martes, 5 de noviembre de 2019

El olor

La noche se termina temprano
Hace poco nos dijo la propietaria, ya una categoria de las tipologías del ser en dependencia (es decir, del no ser radical siendo y a durad penas), que debemos abandonar el bello apartamento en donde desde parado en el baño, uno tiene una vista despejada de la capilla del hospital a la que ya he hecho referencia aqúi con las manos ya secas. Los vecinos nunca han ayudado, con sus denuncias por vivir y unos rusos, que hace poco se mudaron y religiosamente a las 8 se despiertan y enseñan a sus nietos a hablar francés. Decimos que son rusos porque no entendemos y tiene ruido a lengua eslava, que tampoco sabemos qué es exactamente. Yo he pensado que podrían ser polacos, pero siempre cierran la puerta de entrada y nuestros cruces son un contraste entre una probable mutua curiosidad y un miedo, también mutuo, de los otros vecinos. Los niños gritan como niños, no como los niños franceses que no gritan y desde chicos aprenden a decir que "j'ai le droit de" y que después terminan aplastados por el mismo droit, asediados por un smic o un parcoursoup, bajo la lumbre del olor a auto quemado y  el ruido aguado de un tiro en el ojo.
Entonces parece así que nos vamos cerca de la Villette, donde esta quizás la verdadera bohemia, pregunta que me hacen: "Y dónde esta la bohemia?". Donde los alquileres no han subido tanto, que no es en Paris en términos absolutos. Mientras tanto pululan las camperas y las medias gruesas, los clarores de un invierno que devuelve la originalidad al hemisferio.

El horror
La humildad es una forma de la soberbia que hace imposible la humildad (tan cara a esa forma específica de la arrogancia que es la mediocridad dicha uruguaya), como la verguenza, que es siempre verguenza de sí, verguenza de ella. La verguenza es como la piel, dice Anders, es una categoria , una estructura, es el lugar en donde huir es acercarse, en donde el bikini representa la forma mas extrema del pudor.
Mis poemas, no tanto por un narcisimo invertido, son malos porque es así, con su derecho, porque ejercer la sensibilidad en su pliegue, es para mí un simulacro más que una facultad.
Eso, que podría ser un desdoblamiento, una parodia de lo sensible, un género a fin de cuentas; es después de una primera impresion cándida, el verdugo perezoso que me acompaña a la vera de la cama, durante una siesta larga. Y aca estan, porque dejé de escribirlos y porque también, ya me cuesta tanto, que para otro pataleo ansioso, escribir, sobra el mundo. Y si sobra tampoco no falta siendo el peor pecado creer que había una espera o un sitio para ella. Aca van entonces los recortes de un puchero:

I

Cuando ni las moscas, ni aún flacas.
Un día de su hambre fácil
sobre mi cuerpo arrugado y mustio.
rechacen desparramar sus fauces.

Cuando esta obra,
tanto menos que una sobra de la botella y la olla,
sea la sombra de un hueso roído.

Alguien recordará, espero, brutalmente,
en la hora más dócil de la merienda
Que fui aquel que hacia el crepúsculo
Decidía, si chorizo o mortadela.

II
Este cuerpo acalorado y doloriento
Este ovillo nervioso, erizo de trapos
Precedió cada tarde como una tijera
Mi vejez temprana y mi cara de caballo

La tarde, el vientre de un gato rumiando reclama
Mi cuello y mi bazo, los picores chillan
El arpa de la cuña de la tarde me hara
Y ese canto soy yo, rogandome, ¡para!

Cabalga, la sombra de palabra y el resto
pide la cuenta y golpea la mesa, el esternón
se revuelve y zafa, ¡ladrón!

Las manos, en un ademán
Apuestan la noche, enteramente
Gruesa e hinchada.

III

La sombra del sol cuando es de noche
El concepto de abono animal
El sudor de una sola axila en la fila

La velocidad de los ruidos en la ventana mal cerrada
El pelo en la almohada
La parte de atrás de los cuadros célebres
La cola del chorizo, entre la tripa y el corte

La hojilla rosada del atado
El plástico mojado del tacho de basura,
después de unas vacaciones cortas
La primera flema de la gripe

IV

Adonde fueran los ocres madrigales
De la voz temprana que allende reverbera
La sombra ocasa de la juventud hartera
Que hecha requiem merodea mis cantares

V
Sobre amarillo el muro no repican las paredes
al sol ni a los pájaros que huyen, tras un pino inquieto
Ciego de voz y de hartazgo
Quisiera decir descalzo 

Es poca, la lámpara, mi vaso
transpira sobre una primavera tarde
La boca tiembla, como un bautismo en una ciénaga
Se caen los dientes, la lengua cunde y se asfixia

Las cosas, no empiezan ni terminan
Las partes de las cosas, el cuerpo
Atragántame en un tubo, palabra
En un ovillo oscuro
Húndeme mudo

miércoles, 24 de abril de 2019

3 borradores

Cursiladas.

Hablar sobre la imposibilidad de escribir es cursi. Es tan cursi como las enumeraciones, enamorarse, criticar la época propia (tanto igual como la noción de época en si) o abandonar los estudios: fundamentalmente, todas esas cosas que uno hace, cada vez, por primera vez, como si fuera la ultima. La conciencia de este fenomeno y de su infame repetición (la coexistencia de la emoción tan viva que acarrea cada una de estas experiencias, simultanea a la conciencia de la farsa), produce un malestar que es también, propiamente cursi. Asi, la imposibilidad de la repetición original, propia de los juegos de los ninios, impide y hace a escribir; juego triste e insaciable.

