miércoles, 25 de agosto de 2021

Salambó

Reaparece en estos días la apolvada cuestión de la finitud. 

No viene, de vuelta, claro, sin aburrimiento: entendido como el grado más entusiasta de enterrarse en el presente. 

He tratado entonces, pobremente. 

Encontrará traficado el lector aquello que nada tiene que ver con la finitud ni con el problema de los posibles. 

Y tendrá el lector razón, dependiendo, cabe decir hoy, de quién sea;


I

Propongo una flor, la que no nace: la flor-escombro, la flor-picazón, la flor baldía.

Imaginemos la flor como un posible cualquiera: el terreno de la flor, el peso aproximado del pétalo, la ráfaga que la desgaja.

La flor que no, pampanea: ni tampoco el nido de bichos que querrían masticarla, ni el invierno que la esquiva, ni la mano que la cuenta, entusiasmada.

Esa flor inflama sin despedida, justamente: ¿Cómo olvidar la flor invertida? Su impresión yace aún más, justamente.

Midamos y velemos sus pistilos: la flor cálculo, sin cautela, se permite obscena y culposa ser ella. Y luego: perder la flor, permitirla, aplastarla o merodearla.

Imaginemos luego que hubiera un futurólogo, un fantoche: su esperanza tartamudea la flor, pero qué hacer de la flor sin estribo, de la flor sin fantasma, de la flor que sin flor. Díganme, ¿es más flor o menos?

Olvidemos la flor si quiera: la no flor envejece y se entierra, la no flor no se pudre y qué alivio, qué prodigioso mecanismo: digamos flor como podríamos decir espasmo, balde, alcancía.

La no flor se itera y se pavonea: mascota amable la no flor.

Agitémonos cansados por ella, por la no flor, por su bobés pretenciosa.

domingo, 23 de agosto de 2020

Noticias de Amiata

Bajo el asfalto, la carne

Sobre las carnicerías que quedan ("Faut qu'ça saigne!"), calma yuxtaposición entre Halal, Kosher y caballo (hasta hay una que vende 10 kilos de carne picada a 30 euros), fabulando los cimientos enrojecidos bajo los bares de jazz y el Ibis monstruoso del canal, los restos de chasis de bueyes normandos y Charolais (antes de que el Agnus se pusiera de moda, recientemente, me he enterado de que los bueyes tienen "chasis" y que el de los agnus es importante). Allí se levanta nuestro quinto piso sin escalera del XIX.

El confinamiento

Durante el confinamiento habíamos calculado 1,3 km para salir a pasear, nos pararon en total 3 veces. 

La primera un policía vio el documento y saco un elogio a un tal documental que había visto sobre la Patagonia. Mucho después, hace un par de días unos policías en bicicleta y de bermudas se detuvieron para admirar mi mate que he descubierto "tradicional". Después, el agente preguntô si sabíamos donde estaba nuestra calle, que por suerte sabíamos. Citamos al Ibis y al bar que antes funcionaba de distribuidor de llaves de Airbnb y que tiene una foto del Che. También hay un Kebab, en Flandres, un kebab turco que dicen son los mejores, que apoya a Erdogan y también al Che, tiene una pintura que exhibe con orgullo y discurso. Unas tablas de Kebab y papas embalsamadas, muy realista, yace frente a la puerta pegados en una mesa, rara estrategia publicitaria o quizás remedio sincero contra decepciones. 

La segunda vez que nos pararon, por fines de Mayo, una chica se acercô a decirnos, sentados en el canal, que se venia, y que estaban multando a los sentados, que salir era transitar. Con miedo a los 130 euros nos fuimos a un pasaje de nivel, un puente alto que tiembla con los corredores de las 8, deportistas de pandemia. Miramos multar a los sentados despacio, con pavor, como quien espera en la fila para hacer un tramite. Y como dijo Douglas Adamas: "Era frío; no frío como el hielo, sino como una pared. Era impersonal; no como un puñetazo lanzado al azar en medio de una multitud, sino como multas de estacionamiento impuestas por computadora. Y era mortal; no como una bala o un puñal, sino como una pared de ladrillo en medio de una autopista."

La tercera vez,  al borde de los 1.3 kilómetros, eramos tres. Una vecina amiga de a pocos números se había aventurado. Eramos del 7 y el 1 de la misma calle, íbamos caminando a una distancia artificial y quizás por eso, la escritura confusa de cada mano diferente, quizás por el cansancio de la propia funcionaria o por lo cálida de aquella tarde de Junio después de dos meses encerrados, no pasô nada. 

Unos cisnes pusieron y fueron la fiesta del paseo, primero el nido estaba libre y luego una valla con un cartel en varios idiomas entristeció a los que allí nos reuníamos a discutir lo poco que sabíamos de cisnes y a elucubrar, según la vista de cada uno a través de la valla, el numero de huevos escondidos. 

Aprendimos, decia el cartel, que los cisnes no comen pan, los cisnes no digieren trigo, tirarles migas puede matarlos. Ayer, en la esquina de casa, un vecino contaba que había tirado 2 baguettes al canal para alimentar a los peces, que era mejor que tirarlas en su calle, dárselo a las palomas, la peste local. 

Cuando llegamos, nos dijeron que no nos alarmáramos por el chino que rezonga, cada mannana a escobasos contra el balcon. Algunos días de Mayo, durante los aplausos a los enfermeros, un vecino ponía la Marseille.

Nacieron 5 cisnes y murieron 2, ahora se pasean entre los botes y las canoas de "Paris playa": el plan que Mme Hidalgo inauguro para los que quedan, a pesar de ellos. Originalmente importaban arena de Argelia, "Paris playa" se extendía también por Saint Michel. Hubo un plan de hacer una sucursal en el lago Daumesnil, pero los vecinos de Vincennes y les Républicaines, acusando impacto ecológico, no vieron muy bien que alli se armara rejunte de no vacacionantes. Lo ridículo de la importación de arena duro solo un par de anios, ahora mas que una playa el canal se parece a un parque acuatico. Algunas sillas al sol y helados,  puestos para hacer tests del virus, toboganes, mujeres con hijos esperando las vacaciones y un parlante que con voz dubitativa anuncia cada tanto la multa por no portar mascara. Voluntarios de la Mairie pasan con toneles colgantes de alcohol en gel y reparten, llenan frasquitos vacíos, a veces varios frasquitos por persona.

Los dos canales

En la Villette como cada anno durante los calores, florecen las baniadas salvajes, junto a los carteles que  prohíben bannarse. 

Un castor se pasea por las noches, desde hace annos la pregunta ha devenido, acostumbrados todos ya al castor y a la discucion con los recién llegados, de si no es en realidad una rata muy grande, si es este el mismo castor u otro, y si asi fuera, de donde vendrian tantos castores que son siempre uno. 

En Flandres hay mas  gente, en Flandres hay un edificio como el Abraxas, un palacio prohibido. El canal esta a tres cuadras pero la gente del barrio, salvo los que vivimos en esas 3 cuadras del medio, ya ha decido por uno u el otro. 

Flandres tiene sus supermercados amplios y sus bancos al medio de la avenida, el paseo entre los autos, las paradas de buses concurridos, el correo y la reunión de los sin casa, las panaderias arabes abiertas hasta la madrugada, la épicerie donde venden yerba mate y el kebab museo de cera.

En el canal hay bares de estudiantes que trabajan en los bares, y que después toman una a cuenta del bar, estudiantes que trabajan y salen a su trabajo, los estudiantes de arquitectura y disenno de la escuela de la VIllette.  Como si trabajaran de hablar cuando no trabajan. Los bomberos en una esquina escuchan electrónica para motivarse; la feria de los Miércoles y los domingos mezcla Flandres y el canal, alguna reyerta surge a mediodia en la desembocadura de la calle de los comercios chinos. 

Perdido en la traducción, en el color y el precio, hace un tiempo compré en una carnicería china un corte de ternero pensando que era cerdo. Los chinos cerraron durante meses acusados de esparcir el coronavirus, hubo ataques y amenazas. Esto acarreo que durante Mayo y Junio no hubiera tabacos, excepto por uno mas lejos, del otro lado del anillo periférico, la cola era de una hora y los fumadores tosíamos a distancia, como conspirando fraternalmente.  

Durante Julio, cuando se soltó, el canal tenia tres lineas de picnics:  llegaban hasta las puertas de las casas, la gente bailaba en los balcones y el ambiente, tempranamente, parecía ser el de un barrio. Luego volvió el tiempo de los bares y los estudiantes/trabajadores y los bailes se guardaron de nuevo, en lugares cerrados, y volvieron las denuncias por ruidos.

Las plataformas

En los terciarios donde trabajo cada uno ha decidido hacer algo diferente: soluciones que no impliquen ni reducir los grupos ni aumentar el numero de salas. 

En uno, el mas laudado, cortaron desde Mayo por lo sano. 

Todas las clases serán por internet durante el primer trimestre (de Octubre a Diciembre). Hicieron una formación en donde un voluntarioso profesor de inglés nos hacia hacer de alumnos. Por ejemplo, nos hacia leer y jugar a ver quién escribía mas rápido en el chat: qué figura es esa en donde hay una comparación con un término elidido? Y el que escribía mas rápido ganaba. El instructor no lo decía así, en realidad había tomado un sintagma, bastante tonto, que no era una metáfora, pero se entendía que había que decir eso. 

Entre los que no respondimos, casi todas las cámaras de los profesores apagadas y los otros, que por pena o pena se prestaban al asunto, la sesión resulto bastante catastrófica. 

En otra escuela dividieron al grupo en dos, las horas de clase se multiplicaron pero sin que las paguen. A este ingenioso sistema le llaman clases "híbridas": el profesor da la clase a medio grupo y prepara en simultaneo otra clase (con vídeos, actividades, etc) para la otra mitad. 

En la tercera escuela el sistema no es híbrido, pero aprovechando la experiencia y el envión, han comprado a Polonia (lo sé porque las templates del sofware esta escrito en polaco) una nueva version Moodle. Debemos alimentarla, otra vez, con los tan amados vidéos y con cuestionarios automáticos. En esta escuela  hicieron también muchas formaciones no pagas, durante las vacaciones, para "no dejar a los profesores solos". Según mis colegas, allí, algunos expertos en pedagogía les explicaron que la clase se da a los estudiantes, que cada tanto hay que preguntarles cosas para ver si están atentos, que hay que escuchar y que no solo hay que hablar. 

El vino triste

Nadie imagina, creo, un vino triste rosado, ya un tropos, el vino triste, tinto, se corta con cuchillo y es previo a la separación de la cascara y el mosto, a Saint Tropé y a las delicadezas de eso que ahora llaman verano. El razonamiento es burdo, pero es operativo. 

Sin tristeza este verano pasa así, con otras tristecitas, como un crimen menor. 

Donde crece el peligro, crece el peligro. 

martes, 5 de noviembre de 2019

El olor

La noche se termina temprano
Hace poco nos dijo la propietaria, ya una categoria de las tipologías del ser en dependencia (es decir, del no ser radical siendo y a durad penas), que debemos abandonar el bello apartamento en donde desde parado en el baño, uno tiene una vista despejada de la capilla del hospital a la que ya he hecho referencia aqúi con las manos ya secas. Los vecinos nunca han ayudado, con sus denuncias por vivir y unos rusos, que hace poco se mudaron y religiosamente a las 8 se despiertan y enseñan a sus nietos a hablar francés. Decimos que son rusos porque no entendemos y tiene ruido a lengua eslava, que tampoco sabemos qué es exactamente. Yo he pensado que podrían ser polacos, pero siempre cierran la puerta de entrada y nuestros cruces son un contraste entre una probable mutua curiosidad y un miedo, también mutuo, de los otros vecinos. Los niños gritan como niños, no como los niños franceses que no gritan y desde chicos aprenden a decir que "j'ai le droit de" y que después terminan aplastados por el mismo droit, asediados por un smic o un parcoursoup, bajo la lumbre del olor a auto quemado y  el ruido aguado de un tiro en el ojo.
Entonces parece así que nos vamos cerca de la Villette, donde esta quizás la verdadera bohemia, pregunta que me hacen: "Y dónde esta la bohemia?". Donde los alquileres no han subido tanto, que no es en Paris en términos absolutos. Mientras tanto pululan las camperas y las medias gruesas, los clarores de un invierno que devuelve la originalidad al hemisferio.

