salió bien, en una semana vuelvo a no hacer deporte, pero a tener la posibilidad de hacerlo.
Y no me dieron morfina che! O ni me enteré. (Me dieron codeína que es un derivado).
A los tres días ya andaba caminando y me fui al campo con una profesora, que me quiso hacer probar Roquefort. Todavía me falta mucha Francia para llegar a eso.
Me contradigo, sí, me contradigo
Vino el novio de Sarah. El es alto, bueno y útil. Ella es linda. No hablaba francés. Tampoco hablaba inglés, sino inglés del norte. Si normalmente dice el pueblo que el inglés es hablar con una papa en la boca este tipo tenía 3 hectareas de papas y boñatos en cada paladar. Buen pibe, hablamos de futbol.
Ultimamente he considerado lo injusto que he sido con Saritah por tomarla cómo objeto antropologico, hoy, mientras pienso en lo educada que es para el órden público y el acacatamiento de disposiciones (Sarah nunca llega tarde, nunca deja de contestarle el mail a sus profesores, nunca cruza las vías del tren aunque no haya tren) y lo laxa que es en cuanto a aquello que no esta estipulado, pero que corresponde a la moral activa y no al dogma. Digamos, su costumbre de dejar todo sucio, de faltar a los eventos sociales individuales que no le interesan y sin ver, o a pesar de ver el rédito que ofrece en términos de posicionamiento (los franceses, y más que nada en estos pueblos son más "empátistas" que "negociativos"), su indiferencia (y miedo, mucho miedo) ante los indigentes o las personas que no tienen un vínculo formal o afectivamente directo.
Y capaz es por eso que no la dejaron cambiar las horas e irse antes de tiempo (en Abril el contrato estipula que vengamos dos días después de las vacaciones), cosa que normalmente aceptan para todos los asistentes. Igual en el liceo domina la otra dama de hierro, que desterró el alcohol de la sala de profesores, una costumbre francesa de las mas importables.
Ultimas noticias
El fin de semana estuve por Caen. Hice couchsurfing. Dormí en el cuarto de alguien, alguien francesa que tenía sobre una repisa el astillero de Onetti. Eso en sí es un anecdota.
En el Mt St Michel vi al Mt St Michel, y ahora es menos impresionante que antes.
Creo que leí en algún lado que si uno viaja infinitamente siempre va a llegar, al menos en este mundo elíptico, al mismo punto donde alguna vez estuvo parado. Una enfermedad que se podría llamar la inercia adquirida del viajero. Esta serie de relatos, que han comenzado desde el asombro, el contraste (que siempre es cómico) y un espíritu cuyos tentáculos parecían abstraer el absurdo y la sátira de lo cotidiano, se terminó volviendo una jalea de quejas y repeticiones.
De todas maneras exitar la percepción con techos y abadías sigue siendo suficiente para no querer parar, hablé con una colega que me dio algunos consejos sobre Paris 8 y sobre el otro, sin número.
La suerte, esta echada, en algún lado, yo mientras preparo el dossier.
Salud
Me operaron, en Francia. Fue hace casi dos semanas.
Después de tomar absenta en Paris llegó al fin mi segunda convocatoria para el proceso de conversión en flaneur decimonónico, en la hoja del anestecista tenía recetada morfina "a demanda del paciente", ese fue uno de los pensamientos que me tuvo entretenido mientras la enfermera, francesa, que hablaba en francés, me depilaba el vientre, y pedía que más abajo, que me bajara más los boxer.
En esos momentos es bastante universal obrar como ella hizo, tratando de generar conversación para distraernos un poco y no caer demasiado en la situación de que yo era un tipo medio en bolas y ella me depilaba la pelvis. Y el problema era que no funcionaba, porque ella hablaba en francés, y yo, sedado por una pastilla del tamaño de una pulga y con el efecto de una patada de mil caballos rabiosos, pensaba en la morfina y en que todo se parecía a E.R pero con mas ruido a queso y a baguette las palabras.
Después me llevaron a la sala de preparación, y los oía a los médicos "sabés de donde viene él??? De Uruguay!!", ellos eran mas o menos cómo veterinarios rurales a los que de pronto se les encarga operar a una zebra.
Después eran los enfermeros los que discutían a unos metros y se preguntaban a ver quién hablaba español, y, entre risas, me mandaron a una enfermera que no lo hacía, pero que tenía padres españoles (?????????????).
Todo salió bien, en una semana vuelvo a no hacer deporte, pero a tener la posibilidad de hacerlo.
Y no me dieron morfina che! O ni me enteré. (Me dieron codeína que es un derivado).
A los tres días ya andaba caminando y me fui al campo con una profesora, que me quiso hacer probar Roquefort. Todavía me falta mucha Francia para llegar a eso.
Me contradigo, sí, me contradigo
Vino el novio de Sarah. El es alto, bueno y útil. Ella es linda. No hablaba francés. Tampoco hablaba inglés, sino inglés del norte. Si normalmente dice el pueblo que el inglés es hablar con una papa en la boca este tipo tenía 3 hectareas de papas y boñatos en cada paladar. Buen pibe, hablamos de futbol.
Ultimamente he considerado lo injusto que he sido con Saritah por tomarla cómo objeto antropologico, hoy, mientras pienso en lo educada que es para el órden público y el acacatamiento de disposiciones (Sarah nunca llega tarde, nunca deja de contestarle el mail a sus profesores, nunca cruza las vías del tren aunque no haya tren) y lo laxa que es en cuanto a aquello que no esta estipulado, pero que corresponde a la moral activa y no al dogma. Digamos, su costumbre de dejar todo sucio, de faltar a los eventos sociales individuales que no le interesan y sin ver, o a pesar de ver el rédito que ofrece en términos de posicionamiento (los franceses, y más que nada en estos pueblos son más "empátistas" que "negociativos"), su indiferencia (y miedo, mucho miedo) ante los indigentes o las personas que no tienen un vínculo formal o afectivamente directo.
Y capaz es por eso que no la dejaron cambiar las horas e irse antes de tiempo (en Abril el contrato estipula que vengamos dos días después de las vacaciones), cosa que normalmente aceptan para todos los asistentes. Igual en el liceo domina la otra dama de hierro, que desterró el alcohol de la sala de profesores, una costumbre francesa de las mas importables.
Ultimas noticias
El fin de semana estuve por Caen. Hice couchsurfing. Dormí en el cuarto de alguien, alguien francesa que tenía sobre una repisa el astillero de Onetti. Eso en sí es un anecdota.
En el Mt St Michel vi al Mt St Michel, y ahora es menos impresionante que antes.
Creo que leí en algún lado que si uno viaja infinitamente siempre va a llegar, al menos en este mundo elíptico, al mismo punto donde alguna vez estuvo parado. Una enfermedad que se podría llamar la inercia adquirida del viajero. Esta serie de relatos, que han comenzado desde el asombro, el contraste (que siempre es cómico) y un espíritu cuyos tentáculos parecían abstraer el absurdo y la sátira de lo cotidiano, se terminó volviendo una jalea de quejas y repeticiones.
De todas maneras exitar la percepción con techos y abadías sigue siendo suficiente para no querer parar, hablé con una colega que me dio algunos consejos sobre Paris 8 y sobre el otro, sin número.
La suerte, esta echada, en algún lado, yo mientras preparo el dossier.
Salud
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