Mi ultimo poema data de Junio de 2018 y hablaba, de algo asi como las pasarelas y los ojos. Ahora me doy cuenta, tristemente, que Passarelle es uno de los concursos mas célebres de estos precursores de Parcoursup (que no es un concurso pero es un Ranking de estudiantes de secundaria que ha impuesto el gobierno francés para terminar con el libre acceso a la universidad) y de que por esa época fui al oftalmologo, que me dijo de no volver en 10 anios. Luego tuve una intensa discusión sobre el algodón con una farmacéutica desconocida. Esto paso en Fontenay sous bois, el cruce entre Montreuil, Vincennes y otro Fontenay, en donde cuidé un gato y una casa, pero creo que ya he hablado de esto.
Este poema era fundamentalmente cursi, no solo por la llevada candida de los versos, o por las imágenes de collage (lineas interminables de laganias, el tobogan de un esofago estrecho, la mirada sobre la pintura de un puente medieval), sino justamente por el forcejeo, por el afán, de encapsular algo imposible.
Para decir la verdad, el poema no contenia, a mi pesar, ninguna de estas cosas, pero ya no sé de qué iba. Es enfadoso, por decir menos, darse cuenta de la autofagia y la aceleración, como llegar a un cumpleanios tarde y ajeno y tratar de decifrar de qué son los restos.
         
El diente zombie

Envejecer es, la flamante forma que ha tomado la derrota. A algunos metros de casa, el Centro dental de Pelleport tiene dos secretarias, mis vecinas, que no me entienden cuando les hablo en francés. Ya me conocen porque una vez senialé que no me habían devuelto la tarjeta sanitaria, y al final si. Yo no vivo la revelación de este carácter paranoico como una derrota en si, creo que eso ha forjado una amistad sencilla, cada vez que les entrego la tarjeta y cada vez que me la devuelven, desde aquel momento.
Hace unos dia la odontologa, que es portuguesa pero lo oculta o no me entiende (intentar hablar portugués con aparatos metidos en la boca es una forma menor del vaudeville), me dijo que tenia un diente muerto. El problema de un diente muerto es que no duele, pero esta, pudriendo la cara en silencio, haciendo muecas, anunciando una pasión operatoria. No he sentido, o no habia sentido en general, ni la cara ni los dientes. Me he dado a pensar que ese diente es como el inconsciente, y caigo desde ese momento en la mala fe (o, de alguna manera, la mala fée). Paradojicamente, mi diente muerto me ha liberado, y otra vez pesar mio, como su ultimo sabotaje, según he aprendido ayer, no estaba muerto. Mi diente resucitado, o su espectro, me ha dejado entonces esta certeza, y se ha vuelto algo asi como un simbolo de la fatalidad minuciosa y obligada del examen y del espejo del banio.

Los piqueteros

En un comentario, de la pagina 4 de la pagina de telerama, alguien compara "Je veux du soleil", la pelicula de Ruffin sobre los Gilets Jaunes, con el cine militante de Agnes Varda. Siempre oportunista y a sabiendas, estoy viendo en estas semanas sus películas. Hace unos pocos dias vi Le glaneur et la glaneuse, y pensé en esto, no en el comentario que fue posterior en el orden de la mirada (mi parafilia con los comentarios en sitios de internet es intensa y vergonzosa), sino en la historia del cine militante. Detesto las frases del estilo "y yo pensé en..." que tanto abunda en los eruditos, pero incluso, en el propio artificio del cine, Varda esquiva airosamente (o hace creer, que es lo mismo) la tesis. Con el mejor espíritu rancieriano hace suceder y obliga a ver, en la misma vida de la secuencia, al arte flamenco, sus manos viejas, y al recuperador, sin jerarquía impuesta, en la mejor version del cine politico.
Y aunque se puede entender (o mas bien emprender la tarea ante la urgencia) la diferencia o indiferencia ya tradicional y también cursi, al menos, en su revelación adolescente, entre praxis y teoria, la satisfacción, en la plenitud ansiosa del espectador, no puede sobreponer la conciencia social, a la belleza y la admiración. Ruffin anuncia esta misma maxima, proclamando que el movimiento es también una lucha por la belleza perdida en las rotondas, perdida en los hipercentros comerciales, en la circulación como forma de vida. Y sin embargo aun, la belleza es algo por venir o debería serlo en cada cine que realiza la tarea imposible de realizarla, y entonces, aun, la película cae en esa división de lo sensible y en la trampa de la urgencia y de la crisis que tanto mal hace, y que digo es, a riesgos de sonar como un esteta (quizás hoy, uno de los peores pecados), mear fuera del tarro.   

lunes, 5 de noviembre de 2018

La tesis y los días

La defensa

Hubo una reunión.
Este año (ese año, cuando todavía escribía a tiempo) di clases en tres escuelas, una de lujo, a secas. Soñamos y conversamos, entre siestas y asensores, de autos tapizados y bolsos "fabirqué en france".
El señor gordo, con una polera opaca y pausas de mal cine, mostraba diapositivas a los nuevos, los del grupo que trabajan y estudian (más bien en una continuidad, trabajan-estudian, si faltan a la escuela no les pagan). Les decía que podían, algún día trabajando-estudiando, tener una casa con piscina, bajo un amanecer californiano pornográfico.

Había una que era eso: la piscina de fondo, el sol almibarado, letras del wordart evanescentes: "Puedes lograr tus sueños"; en francés, claro, y luego de la pausa: "No hay que tener verguenza de querer tener un auto caro". Los autos son una constante, los bolsos, ya lo dije, a veces las zapatillas. Recuerdo en un círculo de estudiantes, como en un nacimiento, a unos Nike de animal print salir de una caja dorada.

La tediosa cuestión de la piscina volvía, el señor gordo aclaró que aunque uno viniera del 9300, el departamento con más inmigrantes y de los más pobres de la región parisina, iba a llegar; clorada, rectangular, exterior.