El horror
La humildad es una forma de la soberbia que hace imposible la humildad (tan cara a esa forma específica de la arrogancia que es la mediocridad dicha uruguaya), como la verguenza, que es siempre verguenza de sí, verguenza de ella. La verguenza es como la piel, dice Anders, es una categoria , una estructura, es el lugar en donde huir es acercarse, en donde el bikini representa la forma mas extrema del pudor.
Mis poemas, no tanto por un narcisimo invertido, son malos porque es así, con su derecho, porque ejercer la sensibilidad en su pliegue, es para mí un simulacro más que una facultad.
Eso, que podría ser un desdoblamiento, una parodia de lo sensible, un género a fin de cuentas; es después de una primera impresion cándida, el verdugo perezoso que me acompaña a la vera de la cama, durante una siesta larga. Y aca estan, porque dejé de escribirlos y porque también, ya me cuesta tanto, que para otro pataleo ansioso, escribir, sobra el mundo. Y si sobra tampoco no falta siendo el peor pecado creer que había una espera o un sitio para ella. Aca van entonces los recortes de un puchero:

I

Cuando ni las moscas, ni aún flacas.
Un día de su hambre fácil
sobre mi cuerpo arrugado y mustio.
rechacen desparramar sus fauces.

Cuando esta obra,
tanto menos que una sobra de la botella y la olla,
sea la sombra de un hueso roído.

Alguien recordará, espero, brutalmente,
en la hora más dócil de la merienda
Que fui aquel que hacia el crepúsculo
Decidía, si chorizo o mortadela.

II
Este cuerpo acalorado y doloriento
Este ovillo nervioso, erizo de trapos
Precedió cada tarde como una tijera
Mi vejez temprana y mi cara de caballo

La tarde, el vientre de un gato rumiando reclama
Mi cuello y mi bazo, los picores chillan
El arpa de la cuña de la tarde me hara
Y ese canto soy yo, rogandome, ¡para!

Cabalga, la sombra de palabra y el resto
pide la cuenta y golpea la mesa, el esternón
se revuelve y zafa, ¡ladrón!

Las manos, en un ademán
Apuestan la noche, enteramente
Gruesa e hinchada.

III

La sombra del sol cuando es de noche
El concepto de abono animal
El sudor de una sola axila en la fila

La velocidad de los ruidos en la ventana mal cerrada
El pelo en la almohada
La parte de atrás de los cuadros célebres
La cola del chorizo, entre la tripa y el corte

La hojilla rosada del atado
El plástico mojado del tacho de basura,
después de unas vacaciones cortas
La primera flema de la gripe

IV

Adonde fueran los ocres madrigales
De la voz temprana que allende reverbera
La sombra ocasa de la juventud hartera
Que hecha requiem merodea mis cantares

V
Sobre amarillo el muro no repican las paredes
al sol ni a los pájaros que huyen, tras un pino inquieto
Ciego de voz y de hartazgo
Quisiera decir descalzo 

Es poca, la lámpara, mi vaso
transpira sobre una primavera tarde
La boca tiembla, como un bautismo en una ciénaga
Se caen los dientes, la lengua cunde y se asfixia

Las cosas, no empiezan ni terminan
Las partes de las cosas, el cuerpo
Atragántame en un tubo, palabra
En un ovillo oscuro
Húndeme mudo

miércoles, 24 de abril de 2019

3 borradores

Cursiladas.

Hablar sobre la imposibilidad de escribir es cursi. Es tan cursi como las enumeraciones, enamorarse, criticar la época propia (tanto igual como la noción de época en si) o abandonar los estudios: fundamentalmente, todas esas cosas que uno hace, cada vez, por primera vez, como si fuera la ultima. La conciencia de este fenomeno y de su infame repetición (la coexistencia de la emoción tan viva que acarrea cada una de estas experiencias, simultanea a la conciencia de la farsa), produce un malestar que es también, propiamente cursi. Asi, la imposibilidad de la repetición original, propia de los juegos de los ninios, impide y hace a escribir; juego triste e insaciable.

Mi ultimo poema data de Junio de 2018 y hablaba, de algo asi como las pasarelas y los ojos. Ahora me doy cuenta, tristemente, que Passarelle es uno de los concursos mas célebres de estos precursores de Parcoursup (que no es un concurso pero es un Ranking de estudiantes de secundaria que ha impuesto el gobierno francés para terminar con el libre acceso a la universidad) y de que por esa época fui al oftalmologo, que me dijo de no volver en 10 anios. Luego tuve una intensa discusión sobre el algodón con una farmacéutica desconocida. Esto paso en Fontenay sous bois, el cruce entre Montreuil, Vincennes y otro Fontenay, en donde cuidé un gato y una casa, pero creo que ya he hablado de esto.
Este poema era fundamentalmente cursi, no solo por la llevada candida de los versos, o por las imágenes de collage (lineas interminables de laganias, el tobogan de un esofago estrecho, la mirada sobre la pintura de un puente medieval), sino justamente por el forcejeo, por el afán, de encapsular algo imposible.
Para decir la verdad, el poema no contenia, a mi pesar, ninguna de estas cosas, pero ya no sé de qué iba. Es enfadoso, por decir menos, darse cuenta de la autofagia y la aceleración, como llegar a un cumpleanios tarde y ajeno y tratar de decifrar de qué son los restos.
         
El diente zombie

Envejecer es, la flamante forma que ha tomado la derrota. A algunos metros de casa, el Centro dental de Pelleport tiene dos secretarias, mis vecinas, que no me entienden cuando les hablo en francés. Ya me conocen porque una vez senialé que no me habían devuelto la tarjeta sanitaria, y al final si. Yo no vivo la revelación de este carácter paranoico como una derrota en si, creo que eso ha forjado una amistad sencilla, cada vez que les entrego la tarjeta y cada vez que me la devuelven, desde aquel momento.
Hace unos dia la odontologa, que es portuguesa pero lo oculta o no me entiende (intentar hablar portugués con aparatos metidos en la boca es una forma menor del vaudeville), me dijo que tenia un diente muerto. El problema de un diente muerto es que no duele, pero esta, pudriendo la cara en silencio, haciendo muecas, anunciando una pasión operatoria. No he sentido, o no habia sentido en general, ni la cara ni los dientes. Me he dado a pensar que ese diente es como el inconsciente, y caigo desde ese momento en la mala fe (o, de alguna manera, la mala fée). Paradojicamente, mi diente muerto me ha liberado, y otra vez pesar mio, como su ultimo sabotaje, según he aprendido ayer, no estaba muerto. Mi diente resucitado, o su espectro, me ha dejado entonces esta certeza, y se ha vuelto algo asi como un simbolo de la fatalidad minuciosa y obligada del examen y del espejo del banio.

Los piqueteros

En un comentario, de la pagina 4 de la pagina de telerama, alguien compara "Je veux du soleil", la pelicula de Ruffin sobre los Gilets Jaunes, con el cine militante de Agnes Varda. Siempre oportunista y a sabiendas, estoy viendo en estas semanas sus películas. Hace unos pocos dias vi Le glaneur et la glaneuse, y pensé en esto, no en el comentario que fue posterior en el orden de la mirada (mi parafilia con los comentarios en sitios de internet es intensa y vergonzosa), sino en la historia del cine militante. Detesto las frases del estilo "y yo pensé en..." que tanto abunda en los eruditos, pero incluso, en el propio artificio del cine, Varda esquiva airosamente (o hace creer, que es lo mismo) la tesis. Con el mejor espíritu rancieriano hace suceder y obliga a ver, en la misma vida de la secuencia, al arte flamenco, sus manos viejas, y al recuperador, sin jerarquía impuesta, en la mejor version del cine politico.
Y aunque se puede entender (o mas bien emprender la tarea ante la urgencia) la diferencia o indiferencia ya tradicional y también cursi, al menos, en su revelación adolescente, entre praxis y teoria, la satisfacción, en la plenitud ansiosa del espectador, no puede sobreponer la conciencia social, a la belleza y la admiración. Ruffin anuncia esta misma maxima, proclamando que el movimiento es también una lucha por la belleza perdida en las rotondas, perdida en los hipercentros comerciales, en la circulación como forma de vida. Y sin embargo aun, la belleza es algo por venir o debería serlo en cada cine que realiza la tarea imposible de realizarla, y entonces, aun, la película cae en esa división de lo sensible y en la trampa de la urgencia y de la crisis que tanto mal hace, y que digo es, a riesgos de sonar como un esteta (quizás hoy, uno de los peores pecados), mear fuera del tarro.   

lunes, 5 de noviembre de 2018

La tesis y los días

La defensa

Hubo una reunión.
Este año (ese año, cuando todavía escribía a tiempo) di clases en tres escuelas, una de lujo, a secas. Soñamos y conversamos, entre siestas y asensores, de autos tapizados y bolsos "fabirqué en france".
El señor gordo, con una polera opaca y pausas de mal cine, mostraba diapositivas a los nuevos, los del grupo que trabajan y estudian (más bien en una continuidad, trabajan-estudian, si faltan a la escuela no les pagan). Les decía que podían, algún día trabajando-estudiando, tener una casa con piscina, bajo un amanecer californiano pornográfico.

Había una que era eso: la piscina de fondo, el sol almibarado, letras del wordart evanescentes: "Puedes lograr tus sueños"; en francés, claro, y luego de la pausa: "No hay que tener verguenza de querer tener un auto caro". Los autos son una constante, los bolsos, ya lo dije, a veces las zapatillas. Recuerdo en un círculo de estudiantes, como en un nacimiento, a unos Nike de animal print salir de una caja dorada.

La tediosa cuestión de la piscina volvía, el señor gordo aclaró que aunque uno viniera del 9300, el departamento con más inmigrantes y de los más pobres de la región parisina, iba a llegar; clorada, rectangular, exterior.

Me confundieron con un alumno: me senté en las escaleras y el profesor de management, manager también del propio evento, me dijo que tenía que cuidar más el talante.
Un estudiante me cedió su grada, subí las escaleras y el ascensor, pasé la tarjeta y otra reunión, la de los profesores, esta vez.

Habían echado a todos menos a mí y al de Inglés, irlandés él, la escuela tiene una política de que si no hay 70% (los estudiantes hacen un cuestionario de "satisfacción subjetiva" al final del semestre) te echan.

Esto lo estoy escribiendo tarde, hace casi un año. Ya hablé, ya había temido este canibalismo.

El señor gordo también nos dijo que este no es el mundo de nuestros abuelos, qué hoy podés trabajar en gestión y mañana en logística, o en marketing digital, sudaba un poco mientras, con una sonrisa de vendedor de soluciones mortuorias en promoción, alardeaba  estar terminando una tesis en Paris Dauphine (el doppelganger de Paris 8) sobre "el exito autopercibido de los alumnos que trabajestudian". El hombre-management, accionario de la escuela, lo felicitó, y todos no hicimos nada. El de Inglés no entendía mucho porque no habla francés, en el pasillo, me dijo que si necesitaba plata, que el necesitaba plata y que si sabía de otras escuelas.