Me confundieron con un alumno: me senté en las escaleras y el profesor de management, manager también del propio evento, me dijo que tenía que cuidar más el talante.
Un estudiante me cedió su grada, subí las escaleras y el ascensor, pasé la tarjeta y otra reunión, la de los profesores, esta vez.

Habían echado a todos menos a mí y al de Inglés, irlandés él, la escuela tiene una política de que si no hay 70% (los estudiantes hacen un cuestionario de "satisfacción subjetiva" al final del semestre) te echan.

Esto lo estoy escribiendo tarde, hace casi un año. Ya hablé, ya había temido este canibalismo.

El señor gordo también nos dijo que este no es el mundo de nuestros abuelos, qué hoy podés trabajar en gestión y mañana en logística, o en marketing digital, sudaba un poco mientras, con una sonrisa de vendedor de soluciones mortuorias en promoción, alardeaba  estar terminando una tesis en Paris Dauphine (el doppelganger de Paris 8) sobre "el exito autopercibido de los alumnos que trabajestudian". El hombre-management, accionario de la escuela, lo felicitó, y todos no hicimos nada. El de Inglés no entendía mucho porque no habla francés, en el pasillo, me dijo que si necesitaba plata, que el necesitaba plata y que si sabía de otras escuelas.

El lujo

Es en Paris, alquilan el local, hay una licenciatura en lujo. Así los estudiantes, que ellos sí están en París, pueden ostentar frente a los otros.
Me lo dijo mi jefa al tercer día, aún sigo allí.
Cada dos años despiden a los profesores de lenguas para que no les hagan un juicio por nunca tener contrato.
Yo una vez, y antes de saber, les conté que el barrio antes, era muy pobre, y que los intelectuales se juntaban allí justo por eso, porque eran pobres.
Una chica del 9300 me contó que no, qué cómo. Ella hace teatro, actuó una entrevista de trabajo que era una tarea, las salas son frías, hablamos de la independencia de Barcelona, no hay cantina ni sala de profesores. Algunos padres les pagan la gracia, muchos alumnos quieren ser músicos o artistas, así que aprenden, como ellos mismos dicen, "primero, cómo vender el arte".
Para hacer los programas del curso me dieron unos dibujos. Quisiera llamarlos textos, pero son de verdad, diagramas, rectángulos de bordes redondeados. Cada punto del semestre debe construirse según una gramática precisa: primero el sujeto, "El estudiante", siempre; luego un verbo transitivo en futuro "comprenderá, podrá, calculará, analisará" y finalmente un objeto que está predefinido en un gran rectángulo vertical (estos objetos nunca deben tener infinitivos): "textos, imágenes, conversaciones, bases de datos".

El brazo de fierro

Para llegar, hace falta una hora y media, hay que lindar un puente de cemento y varias auto-rutas. Todo esta rodeado de edificios lecorbusianos, parece un gran aeropuerto en abandono, como un hotel de un balneario antes, popular, y que hoy, con los low-cost, se mantiene con promociones. Había leido alguna vez que a comienzos de siglo Paris, estaba planificado hasta Normandía, recuerdo una imágen, una gran orgía futurista monumental de tubos e hidronaves.
Esta es una escuela estatal y es mejor. Para llegar hace falta una hora desde la estación de trenes, el RER D, que lleva a las zonas más deprimidas, ninguna ciudad en su cauce merece la pena del turista. El tren, pasa cada media hora, la escuela está en "El brazo de fierro", la estación es un tunel de azulejos rojos blancos y azules.,

La casa

Nos mudamos, hace casi un año. Desde el baño, si uno orina parado, se ve el pequeño campanario de la capilla del hospital Tenon. Aunque digan que Edith Piaff nació en la calle (una plaza a una cuadra parece sugerir esto, un clochard pone cada mañana canciones de Piaf, de Johnny Halliday), creo haber leído que fue en este hospital. La calefacción es gratis y los vecinos se quejan de los ruidos. Hemos acumulado ese pequeño y humillante museo de los que encuentran un espacio que quieren.
Por la ventana principal, sobre el claustro del hospital, público, adornado desde la bondad de la lejanía, de pinturas que en realidad deben ser anuncios sobre los peligros del tabaco o de la automedicación, he visto una vez un policía llevando a un prisionero que cojeaba. Otra tarde, un ex-combatiente de la guerra de Argelia, escapó con el suero a rastras en una vara de metal y nos pidió un cigarro. Unas horas después, un amigo lo encontró en la plaza, sangrando, con sus historias de Africa, sin ánimos de volver al hospital y con una ridícula galantería frente a la señora que intentaba pagarle un taxi. Esto ocurrió hace ya un tiempo.

He querido evitar escribir sobre la escritura, todo este tiempo, otra vez, entonces. El problema de las crónicas es su caracter telescópico y microsópico, esa incapacidad de inefar el relato. Esta estera, desde su ansia inicial, ha sido una carta cansada, un campo de urnas, un ejercicio fascinante de filatelia.


lunes, 17 de julio de 2017

Noticias de Verano

El departamento

Este Verano, al igual que el anterior, estoy destemplado y sin paga.
El departamento cerró, tan arbitrario como los horarios que no respeta, cómo para burlarse. Allí, mi compañero guarda celoso unas llaves pequeñísimas dentro de unos cajones en donde hay, en cada uno, otra para abrir el siguiente. Yo no conozco el sistema que organiza estos permisos, ni tengo acceso a un, ese pequeño llavero de cuero, como un portafolio en miniatura, de donde cuelgan varias llavecitas sobre ganchos dorados que abren las otras puertas, de los armarios que dan acceso a los expedientes y al papel higiénico.
El software es muy parecido, click click, salen las notas, cunde la bocina del Windows XP (he intentado convencer a mi compaeñro de desactivar los parlantes, pero algo lo entusiasma), la gente se hastía y todos nos miramos.
Yo les digo a los estudiantes de llenar formularios, invento información con lo que tengo, estamos cansados, mi colega me pide que desaloje el lugar y tomamos cafés infinitos y con gusto a hongos. A veces me dice que diga que está cerrado, pero que haga pasar. Luego, entre ojos erráticos y rabia, me dice que diga que estaba cerrado. Cuando cerramos la puerta comemos chocolates, algunos cajones guardan estos y otros dulces, o pequeños tenedores. Toda la universidad, los funcionarios, van a tomar ese café fúngico, en unos vasitos de plástico blanco, o a veces transparente, que son mejores. Aparecen de un cajón y después de otro, hay cajones para todo. Son de verdad muy pequeños, y siempre uno parece querer otro café, creo que en eso consiste gran parte del asunto.
No tengo horarios, y eso parece ir bastante bien con el lugar, no hay tampoco música, nunca.

La casa

Es blancuzca y el muro del patio amarillo, han hecho nido un montón de arañas, hace poco una me caminó por el brazo, luego un cienpiés, casi siempre está vacía. De a poco, las cosas para nombrar me desaparecen, se llenan de nombres propios y se sellan. No se debe nombrar a un animal que se come o se escribe.
La heladera perdió la luz hace tiempo, nuestro pequeño placer consiste en que vuelva ¡No habrá que cambiar la bombilla! ¡Son de esas chiquitas y alargadas que salen carísimas!
Bruxeo diurno, duermo mucho y boca abajo, dicen que hace mal por la posición del estómago en relación al esófago. He leído mucho sobre esófagos estos últimos meses.
En la esquina, orinan por lo general al mediodía, es un Impasse, supongo que la gente piensa que nadie va a venir, o que menos gente. Entonces orinan y se acumulan latas de cerveza en el contenedor de vidrios que esta lleno desde que llegamos, pero siempre esta igual de lleno, no más ni menos, cómo si los recolectores se encargaran de que quede siempre esa sensación ¡Pero nada de excesos! Hay silencios, me gustaría pintar las paredes con figuras arbóreas, el propietario no nos permite afiches ni hablar alto después de las diez. Limpio el piso seguido, todos los materiales de la casa se ensucian esté uno o no, hay una silla verde con posabrazos, encontramos todas las sillas en la calle (cerca de un complejo de viviendas camino al metro en donde un gordo pálido y calvo pide sistemáticamente un cigarro), menos las para comer, que parece que siempre se destartala pero no, me siento allí para leer desde ayer. Es emocionante, podríamos decir. Todo parece un gran baño, quizás por eso las ganas de limpiar.
La casa se llena seguido, se itera, la geometrizan azulejos grises, estos meses han sido algo así, como un quirófano preparándose.

La escuela

En la Escuela de Comercio todos son managers.Un vendedor, por ejemplo, es un "sales managers". De verdad.
Hay muchas reuniones, correos, doodles, todos están nerviosos porque no quieren perder el curro. Los managers que organizan los cursos, mis jefes, cambian cada semestre y sonríen .
Los alumnos me evalúan, al final de cada curso: tengo una aprobación de más del 80 porciento. Con menos del 60 me despiden, una máquina me mandó un mail felicitándome por "la gestión". El año que viene voy a trabajar allí, conozco un poco La Défense y sus centros comerciales, al mediodía nos compramos sánguches y una coca-cola y los vamos a comer a la escalera del Gran Arco. Me pidieron que diseñara los cursos de Licencia, yo inventé los cursos en base a otras Escuelas de Comercio, buscando en internet. Siento placer al pensar que esas escuelas hicieron lo mismo.
Los alumnos son: algunos muy ricos, usan remeras Lacoste (es tan lineal como así), otros trabajaron un tiempo para pagarse el curso (de meseros, de reponedores), tuve un alumno que se decía comunista, me explicó que quería cambiar el mundo a través de las finanzas, y una alumna que se había visto florecer en su pasantía como "project manager". Hubo un altercado, cerca del final de los cursos, se pelearon por un cargador de notebook que alguien había prestado y alguien más necesitaba, era grave.
Tuvimos discuciones sobre los vientres de alquiler, en Francia dicen "madres subrogadas", una chica me dijo que estaba mal porque así las mujeres que no querían trabajar ganaban dinero fácil. Pagan menos que en la pública pero más que de vigilante.

Macron

No ha habido grandes altercados. En la última manifestación, apenas media cuadra, o una. Cuando llegamos, tarde, habían roto un par de autos y la policía, extranúmerica, bloqueó el pasaje y no dejó terminar. La gente se fue yendo y no pasó nada, los sin papeles tocaron tambores en una clave africana similar al candombe, el tránsito volvió a circular. El 14 de Julio los buses llevaban banderas francesas, hubo fuegos artificiales pero no llegamos a verlos.
Pasan militares por los parques y las calles, en Saint Denis intermiten las sirenas, pero no más que en Paris. Los supermercados abren los feriados y los domingos en las zonas céntricas y no tanto, un compañero de la universidad "hace Uber", le alquilan el auto por 2000 euros al mes.

Entonces

Sueño con la rambla, furiosamente, habitan en mí ciertos parajes, una ciudad en verde y gris con un puente, de donde salto o salta alguien y en ambos casos nos veo caer. Una serie de islas florecidas, morros llenos como un seno, en donde de niño, pero siendo en el sueño yo mismo, circulan familias vacacionando. Leo poco y consumo menos carne procesada que el año anterior. Hace un año que no escribo.

martes, 22 de noviembre de 2016

Noviembre

La rentrée

Durante un Verano contrahecho la movilizacion se tomø vacaciones.
Después de una tímida marcha de la "rentrée de la grêve", consigna irónica pero bastante adecuada a los hechos, poco queda de una Nuit Debout que muere lentamente bajo un signo taxonomico: textos, charlas, puestas a punto. Ya se veía venir (en ese pretérito hipøcrita del hoy narrativo).