El lujo

Es en Paris, alquilan el local, hay una licenciatura en lujo. Así los estudiantes, que ellos sí están en París, pueden ostentar frente a los otros.
Me lo dijo mi jefa al tercer día, aún sigo allí.
Cada dos años despiden a los profesores de lenguas para que no les hagan un juicio por nunca tener contrato.
Yo una vez, y antes de saber, les conté que el barrio antes, era muy pobre, y que los intelectuales se juntaban allí justo por eso, porque eran pobres.
Una chica del 9300 me contó que no, qué cómo. Ella hace teatro, actuó una entrevista de trabajo que era una tarea, las salas son frías, hablamos de la independencia de Barcelona, no hay cantina ni sala de profesores. Algunos padres les pagan la gracia, muchos alumnos quieren ser músicos o artistas, así que aprenden, como ellos mismos dicen, "primero, cómo vender el arte".
Para hacer los programas del curso me dieron unos dibujos. Quisiera llamarlos textos, pero son de verdad, diagramas, rectángulos de bordes redondeados. Cada punto del semestre debe construirse según una gramática precisa: primero el sujeto, "El estudiante", siempre; luego un verbo transitivo en futuro "comprenderá, podrá, calculará, analisará" y finalmente un objeto que está predefinido en un gran rectángulo vertical (estos objetos nunca deben tener infinitivos): "textos, imágenes, conversaciones, bases de datos".

El brazo de fierro

Para llegar, hace falta una hora y media, hay que lindar un puente de cemento y varias auto-rutas. Todo esta rodeado de edificios lecorbusianos, parece un gran aeropuerto en abandono, como un hotel de un balneario antes, popular, y que hoy, con los low-cost, se mantiene con promociones. Había leido alguna vez que a comienzos de siglo Paris, estaba planificado hasta Normandía, recuerdo una imágen, una gran orgía futurista monumental de tubos e hidronaves.
Esta es una escuela estatal y es mejor. Para llegar hace falta una hora desde la estación de trenes, el RER D, que lleva a las zonas más deprimidas, ninguna ciudad en su cauce merece la pena del turista. El tren, pasa cada media hora, la escuela está en "El brazo de fierro", la estación es un tunel de azulejos rojos blancos y azules.,

La casa

Nos mudamos, hace casi un año. Desde el baño, si uno orina parado, se ve el pequeño campanario de la capilla del hospital Tenon. Aunque digan que Edith Piaff nació en la calle (una plaza a una cuadra parece sugerir esto, un clochard pone cada mañana canciones de Piaf, de Johnny Halliday), creo haber leído que fue en este hospital. La calefacción es gratis y los vecinos se quejan de los ruidos. Hemos acumulado ese pequeño y humillante museo de los que encuentran un espacio que quieren.
Por la ventana principal, sobre el claustro del hospital, público, adornado desde la bondad de la lejanía, de pinturas que en realidad deben ser anuncios sobre los peligros del tabaco o de la automedicación, he visto una vez un policía llevando a un prisionero que cojeaba. Otra tarde, un ex-combatiente de la guerra de Argelia, escapó con el suero a rastras en una vara de metal y nos pidió un cigarro. Unas horas después, un amigo lo encontró en la plaza, sangrando, con sus historias de Africa, sin ánimos de volver al hospital y con una ridícula galantería frente a la señora que intentaba pagarle un taxi. Esto ocurrió hace ya un tiempo.

He querido evitar escribir sobre la escritura, todo este tiempo, otra vez, entonces. El problema de las crónicas es su caracter telescópico y microsópico, esa incapacidad de inefar el relato. Esta estera, desde su ansia inicial, ha sido una carta cansada, un campo de urnas, un ejercicio fascinante de filatelia.


lunes, 17 de julio de 2017

Noticias de Verano

El departamento

Este Verano, al igual que el anterior, estoy destemplado y sin paga.
El departamento cerró, tan arbitrario como los horarios que no respeta, cómo para burlarse. Allí, mi compañero guarda celoso unas llaves pequeñísimas dentro de unos cajones en donde hay, en cada uno, otra para abrir el siguiente. Yo no conozco el sistema que organiza estos permisos, ni tengo acceso a un, ese pequeño llavero de cuero, como un portafolio en miniatura, de donde cuelgan varias llavecitas sobre ganchos dorados que abren las otras puertas, de los armarios que dan acceso a los expedientes y al papel higiénico.
El software es muy parecido, click click, salen las notas, cunde la bocina del Windows XP (he intentado convencer a mi compaeñro de desactivar los parlantes, pero algo lo entusiasma), la gente se hastía y todos nos miramos.
Yo les digo a los estudiantes de llenar formularios, invento información con lo que tengo, estamos cansados, mi colega me pide que desaloje el lugar y tomamos cafés infinitos y con gusto a hongos. A veces me dice que diga que está cerrado, pero que haga pasar. Luego, entre ojos erráticos y rabia, me dice que diga que estaba cerrado. Cuando cerramos la puerta comemos chocolates, algunos cajones guardan estos y otros dulces, o pequeños tenedores. Toda la universidad, los funcionarios, van a tomar ese café fúngico, en unos vasitos de plástico blanco, o a veces transparente, que son mejores. Aparecen de un cajón y después de otro, hay cajones para todo. Son de verdad muy pequeños, y siempre uno parece querer otro café, creo que en eso consiste gran parte del asunto.
No tengo horarios, y eso parece ir bastante bien con el lugar, no hay tampoco música, nunca.

La casa

Es blancuzca y el muro del patio amarillo, han hecho nido un montón de arañas, hace poco una me caminó por el brazo, luego un cienpiés, casi siempre está vacía. De a poco, las cosas para nombrar me desaparecen, se llenan de nombres propios y se sellan. No se debe nombrar a un animal que se come o se escribe.
La heladera perdió la luz hace tiempo, nuestro pequeño placer consiste en que vuelva ¡No habrá que cambiar la bombilla! ¡Son de esas chiquitas y alargadas que salen carísimas!
Bruxeo diurno, duermo mucho y boca abajo, dicen que hace mal por la posición del estómago en relación al esófago. He leído mucho sobre esófagos estos últimos meses.
En la esquina, orinan por lo general al mediodía, es un Impasse, supongo que la gente piensa que nadie va a venir, o que menos gente. Entonces orinan y se acumulan latas de cerveza en el contenedor de vidrios que esta lleno desde que llegamos, pero siempre esta igual de lleno, no más ni menos, cómo si los recolectores se encargaran de que quede siempre esa sensación ¡Pero nada de excesos! Hay silencios, me gustaría pintar las paredes con figuras arbóreas, el propietario no nos permite afiches ni hablar alto después de las diez. Limpio el piso seguido, todos los materiales de la casa se ensucian esté uno o no, hay una silla verde con posabrazos, encontramos todas las sillas en la calle (cerca de un complejo de viviendas camino al metro en donde un gordo pálido y calvo pide sistemáticamente un cigarro), menos las para comer, que parece que siempre se destartala pero no, me siento allí para leer desde ayer. Es emocionante, podríamos decir. Todo parece un gran baño, quizás por eso las ganas de limpiar.
La casa se llena seguido, se itera, la geometrizan azulejos grises, estos meses han sido algo así, como un quirófano preparándose.

La escuela

En la Escuela de Comercio todos son managers.Un vendedor, por ejemplo, es un "sales managers". De verdad.
Hay muchas reuniones, correos, doodles, todos están nerviosos porque no quieren perder el curro. Los managers que organizan los cursos, mis jefes, cambian cada semestre y sonríen .
Los alumnos me evalúan, al final de cada curso: tengo una aprobación de más del 80 porciento. Con menos del 60 me despiden, una máquina me mandó un mail felicitándome por "la gestión". El año que viene voy a trabajar allí, conozco un poco La Défense y sus centros comerciales, al mediodía nos compramos sánguches y una coca-cola y los vamos a comer a la escalera del Gran Arco. Me pidieron que diseñara los cursos de Licencia, yo inventé los cursos en base a otras Escuelas de Comercio, buscando en internet. Siento placer al pensar que esas escuelas hicieron lo mismo.
Los alumnos son: algunos muy ricos, usan remeras Lacoste (es tan lineal como así), otros trabajaron un tiempo para pagarse el curso (de meseros, de reponedores), tuve un alumno que se decía comunista, me explicó que quería cambiar el mundo a través de las finanzas, y una alumna que se había visto florecer en su pasantía como "project manager". Hubo un altercado, cerca del final de los cursos, se pelearon por un cargador de notebook que alguien había prestado y alguien más necesitaba, era grave.
Tuvimos discuciones sobre los vientres de alquiler, en Francia dicen "madres subrogadas", una chica me dijo que estaba mal porque así las mujeres que no querían trabajar ganaban dinero fácil. Pagan menos que en la pública pero más que de vigilante.

Macron

No ha habido grandes altercados. En la última manifestación, apenas media cuadra, o una. Cuando llegamos, tarde, habían roto un par de autos y la policía, extranúmerica, bloqueó el pasaje y no dejó terminar. La gente se fue yendo y no pasó nada, los sin papeles tocaron tambores en una clave africana similar al candombe, el tránsito volvió a circular. El 14 de Julio los buses llevaban banderas francesas, hubo fuegos artificiales pero no llegamos a verlos.
Pasan militares por los parques y las calles, en Saint Denis intermiten las sirenas, pero no más que en Paris. Los supermercados abren los feriados y los domingos en las zonas céntricas y no tanto, un compañero de la universidad "hace Uber", le alquilan el auto por 2000 euros al mes.

Entonces

Sueño con la rambla, furiosamente, habitan en mí ciertos parajes, una ciudad en verde y gris con un puente, de donde salto o salta alguien y en ambos casos nos veo caer. Una serie de islas florecidas, morros llenos como un seno, en donde de niño, pero siendo en el sueño yo mismo, circulan familias vacacionando. Leo poco y consumo menos carne procesada que el año anterior. Hace un año que no escribo.

martes, 22 de noviembre de 2016

Noviembre

La rentrée

Durante un Verano contrahecho la movilizacion se tomø vacaciones.
Después de una tímida marcha de la "rentrée de la grêve", consigna irónica pero bastante adecuada a los hechos, poco queda de una Nuit Debout que muere lentamente bajo un signo taxonomico: textos, charlas, puestas a punto. Ya se veía venir (en ese pretérito hipøcrita del hoy narrativo).

Seguimos en Meudon y los arboles vuelven a la monotonía de varios otonios. Tenemos vecinos nuevos, con dos hijos, cómo todos en Meudon, salvo los que aun lo son.

La prefectura me pidió que terminara mi mémoire, sino no; así que durante un mes estuve yendo al parque de la Isla Saint-Germain, Santo tan presente en la toponimia parisina como los mas laicos Jean Jaures, De Gaulle o Victor Hugo.
Asi escribí una monografía innoble, qué tan mal no me fue, y ahora luego de varias discuciones y apuros soy doctorante. Son tres años, pero probablemente me tome seis. Seis es el máximo.

La prefectura no cumplió y todavía están fabricando mi titre de sejour, cada tres meses renuevo mi papel por tres meses que me permite estar.

Los trabajos y los dias

Trabajo, trabajo bastante.
Entre ventanales y banios doy clase en una Escuela de Comercio, algo asi como la Universidad de la Empresa en Uruguay.
Es en La Defensa, en donde he visto que hay, desde el piso 8, un cementerio. La escuela tiene camaras y molinetes para entrar, cada uno tiene una tarjeta que corresponde a lo que es. Hay una escalera mecanica para salir a la Avenida. Los chicos son iguales a aquellos del BTS, los de la tecnica, de los que ya he hablado y a los que tambien les doy clase este anio. Estos otros, en cambio, tienen, algunos, remeras lacoste, y padres. Me dijeron que "a los espanioles no les gusta trabajar" y algunos me hablan de Mujica, con ese gesto de complicidad que me incomoda y al que ya estoy acostumbrado.
Tengo 5 alumnos particulares y les hablo de la Paella, de Borges o de Suarez segun el perfil.
Trabajo en Paris 8 de tutor, en una oficina, no hay nada para hacer y me invento movimientos, tomo café gratis y miro los ficheros como esperando decifrar un secreto.
Cada tanto cae una mujer, o una pareja con un hijo en brazos, para inscribirse. Una mano espectral pero aceitada arregla estas inscripciones. Aparte de eso, todo, los sellos, los ficheros, las engrapadoras o la cinta adhesiva estan bajo llaves, y solo el secretario tiene acceso. Yo de a poco voy recibiendo estas llaves, pero no aun la de los utiles.