Seguimos en Meudon y los arboles vuelven a la monotonía de varios otonios. Tenemos vecinos nuevos, con dos hijos, cómo todos en Meudon, salvo los que aun lo son.

La prefectura me pidió que terminara mi mémoire, sino no; así que durante un mes estuve yendo al parque de la Isla Saint-Germain, Santo tan presente en la toponimia parisina como los mas laicos Jean Jaures, De Gaulle o Victor Hugo.
Asi escribí una monografía innoble, qué tan mal no me fue, y ahora luego de varias discuciones y apuros soy doctorante. Son tres años, pero probablemente me tome seis. Seis es el máximo.

La prefectura no cumplió y todavía están fabricando mi titre de sejour, cada tres meses renuevo mi papel por tres meses que me permite estar.

Los trabajos y los dias

Trabajo, trabajo bastante.
Entre ventanales y banios doy clase en una Escuela de Comercio, algo asi como la Universidad de la Empresa en Uruguay.
Es en La Defensa, en donde he visto que hay, desde el piso 8, un cementerio. La escuela tiene camaras y molinetes para entrar, cada uno tiene una tarjeta que corresponde a lo que es. Hay una escalera mecanica para salir a la Avenida. Los chicos son iguales a aquellos del BTS, los de la tecnica, de los que ya he hablado y a los que tambien les doy clase este anio. Estos otros, en cambio, tienen, algunos, remeras lacoste, y padres. Me dijeron que "a los espanioles no les gusta trabajar" y algunos me hablan de Mujica, con ese gesto de complicidad que me incomoda y al que ya estoy acostumbrado.
Tengo 5 alumnos particulares y les hablo de la Paella, de Borges o de Suarez segun el perfil.
Trabajo en Paris 8 de tutor, en una oficina, no hay nada para hacer y me invento movimientos, tomo café gratis y miro los ficheros como esperando decifrar un secreto.
Cada tanto cae una mujer, o una pareja con un hijo en brazos, para inscribirse. Una mano espectral pero aceitada arregla estas inscripciones. Aparte de eso, todo, los sellos, los ficheros, las engrapadoras o la cinta adhesiva estan bajo llaves, y solo el secretario tiene acceso. Yo de a poco voy recibiendo estas llaves, pero no aun la de los utiles.

El cielo es ocre y las cosas se repiten. Creo que nunca me ha costado tanto escribir.
Creo que he perdido el sentido epistolar que siempre, en algun lugar, ha sido, aqui, despues de tanto tiempo.  El Sena inundø la ruta que cabe por sus fauces hace varios meses, luego la devolvio.


Me robaron la tarjeta de credito en un Bar. Ya no encuentro placer en ver trenes, los ruidos graves suenan todos como pasos. No leo ficcion, compramos una maquina para hacer raclettes y una aspiradora y escucho mucho la radio, de manera obsesiva, hablen de lo que hablen. Veo videos de Trump y de Putin, varios por dia.

Hoy, he pensado en Huissman y en el hartazgo de los placeres, y en mi falta de hartazgo.

El 16 voy a Montevideo.

domingo, 3 de abril de 2016

El Marzo Francés

Todavía hace frío, ahora, por ejemplo, hay 7 u 8 grados, cada tanto cae un granizo fino e intermitente que se mezcla con la lluvia, más abundante que en invierno.

Hace 3 semanas Paris 8 está en huelga: se decretó en una asambea general general. Luego, en una asamblea de filosofía, se suspendieron los cursos de ese departamento y se habló de ocuparuna sala (la A028, la sala mayor en dónde dio cursos Ranciére); finalmente, minutos después y en una asamblea de estudiantes de filosofía se decidió llevar a cabo de inmediato la medida anterior. Cine y arte, miembros de la misma facultad, decidieron hacer lo mismo; cada uno tiene su sala tomada, sciences politiques le siguió y al final le tocó una tímida y reticente sociología.

Llevaron pintura, la sala de filosofía floreció con consignas heterogéneas: una cita a Camus, un "le monde ou rien", un "descongela tus sueños", una bandera palestina, un "vive le comunisme". Al tercer día de la ocupación una profesora de arte fue a quejarse del feísmo de las intervenciones, la mayoría "tags" con pintura negra o roja, con el tiempo, todo el edificio A, el de filosofía y el más viejo, se fue llenando de las mismas frases multiplicadas, hasta la pasarela de la biblioteca en donde de a poco los muros vuelven a estar limpios. "La revolución comenzó" dice sobre las escaleras que dividen el edificio A del Hall principal.

En la A028 se hacen asambleas, talleres de poesía, muchas lecturas de Benjamin, profesores y alumnos animan discuciones con relación a la ley; algunos duermen en la sala y los mismos y otros recuperan comida de la feria de Saint Denis, por la noche se hacen banquetes y fiestas para sostener la ocupación. También se puede fumar. El personal de seguridad de la facultad se acerca cada tanto para decir que cuidado con no incendiar nada, siempre se los recibe con el canto de "securité avec nous", pero hasta ahora ninguno se animó a tomar una. En el pizarrón, de tiza, de la sala, una agenda se actualiza constantemente con las actividades de la Facultad, las manifestaciones, los bloqueos.
Cine proyecta películas y cortos, muchos estudiantes filman en las marchas y luego pasan los compilados de escenas de policias pegándole a gente. Hay discuciones; yo estuve brevemente en una de esas en donde se hablába de si hacer arte para el pueblo o si no; yo no participé porque iba para otra cosa. Al final decidieron darle cámaras a los trabajadores de Goodyear, que estan en huelga y algunos tienen 3 años de prisión por tomar la fábrica, para que filmen lo que quieran. En fin.
Science po hace unas asambleas muy ordenadas en salas muy ordenadas, hay una caja de sugerencias y es en donde pululan los representantes de los sindicatos de estudiantes, filsofía está bastante liberada de eso, y aunque se ve, en la A028, que la mano fría de la geopolítica ya comienza a estriar el territorio, el hecho de ser más una sala de pasaje que licúa las caras y las voces, desarticula o esconde la posibilidad de formar bandos.

El 17 de Marzo hubo una manifestación, un circuito programado desde Republique hasta Place de Italie. Paris 8 decidió ir a la cabeza, adelante de todos los sindicatos. Dos veces tiraron gas pimienta. Ese día, algunos estudiantes de Paris 1 habían programado una asamblea de facultades y de quién quisiera ir en Tolbiac. El rector, historiador especializado en la revolución francesa, decidió cerrar el edificio. En place d'Italie la mayoría de la gente se dispersó, y algunos estudiantes decidieron dar la vuelta a la plaza, juntar gente e intentar pasar por la barrera de coraceros (que aca se llaman CRS) para tomar la calle Tolbiac y hacer la asamblea. El canto era "On va a Tolbiac, CRS ou pas", mas o menos 60 personas intentaron pasar, pero no había caso, asi que muchos nos dispersamos para ir por nuestra propia cuenta. En Tolbiac una de las puertas laterales de la universidad estaba abierta, varios entraron y la asamblea se disponía a realizarse. En fin, los CRS también entraron y le pegaron a la gente, a una amiga por ejemplo, los sacaron y ahí se dio un todos contra todos, la gente corría, llovía gas y a un compañero, uno que filmaba los cursos y después los subía a internet, lo tiraron al piso, se lo llevaron atado y dos días después lo juzgaron en el Palais de Justice, el alto tribunal de Paris. La poca gente que quedó se fue a la explanada de Paris 7, y ahí se hizo una asamblea en dónde se programó otra, en Paris 8.

La asamblea de Paris 8 estuvo organizada por "inter-luchas", hoy "convergencia de luchas, un quién sabe quiénes que llaman a la coordinación de todas las partes. Estaban, en el anfiteatro, obreros de la SNCF (la companía de trenes), el colectivo de desempleados, que tienen como  insignia siempre una lata de cerveza en la mano, gente de muchas universidades y alumnos del liceo. No había programa ni puntos; alguien tomaba el microfono y hablaba. Por eso mismo varios dictaron misa, otra gran parte del auditorio le dio palo a los sindicatos y a los partidos, una chica sindicalizada se enojó y dijo por qué. Los pibes del liceo hablaron un poco de su organización y pidieron que fuera alguien de la facultad a darles una mano. Todo se decidía con aplausos o abucheos, al final se coordinó seguir haciéndo lo que hacíamos. Los más afines a la programática yal voto se enojaron, pero las inter-luchas se siguen haciendo.

Luego de los eventos de Tolbiac, y de varios otros (la policia tiró al piso a un chico de un liceo que se estaba manifestando, el gas pimienta corre gratis en cada manifestación) y en unas AG inauditas por el número de participantes segun la gente que ha estado en Paris 8 más tiempo; la facultad empezó a bloquearse. Los días de manifestaciones se bloquea, algunos estudiantes, que se dicen desesperados por tener cursos, escalan los muros, la rectora, que al principio permitía el movimiento aunque no lo apoyaba, hace unos días pasó factura por el asunto, según ella los daños a la universidad llegan a 30 mil euros. El departamento de filosofía decidió validar todos los cursos de este semestre, dado que no hay lugar para tomar examen, y la huelga se reconduce por tiempo indefinido.

Luego tomaron Tolbiac, y Frederic Lordon, un economista, va cada tanto a arengar y contar sus sueños de un mundo mejor. Se hizo una petición para destituir al director, en change.org, pero la idea no pegó mucho.

El 31 de Marzo hubo otra marcha, esta vez desde Place de Italie hasta Nation. Llovió mucho, todos íbamos entre una lucha de paragúas, el humo de las bengalas y las diferentes músicas de los auto-parlantes, las batucadas y las bandas de Fanfares. La CGT entonaba una canción con aires funerarios o de labranza que versaba "Travailler moin pour travailler tous et toutes".

Cómo en todas las marchas anteriores los black-bloc se paseaban de arriba para abajo dándose contra la policía, para despues perderse entre el mar de gente y agua y repetir el ataque cuando ya había pasado un tiempo. En nation todos se fueron rápido, yo en particular me fui con algunos de Paris 8 a un café bastante cheto en donde se refugió gran parte de los que esabamos ensopados. Entre candelabros y pirámides de botellas de Champagne se veían pilots rojos de la CGT y gente sacándose los zapatos mojados para secarse los pies.
Algunos se fueron directo a Republique y otros, yo incluido, nos fuimos por ropa más seca antes de la NuitDebout.

Fakir es una publicación que se define como "enojada con todos", es de Amiens pero hace años que está en toda Francia. Si bien todos los grupos se plegaron a la ocupación de Republique, fueron ellos los que propuesieron el asunto. Tienen una película, "Merci Patron", que cuando pude hablarle a la gente de la revista para ver si podía traducirla y hacerla llegar a Uruguay me dijeron que ya tienen una distribuidora que se encarga del asunto y que seguro llegue a España, a Bolivia y a "esos países". La película, que es cómo un documental pero con ingenio narrativo, toma el tema de David contra Goliath y de Robin Hood, pero con un tono sarcástico y conspirativo que la hace esquivar lo pedagógico. Se puede ver en el cine por 6 euros y los de Fakir se encargaron de proyectarla en varias ciudades, varios sindicatos y varios lugares de trabajo. Ese día la proyectaron en République, luego hablaron en frente de todos. Yo, con mi pesimismo de siempre pensé que la cosa se iba a volver "la ocupación de Fakir", pero segun estuve viendo los días que vinieron los tipos están con más perfil bajo y no tienen una preeminencia. Lardon, en cambio; hoy habló, y mucha gente parecía muy emocionada de escucharlo.