El cielo es ocre y las cosas se repiten. Creo que nunca me ha costado tanto escribir.
Creo que he perdido el sentido epistolar que siempre, en algun lugar, ha sido, aqui, despues de tanto tiempo.  El Sena inundø la ruta que cabe por sus fauces hace varios meses, luego la devolvio.


Me robaron la tarjeta de credito en un Bar. Ya no encuentro placer en ver trenes, los ruidos graves suenan todos como pasos. No leo ficcion, compramos una maquina para hacer raclettes y una aspiradora y escucho mucho la radio, de manera obsesiva, hablen de lo que hablen. Veo videos de Trump y de Putin, varios por dia.

Hoy, he pensado en Huissman y en el hartazgo de los placeres, y en mi falta de hartazgo.

El 16 voy a Montevideo.

domingo, 3 de abril de 2016

El Marzo Francés

Todavía hace frío, ahora, por ejemplo, hay 7 u 8 grados, cada tanto cae un granizo fino e intermitente que se mezcla con la lluvia, más abundante que en invierno.

Hace 3 semanas Paris 8 está en huelga: se decretó en una asambea general general. Luego, en una asamblea de filosofía, se suspendieron los cursos de ese departamento y se habló de ocuparuna sala (la A028, la sala mayor en dónde dio cursos Ranciére); finalmente, minutos después y en una asamblea de estudiantes de filosofía se decidió llevar a cabo de inmediato la medida anterior. Cine y arte, miembros de la misma facultad, decidieron hacer lo mismo; cada uno tiene su sala tomada, sciences politiques le siguió y al final le tocó una tímida y reticente sociología.

Llevaron pintura, la sala de filosofía floreció con consignas heterogéneas: una cita a Camus, un "le monde ou rien", un "descongela tus sueños", una bandera palestina, un "vive le comunisme". Al tercer día de la ocupación una profesora de arte fue a quejarse del feísmo de las intervenciones, la mayoría "tags" con pintura negra o roja, con el tiempo, todo el edificio A, el de filosofía y el más viejo, se fue llenando de las mismas frases multiplicadas, hasta la pasarela de la biblioteca en donde de a poco los muros vuelven a estar limpios. "La revolución comenzó" dice sobre las escaleras que dividen el edificio A del Hall principal.

En la A028 se hacen asambleas, talleres de poesía, muchas lecturas de Benjamin, profesores y alumnos animan discuciones con relación a la ley; algunos duermen en la sala y los mismos y otros recuperan comida de la feria de Saint Denis, por la noche se hacen banquetes y fiestas para sostener la ocupación. También se puede fumar. El personal de seguridad de la facultad se acerca cada tanto para decir que cuidado con no incendiar nada, siempre se los recibe con el canto de "securité avec nous", pero hasta ahora ninguno se animó a tomar una. En el pizarrón, de tiza, de la sala, una agenda se actualiza constantemente con las actividades de la Facultad, las manifestaciones, los bloqueos.
Cine proyecta películas y cortos, muchos estudiantes filman en las marchas y luego pasan los compilados de escenas de policias pegándole a gente. Hay discuciones; yo estuve brevemente en una de esas en donde se hablába de si hacer arte para el pueblo o si no; yo no participé porque iba para otra cosa. Al final decidieron darle cámaras a los trabajadores de Goodyear, que estan en huelga y algunos tienen 3 años de prisión por tomar la fábrica, para que filmen lo que quieran. En fin.
Science po hace unas asambleas muy ordenadas en salas muy ordenadas, hay una caja de sugerencias y es en donde pululan los representantes de los sindicatos de estudiantes, filsofía está bastante liberada de eso, y aunque se ve, en la A028, que la mano fría de la geopolítica ya comienza a estriar el territorio, el hecho de ser más una sala de pasaje que licúa las caras y las voces, desarticula o esconde la posibilidad de formar bandos.

El 17 de Marzo hubo una manifestación, un circuito programado desde Republique hasta Place de Italie. Paris 8 decidió ir a la cabeza, adelante de todos los sindicatos. Dos veces tiraron gas pimienta. Ese día, algunos estudiantes de Paris 1 habían programado una asamblea de facultades y de quién quisiera ir en Tolbiac. El rector, historiador especializado en la revolución francesa, decidió cerrar el edificio. En place d'Italie la mayoría de la gente se dispersó, y algunos estudiantes decidieron dar la vuelta a la plaza, juntar gente e intentar pasar por la barrera de coraceros (que aca se llaman CRS) para tomar la calle Tolbiac y hacer la asamblea. El canto era "On va a Tolbiac, CRS ou pas", mas o menos 60 personas intentaron pasar, pero no había caso, asi que muchos nos dispersamos para ir por nuestra propia cuenta. En Tolbiac una de las puertas laterales de la universidad estaba abierta, varios entraron y la asamblea se disponía a realizarse. En fin, los CRS también entraron y le pegaron a la gente, a una amiga por ejemplo, los sacaron y ahí se dio un todos contra todos, la gente corría, llovía gas y a un compañero, uno que filmaba los cursos y después los subía a internet, lo tiraron al piso, se lo llevaron atado y dos días después lo juzgaron en el Palais de Justice, el alto tribunal de Paris. La poca gente que quedó se fue a la explanada de Paris 7, y ahí se hizo una asamblea en dónde se programó otra, en Paris 8.

La asamblea de Paris 8 estuvo organizada por "inter-luchas", hoy "convergencia de luchas, un quién sabe quiénes que llaman a la coordinación de todas las partes. Estaban, en el anfiteatro, obreros de la SNCF (la companía de trenes), el colectivo de desempleados, que tienen como  insignia siempre una lata de cerveza en la mano, gente de muchas universidades y alumnos del liceo. No había programa ni puntos; alguien tomaba el microfono y hablaba. Por eso mismo varios dictaron misa, otra gran parte del auditorio le dio palo a los sindicatos y a los partidos, una chica sindicalizada se enojó y dijo por qué. Los pibes del liceo hablaron un poco de su organización y pidieron que fuera alguien de la facultad a darles una mano. Todo se decidía con aplausos o abucheos, al final se coordinó seguir haciéndo lo que hacíamos. Los más afines a la programática yal voto se enojaron, pero las inter-luchas se siguen haciendo.

Luego de los eventos de Tolbiac, y de varios otros (la policia tiró al piso a un chico de un liceo que se estaba manifestando, el gas pimienta corre gratis en cada manifestación) y en unas AG inauditas por el número de participantes segun la gente que ha estado en Paris 8 más tiempo; la facultad empezó a bloquearse. Los días de manifestaciones se bloquea, algunos estudiantes, que se dicen desesperados por tener cursos, escalan los muros, la rectora, que al principio permitía el movimiento aunque no lo apoyaba, hace unos días pasó factura por el asunto, según ella los daños a la universidad llegan a 30 mil euros. El departamento de filosofía decidió validar todos los cursos de este semestre, dado que no hay lugar para tomar examen, y la huelga se reconduce por tiempo indefinido.

Luego tomaron Tolbiac, y Frederic Lordon, un economista, va cada tanto a arengar y contar sus sueños de un mundo mejor. Se hizo una petición para destituir al director, en change.org, pero la idea no pegó mucho.

El 31 de Marzo hubo otra marcha, esta vez desde Place de Italie hasta Nation. Llovió mucho, todos íbamos entre una lucha de paragúas, el humo de las bengalas y las diferentes músicas de los auto-parlantes, las batucadas y las bandas de Fanfares. La CGT entonaba una canción con aires funerarios o de labranza que versaba "Travailler moin pour travailler tous et toutes".

Cómo en todas las marchas anteriores los black-bloc se paseaban de arriba para abajo dándose contra la policía, para despues perderse entre el mar de gente y agua y repetir el ataque cuando ya había pasado un tiempo. En nation todos se fueron rápido, yo en particular me fui con algunos de Paris 8 a un café bastante cheto en donde se refugió gran parte de los que esabamos ensopados. Entre candelabros y pirámides de botellas de Champagne se veían pilots rojos de la CGT y gente sacándose los zapatos mojados para secarse los pies.
Algunos se fueron directo a Republique y otros, yo incluido, nos fuimos por ropa más seca antes de la NuitDebout.

Fakir es una publicación que se define como "enojada con todos", es de Amiens pero hace años que está en toda Francia. Si bien todos los grupos se plegaron a la ocupación de Republique, fueron ellos los que propuesieron el asunto. Tienen una película, "Merci Patron", que cuando pude hablarle a la gente de la revista para ver si podía traducirla y hacerla llegar a Uruguay me dijeron que ya tienen una distribuidora que se encarga del asunto y que seguro llegue a España, a Bolivia y a "esos países". La película, que es cómo un documental pero con ingenio narrativo, toma el tema de David contra Goliath y de Robin Hood, pero con un tono sarcástico y conspirativo que la hace esquivar lo pedagógico. Se puede ver en el cine por 6 euros y los de Fakir se encargaron de proyectarla en varias ciudades, varios sindicatos y varios lugares de trabajo. Ese día la proyectaron en République, luego hablaron en frente de todos. Yo, con mi pesimismo de siempre pensé que la cosa se iba a volver "la ocupación de Fakir", pero segun estuve viendo los días que vinieron los tipos están con más perfil bajo y no tienen una preeminencia. Lardon, en cambio; hoy habló, y mucha gente parecía muy emocionada de escucharlo.

La plaza se inscribe, explicitamente en la serie del Occupy Wall Street y el 15 M. Y Grecia. El primer día, era para quedarse, pero llovía y la gente no quería mojarse el culo, yo incluido; la cincuentena que, luego me enteré, aguantó hasta las 5 y media, fue desalojada por la CRS que la metió de a poquito en la boca del metro. Hay un video. Se rumoreaba que la CRS estaba protegiendo el hotel de lujo que queda en frente a la plaza.

Al otro día convocaron, a la misma hora, yo no fui, pero parece que estuvo muy concurrido. Ese día mucha gente se dio el gusto de dormir ahí y se armaron comisiones y carpas con diferentes funciones: una enfermeria, un lugar para comer, gente encargada de la seguridad, un polo de comunicación y otro de bienvenida. Allí un cartel anuncia las actividades del 32 y 33 de Marzo, invención que no sé de donde salió, pero que sólo por ser es simpática. Evidentemente mañana y según los comunicados va a ser el 34 de Marzo, y así.

El polo de bienvenida registra a los que quieren ayudar: traducciones, difusión, llevar cosas. Varios colectivos armaron también su carpa: Paris 8 tuvo una en donde alrededor de un fuego y una mesa uno se podía sentar en almohadones improvizados a discutir. Más bien era una lona. La gente de "no a los desalojos" fue la que armó la carpa más monumental. Se hicieron talleres: un curso de sociología, un atelier de skate, dibujo para niños, microfonos abiertos. El viernes, me acuerdo que un tipo con un chaleco amarillo fosforescente estuvo hablando un rato de la importancia de leer para entender cómo defenderse, y que una señora dijo que el movimiento era una porquería y que podíamos irnos todos s la mierda. La noche de ayer un grupo de skinheads fueron a pegarle a todo el mundo.