La plaza se inscribe, explicitamente en la serie del Occupy Wall Street y el 15 M. Y Grecia. El primer día, era para quedarse, pero llovía y la gente no quería mojarse el culo, yo incluido; la cincuentena que, luego me enteré, aguantó hasta las 5 y media, fue desalojada por la CRS que la metió de a poquito en la boca del metro. Hay un video. Se rumoreaba que la CRS estaba protegiendo el hotel de lujo que queda en frente a la plaza.

Al otro día convocaron, a la misma hora, yo no fui, pero parece que estuvo muy concurrido. Ese día mucha gente se dio el gusto de dormir ahí y se armaron comisiones y carpas con diferentes funciones: una enfermeria, un lugar para comer, gente encargada de la seguridad, un polo de comunicación y otro de bienvenida. Allí un cartel anuncia las actividades del 32 y 33 de Marzo, invención que no sé de donde salió, pero que sólo por ser es simpática. Evidentemente mañana y según los comunicados va a ser el 34 de Marzo, y así.

El polo de bienvenida registra a los que quieren ayudar: traducciones, difusión, llevar cosas. Varios colectivos armaron también su carpa: Paris 8 tuvo una en donde alrededor de un fuego y una mesa uno se podía sentar en almohadones improvizados a discutir. Más bien era una lona. La gente de "no a los desalojos" fue la que armó la carpa más monumental. Se hicieron talleres: un curso de sociología, un atelier de skate, dibujo para niños, microfonos abiertos. El viernes, me acuerdo que un tipo con un chaleco amarillo fosforescente estuvo hablando un rato de la importancia de leer para entender cómo defenderse, y que una señora dijo que el movimiento era una porquería y que podíamos irnos todos s la mierda. La noche de ayer un grupo de skinheads fueron a pegarle a todo el mundo.

Hoy estuve en la AG, la plaza está condenada a dispersarse en unas horas. Había varios niños, hay un código de señas, 6 o 7, que permite expresarse en silencio, "estoy de acuerdo", "no estoy de acuerdo", "podrías repetir", "pasemos a otro tema", etc. Se mide  "a ojo". En uno de los extremos, sin estrado, las comisiones, al lado de una interprete para sordos, contaron un poco en que andaban, qué se iba a hacer y qué había que decidir. Uno de los problemas era si seguir vendiendo alcohol, mucha gente se pone en pedo y de noche, cuando cae la CRS, complica. Otro tema era si seguir haciéndo la comida in situ, la comisión cocina argumentaba que se habían quejado de las condiciones higiénicas, y que capaz era mejor cocinar en algún otro lado y llevar las cosas desde ahí. Cuando una señora pidió que la AG votara, un par de chicos, bastánte con razón creo, dijeron que eso le correspondía a la gente que laburaba cocinando y no a nosotros. La señora, con una mueca insistente, llamó a votar de nuevo, pero todos decidimos, o votamos, por decirlo de alguna manera, que no había que votar y que era algo que no correspondía decidir votando.
Luego una chica de podemos dijo emocionada que la #nuitdebou era hashtag en España.

Mientras tanto, muchos de Paris 8 están preocupados, ir a la plaza requiere, porque somos las mismas personas, no estar en la ocupación de la universidad, si es que siguiera siendo ocupación.
Y mañana, a las 6, hay otra convocatoria en Republique, todo legal, hay permiso de las 6 a las 12 y va a seguir así hasta el cansancio o hasta que se deje de pedir permiso. Lo segundo parece improbable.

Mañana va Anna Hidalgo a saludar, se hizo un comunicado que termina diciendo algo sobre la Republique, eso y democracia es lo que más se escucha.

En fin, lo que catalizó todo esto es que no pase la ley "El Khomri" (que con sarcasmo muchos nombran "Loi el Connerie"), una ley que reforma el código de trabajo y que por nombrar 3 puntos diferentes y quizás representativos permite, por ejemplo: que te despidan porque la empresa cambia su estrategia de mercado y quiere invertir en otra cosa como innovación tecnologica; que trabajes 12 horas por día durante 6 meses y que no cuenten como horas extras; que te llamen el día anterior a las vacaciones y te digan que la empresa está mal y las vacaciones quedan para después.
Valls dijo que de ninguna manera, los diarios no se deciden a si hablar de la ley o si hablar de la gente en la plaza, el vínculo, menos y con matices para el liberation, les cuesta.
Vamo a ver que pasa.

domingo, 6 de marzo de 2016

Adios muchachos

Adios muchachos, como muchos sabran, es un tango que no se canta. No se toca pero más no se canta. Dicen que el mago se mató después de interpretarlo, pero yo estuve hablando un poco y la historia que le contaron me parece, por sencilla, más importante. Lo mejor es que las dos pueden ser verdad.  Parece que las orquestas en el 40, cuando las fletaban, me dijo el guitarrista de Fun Fun mientras fumaba Chala de choclo; cantaban adios muchachos como un gesto de desafío e ironía, y entonces todo el público aplaudía a los recién desempleados. 

La historia de Adios muchachos es la del libro de Job y la de todo el tango: es la historia de lo que no es fatal, la de la decidia y decisión, es la historia de la queja y del sarcasmo feliz de aquellos que mascan, entre tabaco y siesta, su signo de camello. 