Hoy estuve en la AG, la plaza está condenada a dispersarse en unas horas. Había varios niños, hay un código de señas, 6 o 7, que permite expresarse en silencio, "estoy de acuerdo", "no estoy de acuerdo", "podrías repetir", "pasemos a otro tema", etc. Se mide  "a ojo". En uno de los extremos, sin estrado, las comisiones, al lado de una interprete para sordos, contaron un poco en que andaban, qué se iba a hacer y qué había que decidir. Uno de los problemas era si seguir vendiendo alcohol, mucha gente se pone en pedo y de noche, cuando cae la CRS, complica. Otro tema era si seguir haciéndo la comida in situ, la comisión cocina argumentaba que se habían quejado de las condiciones higiénicas, y que capaz era mejor cocinar en algún otro lado y llevar las cosas desde ahí. Cuando una señora pidió que la AG votara, un par de chicos, bastánte con razón creo, dijeron que eso le correspondía a la gente que laburaba cocinando y no a nosotros. La señora, con una mueca insistente, llamó a votar de nuevo, pero todos decidimos, o votamos, por decirlo de alguna manera, que no había que votar y que era algo que no correspondía decidir votando.
Luego una chica de podemos dijo emocionada que la #nuitdebou era hashtag en España.

Mientras tanto, muchos de Paris 8 están preocupados, ir a la plaza requiere, porque somos las mismas personas, no estar en la ocupación de la universidad, si es que siguiera siendo ocupación.
Y mañana, a las 6, hay otra convocatoria en Republique, todo legal, hay permiso de las 6 a las 12 y va a seguir así hasta el cansancio o hasta que se deje de pedir permiso. Lo segundo parece improbable.

Mañana va Anna Hidalgo a saludar, se hizo un comunicado que termina diciendo algo sobre la Republique, eso y democracia es lo que más se escucha.

En fin, lo que catalizó todo esto es que no pase la ley "El Khomri" (que con sarcasmo muchos nombran "Loi el Connerie"), una ley que reforma el código de trabajo y que por nombrar 3 puntos diferentes y quizás representativos permite, por ejemplo: que te despidan porque la empresa cambia su estrategia de mercado y quiere invertir en otra cosa como innovación tecnologica; que trabajes 12 horas por día durante 6 meses y que no cuenten como horas extras; que te llamen el día anterior a las vacaciones y te digan que la empresa está mal y las vacaciones quedan para después.
Valls dijo que de ninguna manera, los diarios no se deciden a si hablar de la ley o si hablar de la gente en la plaza, el vínculo, menos y con matices para el liberation, les cuesta.
Vamo a ver que pasa.

domingo, 6 de marzo de 2016

Adios muchachos

Adios muchachos, como muchos sabran, es un tango que no se canta. No se toca pero más no se canta. Dicen que el mago se mató después de interpretarlo, pero yo estuve hablando un poco y la historia que le contaron me parece, por sencilla, más importante. Lo mejor es que las dos pueden ser verdad.  Parece que las orquestas en el 40, cuando las fletaban, me dijo el guitarrista de Fun Fun mientras fumaba Chala de choclo; cantaban adios muchachos como un gesto de desafío e ironía, y entonces todo el público aplaudía a los recién desempleados. 

La historia de Adios muchachos es la del libro de Job y la de todo el tango: es la historia de lo que no es fatal, la de la decidia y decisión, es la historia de la queja y del sarcasmo feliz de aquellos que mascan, entre tabaco y siesta, su signo de camello. 

La ida

Había unos tipos de traje con la inscripción de la Auf sobre el bolsillo del corazón, buscando por todos lados donde meter unos paquetes largos e incómodos envueltos en papel marrón. Al lado, un grupo de adolescentes volvían de un viaje de revelaciones, el animador usaba lentes negros y repartía snacks, cada tanto se me asomaba alguno a la oreja para recordarle a mi compañero de asiento una anécdota sore Amsterdam. Mi compañero había perdido el pasaporte, "la graaan Maaarcos le decían", pero nunca vi cual era Marcos, quizás él también se había perdido en el camino. A todos los chicos que desfilaban sobre mi sien izquierda el viaje les había "cambiado la vida", lo dejaron bien claro, varias veces. A mi me dolía el estómago y me puse a leer el Anti-Edipo, como no tenían comida sin gluten la azafata se excusó con 4 paquetes de frutos secos y una botellita de vino bebé. Me dijo que fue a preguntar en la primera clase si tenían algo pero no, para el desayuno me dieron un par de yogures y el chico de al lado, el de "la graaan Maaarcos", me ofreció el suyo. Durante la madrugada algunos se pelearon con las azafatas porque demoraban al traerles agua. Otros, uruguayos, se reconocieron deambulando entre los asientos y las discuciones, se dieron cuenta de que eran vecinos en algún lugar de la Costa de Oro y pasaron el tiempo viendo quién la había pasado mejor y peor en Europa.

Montevideo

Dolina dice que el hombre sensible quiere tener todas las vidas. Me acuerdo de los taxis a los que había que decidir a dónde volver y por dónde, me acuerdo de ese invento, en ese libro cándido que todavía no me convence: el teatro mágico que en una de sus formas consistía en observarse a través de la cerradura siendo otro y el mismo, para luego no poder abrir la puerta y tener que volver. Nico me dijo una vez: "para mí es como si estuvieras recluido en la casa de tu vieja y todos los días nos dijeras que hoy no vas a salir". 

El cielo es más grande en Montevideo, hay un análisis de Blanes que decía eso. Yo nunca vi muchos cuadros de Blanes y no me parece que el análisis esté bien, pero creo que le emboca cuando habla sobre el cielo. 
Me acuerdo, ahrora, que la primera vez que estuve en Normandía le dije a una de mis colegas que las nubes se movían mas bajo y ella me dio una explicación meteorológica que no me acuerdo.

Estuve en la rambla y en el velódromo, me comí un chivito, le di plata a un cuidacoches y le dije a otro que no tenía (pero tenía) y me sentí un careta, comí carne como para un mes según presupuestos franceses, tome fernet nacional, fui a Fun Fun y dije que no era lo mismo, fumé tabaco sin filtro y se me desarmó, putée a Tabaré y a los semáforos de Gianatasio. Al final son esas cosas: los pozos de Garibaldi y el tachero que se queja, el sol herido de la rambla sur por el paseo de los pescadores. Yo sé que decir que "el país son los amigos" es una banalidad, tanto  como estas cosas que enumero, y qué es entonces, haberse ido? 

Las fachadas de Magallanes me hacían acordar a la Habana, en donde nunca estuve, pero que luego de mostrar tantos videos para aprender español e inyectar un poco de exotismo por no perder el hilo de la atención, son más fáciles de evocar que cualquier esquina. Esa es mi gran pena y mi gran descubirmiento extranjero, mi gran traición. No fui a ver tambores, y no busque un trabajo ni me fui, en las últimas horas de los grados 0 que a las 11, en la trasnoche de secundaria, designan en 5 diferentes liceos el circuito de omnibus de la semana. Fui de vacaciones a Montevideo, y ese es el asco y el orgullo.   

A las 7 de la tarde se baño el sol harto. A las 6, mis amigos no querían terminar la guardia, con un abrazo que siempre empieza y siempre termina antes. Así de complicado. Yo le pedía a todo el mundo que no se vaya, y entonces me dijeron: "el que te vas sos vos".

La vuelta

Me senté al lado de un tipo que había trabajado 6 años en España, vivía en Barrio Sur, llevaba un gorro Adidas y una remera del Chelsea. Las pantallas de Iberia pasaron Snoopy y una película en donde Adam Sandler, viejo, trataba de levantarse a Drew Barrymore en español castizo.

Le conté a mi compañero que vivia en Francia, cada tanto me despertaba para decirme "trres bien man ami" o "Cómo se dice me gustan tus ojos?". Me dijo que las minas ya no son fieles "hasta que les arrimás el chiquilín", que él nunca salió con ninguna francesa y que vivíamos épocas ingratas para el levante. Después se fue a caminar entre las turbulencias, a hablar con las señoras que tenían pastillas programadas según una equela al fondo del avión, entre las azafatas: "señora Norma,  4 am, señor Carlos, 3 am, segunda dósis".
Al atterizar yo perdí a mi compañero. Antes de irse me dijo que se iba a probar con lo inmobiliario, a vender casas en la Costa Brava a gringos que se expatrían para hacer rendir más la jubilación y procurar galleguitas (sic).

En Paris nevaba, el piloto anunció que la temperatura era.... "ya veis, está fresco". Varios puteamos, los policías nos hicieron un control sorpresa entre las puertas de vidrio, yo dormí en cada  tren como para complementar las contracturas que el transporte anterior no me había hecho.

En unas horas amanece, Quiroga decía, y me dejo de joder con las ciras, que ciudad linda es dónde uno fue féliz, mientras desparramaba en París poemas que valen poco. Yo ni siquiera con valor, ese que es la otra cara de la ingenuidad, intento lo mismo que Quiroga, ciudad linda es dónde los amigos nunca duermen, y dónde uno nunca quiere dormir, que es cómo estar muerto. 

lunes, 30 de noviembre de 2015

El taller

Empecé  el taller de filosofía .Las primeras dos sesiones los alumnos propusieron preguntas,  todos los que van tienen algun tipo de cercanía con pensar, no muchos, 6 o 7 asisten de manera itinerante.
La preguntas más curiosa que han formulado hasta el momento son: "¿Es obligatorio ser feliz?" y a partir de esa: "¿Tiene uno derecho a estar triste?".
Lo más cursioso son algunas respuestas: "Ser feliz es tener buenas notas". Eso me dijo un alumno que tiene casi siempre buenas notas, es el mismo que el que defedió su derecho a la infelicidad.
Anteayer me preguntó el CPE si podía hacer algo sobre los atentados, una cartelera con reflexiones. Yo le dije que sí, pero que iba a llevar tiempo,  distancia, y que no iba a ser algo del tipo "qué horrible, defendamos la libertad". Él no entendió mucho, quiere algo, algo concreto, parece que muchos profesores piden de los alumnos, indiferentes, aún presos del acontecimiento, que digan, que tomen posición. Vamos a ver.
Dos alumnos no respetaron el minuto de silencio, uno no se sabe bien por qué, y el otro parece que dijo "yo no voy a hacer lo que el gobierno me dice", "todos los días muere gente en muchas partes del mundo y nadie hace un minuto de silencio". Así que le pidieron que hable con la directora, ella le mandó hacer una composición, de 200 palabras exactamente, sobre la importancia del minuto de silencio. También escribió un comunicado a la madre, la cual le respondió: "Mi hijo tiene el derecho de expresarse, Viva Francia! Viva la República!". El Cpe dice que la madre toma y que la cosa va por el lado del Front National. El chico dibujó unas kalashnikov en una mesa, llaman a la policía, él preguntó si le van a hacer una "ficha S" (ficha que se hace para las amenazas potenciales a la seguridad nacional). Yo ya dije, ante miradas espantadas de mis colegas, que mandarle hacer una composición y llamar a la policía no es aproximarse de una manera demasiado amable, y que quiero hablar con él. Me dieron permiso sin confianza.
Vamo a ver. Curiosamente, y en eso de que nomen est omen, se llama "Antoine fusilier" (Antonio fusilador).

Atentamente

Cuando pasó todo estabamos en "La parrilla". Puede llamarse así porque es, de hecho, la única parrilla que hay en todo Paris, por autodenominación. Salió una entrevista en subrayado, hace poco, de un tipo que estaba ahí, parece que la gente "se chocaba entre sí y todos lloraban". De verdad no pasó nada, estábamos tomando un Stagnari y alguien dijo que había unos tiroteos, sin darle mucha pelota nos decidimos por tomar un vino chileno que estaba mucho mehjor. Después los números de muertos empezaron a aumentar, 40, luego 60, luego 100. Yo pedí otra botella y me dijeron que no, y la medida más importante que se tomó fue hacer camas para los que no querían salir y permitir, tacitamente. fumar en un salon, para no tener que ir a la calle. No me vendieron otra botella de vino y eso me puso de malhumor. Los niños que estaban seguían corriendo y jugando, y a eso de las tres nos fuimos con una amiga que estaba quedándose en Meudon. Las sirenas aún siguen por todos lados, pero Paris siempre fue una ciudad con sirenas.
Hay medidas de seguridad y han registrado casas que nada tienen que ver con los atentados, leí hace poco en "Le monde" (incluso en Le monde) que la policía destruyó una mezquita y que lastimo a una niña en una redada, envión de heroicismo, buscaban a un pariente lejano de alguien que quizás tuvo algo que ver. Lo curioso es que hoy, dos semanas después, no se ven milicos disfrazados en la calle, todos están de civil. Hoy (a los pies de diciembre) se llevaron 300 o 200 detenidos en las manifestaciones por el clima en la plaza de la República, y cagaron a patadas a una pareja por decir "Daesh" en una conversación.
Yo pensé en Bataille y en eso de defender los valores occidentales en tanto "tomar champagne, ver futbol y escuchar rock". Esa libertad. Una contrapropuesta habría sido defender "no suicidarse" o "no cagar a tiros a gente".  Pero la libertad tiene más sentido cuando no es una cuestión antibelicista, entonces es esas pavadas;  la "occidentalidad", por más criticabe que sea, queda resumida a esto: algo mundial, algo que coincide con el cosumo como modo de vida, algo profundamente vacuo.