La ida

Había unos tipos de traje con la inscripción de la Auf sobre el bolsillo del corazón, buscando por todos lados donde meter unos paquetes largos e incómodos envueltos en papel marrón. Al lado, un grupo de adolescentes volvían de un viaje de revelaciones, el animador usaba lentes negros y repartía snacks, cada tanto se me asomaba alguno a la oreja para recordarle a mi compañero de asiento una anécdota sore Amsterdam. Mi compañero había perdido el pasaporte, "la graaan Maaarcos le decían", pero nunca vi cual era Marcos, quizás él también se había perdido en el camino. A todos los chicos que desfilaban sobre mi sien izquierda el viaje les había "cambiado la vida", lo dejaron bien claro, varias veces. A mi me dolía el estómago y me puse a leer el Anti-Edipo, como no tenían comida sin gluten la azafata se excusó con 4 paquetes de frutos secos y una botellita de vino bebé. Me dijo que fue a preguntar en la primera clase si tenían algo pero no, para el desayuno me dieron un par de yogures y el chico de al lado, el de "la graaan Maaarcos", me ofreció el suyo. Durante la madrugada algunos se pelearon con las azafatas porque demoraban al traerles agua. Otros, uruguayos, se reconocieron deambulando entre los asientos y las discuciones, se dieron cuenta de que eran vecinos en algún lugar de la Costa de Oro y pasaron el tiempo viendo quién la había pasado mejor y peor en Europa.

Montevideo

Dolina dice que el hombre sensible quiere tener todas las vidas. Me acuerdo de los taxis a los que había que decidir a dónde volver y por dónde, me acuerdo de ese invento, en ese libro cándido que todavía no me convence: el teatro mágico que en una de sus formas consistía en observarse a través de la cerradura siendo otro y el mismo, para luego no poder abrir la puerta y tener que volver. Nico me dijo una vez: "para mí es como si estuvieras recluido en la casa de tu vieja y todos los días nos dijeras que hoy no vas a salir". 

El cielo es más grande en Montevideo, hay un análisis de Blanes que decía eso. Yo nunca vi muchos cuadros de Blanes y no me parece que el análisis esté bien, pero creo que le emboca cuando habla sobre el cielo. 
Me acuerdo, ahrora, que la primera vez que estuve en Normandía le dije a una de mis colegas que las nubes se movían mas bajo y ella me dio una explicación meteorológica que no me acuerdo.

Estuve en la rambla y en el velódromo, me comí un chivito, le di plata a un cuidacoches y le dije a otro que no tenía (pero tenía) y me sentí un careta, comí carne como para un mes según presupuestos franceses, tome fernet nacional, fui a Fun Fun y dije que no era lo mismo, fumé tabaco sin filtro y se me desarmó, putée a Tabaré y a los semáforos de Gianatasio. Al final son esas cosas: los pozos de Garibaldi y el tachero que se queja, el sol herido de la rambla sur por el paseo de los pescadores. Yo sé que decir que "el país son los amigos" es una banalidad, tanto  como estas cosas que enumero, y qué es entonces, haberse ido? 

Las fachadas de Magallanes me hacían acordar a la Habana, en donde nunca estuve, pero que luego de mostrar tantos videos para aprender español e inyectar un poco de exotismo por no perder el hilo de la atención, son más fáciles de evocar que cualquier esquina. Esa es mi gran pena y mi gran descubirmiento extranjero, mi gran traición. No fui a ver tambores, y no busque un trabajo ni me fui, en las últimas horas de los grados 0 que a las 11, en la trasnoche de secundaria, designan en 5 diferentes liceos el circuito de omnibus de la semana. Fui de vacaciones a Montevideo, y ese es el asco y el orgullo.   

A las 7 de la tarde se baño el sol harto. A las 6, mis amigos no querían terminar la guardia, con un abrazo que siempre empieza y siempre termina antes. Así de complicado. Yo le pedía a todo el mundo que no se vaya, y entonces me dijeron: "el que te vas sos vos".

La vuelta

Me senté al lado de un tipo que había trabajado 6 años en España, vivía en Barrio Sur, llevaba un gorro Adidas y una remera del Chelsea. Las pantallas de Iberia pasaron Snoopy y una película en donde Adam Sandler, viejo, trataba de levantarse a Drew Barrymore en español castizo.

Le conté a mi compañero que vivia en Francia, cada tanto me despertaba para decirme "trres bien man ami" o "Cómo se dice me gustan tus ojos?". Me dijo que las minas ya no son fieles "hasta que les arrimás el chiquilín", que él nunca salió con ninguna francesa y que vivíamos épocas ingratas para el levante. Después se fue a caminar entre las turbulencias, a hablar con las señoras que tenían pastillas programadas según una equela al fondo del avión, entre las azafatas: "señora Norma,  4 am, señor Carlos, 3 am, segunda dósis".
Al atterizar yo perdí a mi compañero. Antes de irse me dijo que se iba a probar con lo inmobiliario, a vender casas en la Costa Brava a gringos que se expatrían para hacer rendir más la jubilación y procurar galleguitas (sic).

En Paris nevaba, el piloto anunció que la temperatura era.... "ya veis, está fresco". Varios puteamos, los policías nos hicieron un control sorpresa entre las puertas de vidrio, yo dormí en cada  tren como para complementar las contracturas que el transporte anterior no me había hecho.

En unas horas amanece, Quiroga decía, y me dejo de joder con las ciras, que ciudad linda es dónde uno fue féliz, mientras desparramaba en París poemas que valen poco. Yo ni siquiera con valor, ese que es la otra cara de la ingenuidad, intento lo mismo que Quiroga, ciudad linda es dónde los amigos nunca duermen, y dónde uno nunca quiere dormir, que es cómo estar muerto.