Mientras, durante la reunión por el clima los días avecinan un invierno dulce, felizmente sin nieve.





miércoles, 4 de noviembre de 2015

Noviembre

Borrador de Marzo.

No tengo mucho tiempo para escribir. No hablo de la magnitud física, sino del tiempo para decir. El trabajo ejerce un canibalismo sobre todos aquellos que lo padecen. En fin, las cosas se suceden inmóviles y vertíginosas; la velocidad homogeneiza el paisaje.

Meudon

Paris tiene mucho Otoño. Aquellos obreros del RER que diseñaron sus casas alrededor de la gare de Meudon-Val Fleury se fijaron en que pudieran escalar las enredaderas y desvestirse de rojos y violaceos hacia Septiembre.

Vamos a renovar el contrato, por lo menos para estar un tiempo. Los 19 metros cuadrados son díficiles pero más difíciles son 1200 euros por mes.

London

Will volvió, y en forma de promesas. El sitio de idiomas, "Yolingo", abre dentro de poco -desde hace tres meses-, por ahora tiene una página de facebook con cuatro "me gusta". Yo le puse elquinto para ver si me paga y estrenar mi cuenta de paypal, completamente inútil.
El sitio, parece, va a estar enfocado al chino. En su última publicación, tiene una foto de Mark Zukerberg abrazado de una chica asiática y un link  a un artículo sobre "por qué el chino es importante para los empresarios". Varios artículos sobre el mismo idioma más abajo, aparece uno sobre el español y lo importante que fue para una tal Jenny para trabajar en una ONG que ayuda a los pobres en Latinoamérica.

Sevres

Empecé un taller de filosofía, fueron tres pibes. Lo doy durante el recreo, el más largo, de una hora. Hice un cartel con una lechuza y el père Ubu, en una suerte de propuesta sobre las asimetrías del saber que ni yo termino de entender bien. Me gusta el dibujo del père UBU. En fin, después de leer muchos artículos durante las vacaciones, aprendí que los talleres de filosofía son algo que existe en Francia desde los 90s, que está harto extendido y teorizado,y que es un monopolio casi exclusivo no de filósofos sino de gente de Ciencias de la Educación. La mayoría funcionan con una moralina disfrazada; con dibujos y fábulas proponen que el racismo está mal, que hay que escuchar a los otros y que todos somos iguales y que la violencia es mala. Algunos directamente no pasan por la criba de la impostura universalisante y proponen formar ciudadanos. Todos suponen que el que construye el conocimiento es el pibe, y que no hay que intervenir; un par de artículos son bastante cínicos sobre este punto: "es cierto que los niños no nos pueden enseñar nada, y no van a pensar nada interesante, pero el objetivo del taller es metodológico".
Yo hice algo parecido,  pero mezclo con algo de historia de la filosofía y trato de no "hacer la moral" como dicen aca.
La directora se me acercó luego de la primera sesión, me dijo que después de los sucesos de Charlie Hebdo era muy necesario lo que hacía, y me preguntó cuales eran los temas.
Un pelado con la barba igual a Wolverine, que se cruza de brazos y usa lentes negros cuando está nublado,  me dijo que el era fanático de Michel Onfray.
El mismo día, una madre entró al colegio porque su hijo, Salim, un gordo de la cité, le dijo que lo había amdedrentado un hombre X (ix-men en francés). Y la mujer repitió y preguntó en la oficina de los vigilantes: "Dónde está ese hombre X y qué problema tiene con mi hijo"?.

Saint-Denis

En Paris 8 siguen controlando la entrada, este año aumentaron el número de cursos del Master así que tengo que hacer seis. Está de moda hablar de la memoria, la mayoría de los cursos son sobre eso, incluso para criticar por qué esta de moda hablar de la memoria. Un chino de Hong Kong y un español se acercaron para hablarme, el primero sobre el Chavismo y el segundo sobre el Kishnerismo. Soy un latinoamericano, por la barba y el mate (mi mate circula entre varios europeos y africanos, durante los cursos, algunos curiosos y otros que estuvieron en el cono sur). El tipo de Hong Kong me hizo un montón de preguntas retóricas creo, no sin paranoia, para medirme: a ver si Chavez sí o Chavez no. Después buscó entre sus recuerdos y me preguntó sobre "ese presidente de Uruguay de lentes que ya estaba muerto"; ahora pienso que capaz en china y antes de venirse, de lo último que vio fue del viejo Batlle, y que no estaba equivocado sobre ninguna de las dos cosas. Al final quedamos en reunirnos con otros latinoamericanos, cuando la discución se empantanó me habló de Hong Kong, de los movimientos independentistas y de cómo algunos radicales salen a patotear turistas continentales. Habla perfecto inglés. El chico español milita en "Podemos2, tiene un samsung gigantesco y me agregó a "watsup". Llegó en un momento y de mi parte esa revelación incomoda y necesaria de que Mujica no es Ghandi, y los dos miramos hacia el piso, yo por hastío y él no sé por qué, Unas semanas antes en el supermercado con Gisele nos encontramos con una periodista argentina que trabaja para Francia, que nos dijo que "qué grande el Pepe", y ahí todos miramos la bolsa de zuchinis, y yo cambié de tema.
Gisèle fue a ver a Tabaré, yo estaba invitado pero laburé. La conferencia está grabada, parece que Tabaré habló del progreso, de las bondades de la ciencia y deque el tabaco es muy pero muy malo. También citó a Marx, pero en un acto fallido o un error. Marx dice que el capitalismo es cobarde (porque no invierte si no hay beneficio visible), Tabaré dijo que "el capitalismo no es cobarde", en referencia a que Phillip Morris le iba  caer con todo a Uruguay.

Buenos Aires

No estoy estudiando a Céline, leo a Mellvile y a Douglas Adams por intervalos, según el cansancio. A veces intento con Bergson, pero su análisis de las neuronas centrípetas y las neuronas centrífugas me es difícil de procesar, aunque me hace reír (menos que Douglas Adams). Así que dedico mi tiempo a leer sobre la Argentina y la situación aberrante a la que está sujeta. A veces me acuerdo que en Uruguay hubo elecciones pero me interesaban menos, aunque fueran igual de aberrantes. Yo creo que Argentina es intensa, pero que esa intensidad no radica en la polarización a la que, parece está sujeta, y creo que esta e suna buena oportunidad para hacer algo político, queno fuera votar.

Petit Palais
Fuera de todo vamos bien, la abulia se sientemás que el año pasado, por suerte en Febrero me voy a Uruguay.
Abrazos.






martes, 6 de octubre de 2015

Elite

Hace un mes que trabajo en el colegio de Sevres. Por si dije o no dije, es un colegio en donde hay varias categorias de clases.

Algunos alumnos siguen el plan normal del colegio francés (el ciclo básico uruguayo), otros integran la sección bilingüe: tienen profesores ingleses o alemanes y asisten a cursos en su otra lengua madre. Otros integran la, en vías de desaparición, sección europea, la formación francesa para aquellos que tenían buenas notas en la primaria: tienen otra lengüa extranjera a partir del primer año (aleman o español, el inglés está por default), griego o latín y más horas de matemáticas. Finalmente estan los de punta, la sección internacional, que dan una prueba de admisión y tienen todo lo que los anteriores, en una curricula de 9 horas de cursada por día.

Ahora bien.

En ese colegio no nos pagaron. Es complicado, resulta que la persona que tenía que mandar los papeles los mandó, pero los mandó tarde, pero en realidad no los mandó tarde sino que fue culpa del correo, y al final fue culpa de los que pagan (un liceo), y al final fue culpa de la chica según el liceo. La cosa es que no nos pagaron el primer mes. Entonces vino la jefa y dijo que ibamos a hacer huelga (lo propuso ella), y la directora apoyó. La directora dice que es culpa de los otros, y aunque la huelga supone por un lado que hasta los patrones apoyan a sus empleados, también demuestra la inutilidad de ser vigilante (a nadie le importa mucho si no vamos al trabajo, al final ellos mismos saben). También demuestra que la huelga no es necesariamente una medida de fuerza cuando el vínculo entre el pago y el trabajo está mediado por la tercerización: al final todos somos rehénes de la tercerización. Cuando no le ves la cara al que te paga no lo podés putear, y entonces; ¿a quién reclamás?
La huelga al final no va a hacerse porque, ante la amenaza de huelga por carta parece que nos pagan (¿y no estaba previsto pagarnos?), en fin, me quedé con las ganas.

Sevres es una ciudad en donde viven muchos extranjeros de los buenos, bancarios, diplomáticos, periodistas; eso que se da de irse a un barrio en donde poder hablar inglés. Es un barrio de viejos ricos, no como el centro de Paris que es de bobos o hipsters, en donde van los diseñadores o los publicistas, aca hay gente con hijos que se alquila por 4 o 5 mil euros una casita con jardín.
Alguien tiene que atender los super, entonces en el colegio de Sevres están los normales, que en su mayoría son negros o árabes, que juegan en el club de Sevres y que en el patio se juntan y hacen la clave cubana (la misma del candombe) y nos desafían.
Los chicos de la "internacional" (la clase) los desprecian, hablan inglés (perfecto inglés) en frente de ellos, los otros los empujan, los insultan en árabe, con una violencia más sincera, más ingenua. Entonces cada tanto hay guerras en el recreo, los chicos de la intrnacional me contaron que sus profesores les dijeron que ellos son la "elite" de Francia, los otros no me cuentan nada porque yo no hablo bien francés (de hecho se burlan). Yo no puedo hacer nada e intento.

La otra vez entré a una clase, no sé cual; un pelado de camisa decía: "lo que pasa que estos son empresarios, imagínense, aca las negociaciones son por 40 mil, 50 mil euros, don perignon, nada de mesas de negociación, restoranes, en un penhouse". Los chicos de 12 o 13 miraban el powerpoint; "tratado de Tokio", ecología.

Akram es uno de los que labura conmigo, se pasa la tarde mirando páginas de indumentaria Nike y mirando los resultados del Roland Garros (no mira el partido sino los resultados). Sandra le grita a los niños, después propone que está gorda, Alexandra es la compañera de un técnico de la B, lleva la Cosmo y yo hago los tests para ver si mi hombre ideal tiene barba. Alexandra cantaba en un grupo de Jazz, pero después del primer hijo tuvo que dejar, es macanuda y hace buenos chistes. Sandra murmura, tiene esa cosa de murmurar cualquier cosa y que parezca importante y perversa, entre lo bajo le cuenta a Dalila la vida de cada alumno. Dalila tiene un hijo, es negra, odia a los internacionales y les dice a los normales que esta bien que les peguen. Esta cansada, está muy preocupada porque no le pagan y es muy solidaria, ayuda a todo el mundo y llevó una máquina de café porque no se sostenía eso de pagar 40 centésimos en la máquina de la sala de profesores. Nostros no somos profesores.

Los alumnos de la inter me preguntaron por qué trabajaba de esto. Les dije, que qué tenía que ver, que la utilidad era un delirio, que no le den bola a sus padres, que voy a dar un taller de filosofía. Uno de la inter quería ser artista, pero su madre le dijo que no termine como su hermano, que había hecho Bellas Artes y que ahora tenía que ser profesor de educación física porque "hoy en día nadie puede vivir del arte". Yo le dije que nunca nadie pudo vivir del arte.
Yo temo y me siento impotente, y al mismo tiempo muy poco me importa.

La facultad, bien.

jueves, 19 de marzo de 2015

Mentir, mentir siempre

Bagatelas 

El médico que me atendió en Meudon vive en la esquina de Rabelais y República. Rabelais, también médico, era muy admirado por Céline por su lenguaje "grasoso" y "viril"; cómo diría una suerte de lingüista barrabrava o el mismo señor Destouches "una sintaxis con huevos".
A su vez, el señor (el médico), me dijo que está todo bien y que de dónde soy. Yo ya estaba pronto para darle las tres o cuatro referencias de Uruguay: que no hace tanto calor como plantean las cinco vocales, que no es Argentina y que Cavani. Pero resulta que el tipo es, o fue, poco importa, cuñado de un periodista uruguayo bastante conocido y quedó por esa.

He descubierto que hay un bus que me lleva directamente al trabajo, al de dar clases. Pasa por todo le sur de Paris y me deja en Arcueil-Cachan, en donde tomo el RER B. La banlieu, desde el esplendor de Meudon (ayer me enteré que vivo en el barrio de los obreros que construyeron la linea C, cuyas casas renovadas ahora son maison bourgeoises, término más neutro y sintagmático en francés); uno pasa por plazas comerciales horizontales hasta una suerte de 8 de octubre, con cantero derruido y polvo recién barrido, en donde venden motos por vidrieras con stiquers fluor pegados. La autopista es obsena y a pesar de, o mejor, muchas gracias a esa imágen seca, siento que Paris existe. El centro y después el resto, el parking, los baños, Saint-denis, etcétera.

El otro trabajo cada vez pesa más. En el recreo me entretengo mirando a Plácido, un negro enorme de 120 kilos, Ulis (Unités localisées d'inclusion), es decir que tiene algun trastorno de aprendizaje/ comportamiento/síndrome, etc. La característica de Placide es que no habla; él ríe, se agita, puede pasar horas mirando un charco, saluda a sus amigos con un choque de palmas y un choque de puños, como se acostumbra entre los colegiales, luego se hamaca con su propio peso y entra en un estado de éxtasis. El método de inclusión de los Ulis consiste en hacerlos imitar el comportamiento de los otros, no calificados como Ulis, entonces la guardia personal de cada Ulis los hace mostrarme el carnet cuando entran, decirme buen día (cosa que no hace el resto), asistir a las clases y, mediante traducción de su patrono, hacer los ejercicios que le correspondan.

Les copains d'abord

Alejandra me dice que Elodie es una yegua, Elodie me dice que Alexandre es un P.D (pederasta que también quiere decir homosexual, una vez asistí a una conversación en donde una señora normanda, cuyo esposo es un herrero, explicaba cómo los pederastas no son necesariamente homosexuales), Samiah dice que Elodie es una fascista y Gael apunta que Samiah es una inutil. La jefa, Mme Reynard me dijo que las relaciones humanas son muy complicadas y yo le dije que el infierno son los otros. Por eso me gusta Placide, con cierto fetichismo, porque descubrí hace unos días que hace crucigramas y porque cómo dijo Dolina que dijo Richelieu "cada amor que se apagara, por más pequeño que fuera, le causaba una interminable angustia".

Tengo de a rachas, entre somnolencias y correspondencias, una consciencia de cierto determinismo estético de todo esto, y no sé nunca si al final yo voy a decubrir que Elodie era una impetuosa lectora de Shopenhauer, y que Alexandre milita para el front national.

Meudon Forest

El bosque de Meudon, que así figura en Google maps, está repartido entre un bosque cuyos árboles marcados para el senderismo te avisa su europeidad, un lago en donde patos, cisnes y palomas se asesinan por migas, y una casucha de pescadores restaurant que está bien puntuada en trip advisor. Al lado queda el cementerio de Meudon, ¿Estará allí Céline? Leí hace poco, no sé donde, que fue rechazado y cagado a pedrazos por el alcalde y los habitantes de Meudon, quizás ese Meudon de obreros ferroviarios,  me dijo una amiga que su casa se quemó. Ninguna calle se llama Céline, y sin embargo no es dificil imaginarlo hoy, a él mismo, al escritor de "Bagatelas para una masacre", unciendo los cuerpos de los inmigrantes africanos que esperaron en mi misma sala, la de ese médico que conoce Uruguay y que cobra el precio justo de lo que la seguridad social cubre.
Por mi parte voy a hacer mi mnografía de Master sobre él mismo, sino porque tenga realmente tema por el placer de desperdiciarla, aunque inconluso esté dentro de un año y medio, en sus obras, Si al final a él le encantaban los desperdicios, y eso es lo que siempre estamos olvidando, ese Paris del Sur, los afiches de los baños de algunos bares.

Criar fantasmas

Una vez conté que esto de los Erasmus y sus versiones menos becadas tiene algo de criar fantasmas. La mundialización me interesa "hasta ahí", y ya dijeron, ya dijeron tanto, que hay lugares que son perpetuamente aeropuertos, cada vez más. Aeropuertos y muséos, aeropuertos-muséos, esa paradoja del movimiento que son los pases por 5 días, los bus turísticos. Recuerdo una noche yendo a Beeauvais, una madrugada en donde me levanté en Port de Vanves, y un señor llevaba un ramo de manzanas en el metro mientras miraba para abajo. Recuerdo la voz de unos australianos mientras se sucedían los carteles verdes (¿azules?) de la ruta, y yo me iba quizás a Budapest o a Dublin, y alimentaba tantos fantasmas que la vida parecía un cementerio sumergido, con ese brillo. ¿Qué ha cambiado desde entonces? A veces pienso en mis amigos añosos, que no contestan a ciertas preguntas, que sortean las cuestiones con miradas o comentarios sobre botánica. Y empiezo a entender el por qué de los jardines de los viejos, cómo ese personaje de Hugo que no tenía para comer y regaba sus flores todos los días, y conservaba celoso, con el mismo afán, sus tomos de literatura latina.

lunes, 16 de febrero de 2015

Nunca llegó la nieve

Topografía de los pizarrones

Will volvió.
En un apartamento, de pantuflas, me contaba que, allá por los 80s, tenía una banda estilo New Wave, que era fanático de The police y que luego de ser baterista se dio cuenta de que su "don" (gift) era "tener ideas".
Hizo tazas y tazas de café, esperábamos a Cesar entre persianas automáticas y un pizarrón que no era porque no lo hubieran dejado empotrarlo en un apartamento alquilado; así que Will puso unas láminas de cierto material cuyas irregularidades dejaban escribir, solo, obviando los pliegues de la placa mal puesta. Luego me indicaron "la marca" en donde tenía que pararme y así la primera clase: "Hello, my name is Martin! Today you are going to learn how to introduce yourself in Spanish".

Cesar filma, estudia con Luc Besson (cuya única película recordable es "El quinto elemento", si alguien recuerda alguna más, mi pésame por ese mal momento), cerca del video 5 Will se puso complicado; no entendía, me decía que los "ingleses no entienden tan fácil", que pronuncie más lento, Cesar hacía gestos de que él si capta, ambos sabíamos que Will era bastante dotado en ser un imbecil y también que nos pagaba la sesión. Will balbuceaba "too fast", "too fast" reclinado en una silla de playa, en el fondo de la habitación, mientras registra su Iphone. Cuando llegamos a la clase de los sonidos se desesperó: "eso de la jjjj y la ggggg, too fast, too fast". Con Cesar filmamos lo mismo 3 veces, entre cada toma fumábamos y hablabamos de precios de alquileres, del clima en Paris es difícil hablar porque es siempre el mismo, así que el tema universal es el mercado inmobiliario.

En el último video hicimos un diálogo; el español de Cesar era pésimo pero Will nunca se dio cuenta,
Seis horas estuve ahí, tuve que hacer un noséqué en donde me presentaba y decía que pagaran las 16 libras por mis videos, que era un tipo capaz y con experiencia: "See you soon!!". Will estaba contento, había aprendido a decir "diez" y lo repetía una y otra vez (its ten isn't it?).

Esa misma mañana, mientras esperaba el ómnibus, en Saint-Lazare no había nadie.
Paris, los domingos, es una ciudad: los comercios están cerrados y todo es triste como cualquier domingo: ya no es Paris sino domingo, en cualquier lado. A mi me tranquiliza eso, son cómo unas vacaciones de Paris que te da la ciudad misma una vez por semana.

En fin, yo esperaba para ir a ver a Will. Un veterano de barba que parece que siempre está ahí, dormía bajo el techo de la parada. Tenía los ojos tan caídos.
Otro llegó y amagó dejarle unas bolsas, a lo que una señora lo increpó:

este tipo está loco, lamentablemente en Francia cerraron los manicomios antes podríamos mandar a la gente y ahora ellos tienen que firmar la entrada y antes no había esto así que no le dejes nada que es peor porque antes los manicomios.....

El de las bolsas no sé si entendía francés,  la vieja no le iba a permitir salirse con la suya, agarró las cosas y se fue, la señora me tomó como relevo: lo mismo, que qué terrible, que qué mal está Paris con los locos. No llegué a decir nada, se subió al omnibus sin dejar de hablar, imagino, para comentarle al chofer.

Meudon, Meudon

Finalmente nos mudamos, conseguimos un apartamento, ahora en la zona 3, quizás en otro semestre lleguemos a estar en Paris, si la serie continúa. Otra vez es un sótano, todavía no alcanzamos a superarnos en la dimensión vertical, pero algo es algo. Otrora ahí vivía la au pair (niñera) que cuidaba a los nenes de la familia, ahora estudiantes en algún lugar de Francia; gracias al fantasma de los nenes que tuvieron lío para encontrar apartamento en su momento, los propietarios vieron en nosotros cierta simetría, y nos dejaron firmar contrato cuando no teníamos mucho que ofrecer. Es pequeño y oscuro pero más barato y a 10 minutos de Montparnasse.
Rodin tenía una casa en Meudon, es un Banlieu más cheto que Roissy, más aristocrático más bien, hay flores (Elisabeth también tiene flores, pero son todas de plástico, el otro día me explicó como, a la larga, son una buena inversión).
Los propietarios son una pareja de productora y director de series de televisión; copias de CSI, NCYS y todas las variantes del género, él toca blues y está medio pordido de hacer mierda, parece, ahora se quiere dedicar a dar clases. Ella hace los negocios.

En su casa tenían un ejemplar del Charlie Hebdo, yo, para confraternizar y que nos dieran el apartamento les idje que yo también lo habñia conseguido. Me contestaron que no les gustaba Charlie Hebdo pero que se suscribieron por una cuestión de apoyo. En fin, sigue la movida del republicanismo y todo eso y la revista y el je suis charlie, se confirma, no tiene nada que ver con la revista ni con lo que haya dicho.

Aparentemente la prefectura que administra la zona de Meudon tiene pica con los extranjeros y más que nada con los argelinos, así que cuando vaya a renovar el titre de sejour procuraré no estar muy bronzeado, nada de playa este verano.

En fin, está bien, el Sábado tenemos la partida de tetris que corresponde; 20 metros cuadrados y cada vez más valijas.

Clases

Tuve la suerte (mejor dicho, me ayudaron) de poder tomar unos cursos de BTS en Massy-Palaiseau, hasta Junio. El BTS es un terciario que viene después del liceo, yo doy clases en el curso de "assistant manager" que es un eufemismo para "secretario con un poco más de vuelo que puede tener ciert grado de iniciativa para presentarle informes a su jefe". Las cartas estan todas dirigidas al señor X y los temas tienen que girar alrededor del "mundo de la empresa". Los pibes son bien, son pibes y al menos mi función no es gritarles. Me di cuenta, de todas maneras, de que mi experiencia en el colegio me tiene alienado de tal manera que vivo apercibiendo a los alumnos, pidiéndoles que se callen, controlándolos. Paso algunos minutos pensando en esto y tratando de sacudirme ese molde, de hacer cierta higiene.

María, la profesora que remplazo, dejó algunas cosas preparadas. Me toca hablar de Zara y la industria de la moda en España, los alumnos (más bien alumnas) están muy colgados. Aprendí que Zara tiene un escuadrón de tipos que van por ahí mirando qué usa la gente para reproducirlo en sus tiendas.

Houellebecq

Terminé "Soumission" y "Las partículas elementales", ahora sólo me queda un librito de ensayos y crítica que se llama "El mundo como gran supermercado", cuyo primer artículo es "Jacques Prévert es un imbecil". Bastante bueno, se confirma que Prevert es el Benedetti francés
"Soumission" es una mala novela, es graciosa y tiene buenas tesis. No quiero adelantar nada. Leer a Houellebecq en Paris es más rico por la cercanía de los referentes, y más pobre por la misma razón. Lo que sí es que aca el patetismo es más violento, y la sensación de un grande y telescópico simulacro que podría ser Paris amplifica muchísimo.
"Las partñiculas elementales" es sin duda el mejor libro que escribió, luego son todo re-escrituras; él mismo Houellebecq lo dice en su librito de ensayos: "cada hombre es isomorfo a una novela". La intertextualidad con Céline es clarísima, otro hombre-novela. Céline es mejor, no solo por la calidad de su escritura, sino porque ese siglo que nos separa inunda la brecha de cierta distancia esperanzadora y cauta.

Amigos

Se va Nicolás y Agostina, las primeras personas que conocí en Paris VIII, hace tres años. En ese momento compartimos el metro de vuelta y ahora nos hacemos la posta. Mi cumpleaños fue bueno, tuve dos: en el primero Gisèle me regaló un individual en donde están estampados todos los metros parisinos: mi obsesión desde que llegué; en el segundo fuimos al mismo bar a done había ido cuando era asistente. Quizás el mejor momento de la semana fue encontrarme a un amigo cuando bajaba del tren, él subía y hablamos dos minutos mientras las puertas se cerraban.
El mismo día fuimos a un parque y me pidieron tabaco como 3 veces.
Fue el día más montevideano que tuve.
Después volver al Banlieu y a empezar de nuevo. Las ciudades así de grandes encierran necesariamente una existencia rutinaria, todos los lugares son lugares de pasaje, de partidas y llegadas, quizás por eso mi interés en el metro y en hacer de ese lugar un espacio más significante.


viernes, 16 de enero de 2015

Titulares

En la sala de lavar ropa, al lado del cuarto, hay una araña con el culo azulado. Pocos bichos sobreviven al invierno del paralelo 43: no hay mosquitos, no hay langostas como aquellas con las que con mi tío,que era pibe y yo apenas tengo memoria, jugabamos batallas en las tardes húmedas de la frontera.

Los trenes se suceden por la noche y chispotean hasta el cuarto, la red electrica pos-crisis del petroleo. Tienen los colores de la bandera francesa y hay uno, el que me tomo a las 7:06, que Je suis Charly, entre letras fosforecentes al estilo Hip-Hop. Combino con Paris Nord la línea E, he logrado encontrar las escaleras que dan justo a la linea H, he logrado ganarle a la aplicación transilien, agarro el tren antes de lo previsto y gano unos minutos de sueño.

 En Enghien me espera Gael, petiso, petiso,el pelo con gel, es un hombre hecho de 22 años que disfruta de gritarle a los alumnos con un tesón de pulmones grandes que sorprenden a su torso. Le gusta y grita y a Gael lo dibujaron, en una actividad que armó el propio Gael que pidió dibujar a los vigilantes, castigando a alguien.

Me espera Alexandre, que dice que es de Guadalupe pero nació en Francia, que dejó a su novia que tiene un hijo que no sabe si es de él pero lo reconoce para tener los subsidios de paternidad, y se ríe, y se levanta alumnas.

Alejandra me dice "hola", se vino con la crisis del 2001 y se queja de los árabes y dice: "¿Por qué ponen siempre platos sin cerdo en la cantina? Si yo voy a Marruecos no me pido una pizza con jamon".

En Enghien, una ciudad de judíos según la propia Alejandra, hago 18 horas entre Jueves y Viernes.

El camino al tren es de 8 minutos,  salgo de noche y gracias al equilibrio cicotímico de los equinocios y solsticios, ahora, no como antes, salgo, durante el día.

Me lleva una hora, como ir a cualquier lado, y he aprendido a dormirme y despertarme en los intervalos correctos; temo perder esta habilidad cuando ya no sea útil y nos mudemos.

Will volvió y me dijo que ahora hay guita, me dijo que "menos es más", que me esfuerce por enseñar menos en los videos, que es más (videos, más plata, videos pagos).

Cierto día fue el día de tirar cosas, y nos trajimos un antílope de lata que nos mira desde la puerta. Toda el pueblo estaba lleno de excedentes, todas las casas sobraban. Era como un carnaval sin gente.

Estoy pensando en una tesis sobre la universidad, ya tengo algo, mientras caminaba al colegio escuchando "Fight the power" El año que viene lloramos una beca y un alojamiento propio. En el colegio una vez sonaron la "alarma de incendios", cómo en las películas.

Para los caracoles los franceses inventaron un cubierto especial que sostiene el caparazón, una acción que puede ser perfectamente hecha, y debo decir, de manera más intuitiva, con las manos, pero quisieron darse el lujo de poner un cubierto más en la mesa.

Ahora todos somos Charly o no somos Charly, o nos burlamos de la gente que es Charly. Cortan trenes por valijas o mochilas abandonadas; la gente habla mal de los musulmanes, tengo alumnos que han dicho que "no hay que meterse con el profeta". Todo eso que se ha escuchado en todos lados.

La araña que vive en mi baño sigue. Nos regalaron dos biblias, una en francés, y después, una en español. La señora que vive al lado es de un culto protestante, y somos condecendientes.

Conseguí una alumna de español, es a una hora de viaje, tiene la voz temblorosa y se va a  República Dominicana, quiere aprender a hablar en un mes.

El primer semestre está saldado.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Roissy en Brie

Puesta a punto

Hace 3 meses que vivimos en Roissy en Brie.

Según internet el 50% de la "comuna" es un bosque; hemos visto que el otro 50% son casas idénticas entre sí que se diferencian por ornamentos: enrejados negros y dorados, esculturas rococó propias de chalets de Miami y, ahora, en Navidad, "papa noeles" y renos de todos colores. Es bastante desesperanzador: la estación del RER E, a 15 minutos de nuestra casa-habitación-sótano propone un desfile de niebla, autos caros y circunsvalaciones de asfalto.
La casa también da vueltas, aún no sabemos cuantas habitaciones tiene, vivimos, como ya dije, en una "cave", al lado de la bodega de vinos y de la ropa sucia. La superficie de nuestro cuarto-living es más grande que el apartamento parisino (y que muchos apartamentos parisinos) y hay un piano desafinado que aunque no suene ofrece compañia. Hay dos pianos, algunas tardes de frío intento sacar temas de los Beatles.

La casa es de Elisabeth. Ella trabajaba en una fábrica de cassetes, y, luego del devenir que ahora sabemos tuvo esta industria, ocupa su tiempo en vender títulos de casas de viejos con los que se especula van a morir. El negocio consiste en pagarle una pensión a un viejo, a razón de suponer que cuando muera la casa será nuestra. Elisabeth cuenta que no hay que conocer al viejo, sino puede dar pena jugarle a cuál será el día de su muerte.

Elisabeth tiene cuatro hijos.El más viejo, parecido a Ricardo Fort, está haciendo un curso de inmobiliaria para trabajar con la madre. Las dos chicas hacen dieta y coleccionan zapatos. Los amigos de las chicas vienen, se intercambian, se multiplican, y no es extraño encontrarse a un nuevo amigo en la heladera, en los pasillos o en el sillon durmiendo a medio-día: todos viven de trabajos itinerantes y fiestas idénticas cada noche, donde hay vodka y Rap. A mi no me gusta el vodka y eso es una cagada, con Gisele compramos las cajas-bolsa de vino y cocinamos y dormimos. Nuestra casa-sótano es donde pasamos la mayor parte del tiempo salvo por breves incursiones, bastante frustrantes. La cocina también es más grande que el apartamento en el que vivíamos antes. Hay todo y todo muchas veces: máquinas para pelar cosas, cafeteras con distintos mecanismos e insumos, varios modelos de sartenes de teflon. Emma, una de las chicas, come siempre pescado con espinaca: trabaja de "hotesse", recibe gente en hoteles y fiestas. Tiffani cuida a su primo. El último hermano, aquel del que no he hablado, es el único que estudia: hace comercio en la Sorbona, y nunca viene.
Todo en Roissy es así, entreverado e intercambiable.

El RER E tiene una frecuencia de uno cada media hora, queda a 30 minutos de Gare du Nord y a 40 de Saint-Lazare. Algunos días no hay trenes, los suprimen por "movimientos sociales" que nunca sabemos cuáles son, otros, ponen trenes cortos y vamos peor que en un 142 en hora pico. Lo peor y lo mejor del RER E es que es anguloso, todavía no le llegaron los colores vivos y las redondeces de los nuevos trenes: aunque rápido, el RER E es tiene el aire de un auto de los 70s.

Muy diferente es la linea H: un chorizo de leds y pantallas planas que me tomo en Gare du Nord para ir al trabajo. Sí, conseguí un trabajo: otro colegio (ahora sí me tomaron) en Enghien les Bains, una ciudad bastante "cheta" donde está el primer Casino de Europa, dicen los locales. Podría repetir todo lo que dije sobre el anterior y establecer la identidad confirmada por las diferencias aparentes: racismo, control, explotación, etc.
En Navidad la jefa me regaló un papa noel de chocolate y felizmente ya superé el período de prueba.

Will el inglés

Más interesante fue mi anterior no-trabajo. Will Hatfield comparte su nombre con un jugador de futbol inglés y envía todos sus mensajes por mail desde un Iphone. Encontré su anuncio en "craigslist", un sitio económico en su interfaz gráfica que ofrece, entre todas sus categorías, trabajo, amor y la mezcla de ambos. Will me citó en Starbucks y no me pagó el café: quería hacer videos de clases de español. Se vino a Francia porque hacer la cosa era más barato que Inglaterra. Ahí me di cuenta de que iba en serio, de que por chanta que sin querer decía que era chanta no lo era tanto. En un primer momento. También porque me habló de Suarez y se tocó la oreja, me habló de las selvas de Uruguay, pero eso ya es cosa habitual.
Intercambiamos muchos mails con Will, él me iba a pagar 20 euros por video y el 70 porciento del saldo de las descargas. Me dijo, también, que hiciera los cursos lo más pobres posibles: así la gente seguiría comprando videos.
Todo iba bien hasta que, unas semansas más tardes, Will se reveló más inteligente de lo que pude pensar y me dijo que los veinte euros por video no estaban, que sus "inversores" no estaban contentos con eso. Me dijo que era para los profesores que "can look at the bigger picture". Quién sabe, al final no salió.

viernes, 14 de noviembre de 2014

El tipo del bigote de Dalí

En uno de los tantos grupos de Facebook en los que buscamos piques pedían "alguien que traduzca de Inglés a Español". Yo sigo sin laburo, ayer me llamaron para ser "anfitrión de caja", respondí  y lo que llegue a entender es que la persona que se había comunicado originalmente no estaba y que ... así que dije "d'accord", mañana veremos si me dijo que sí o que no o si me estaba invitando a un culto satanista,

En fin, el texto tenía que estar en 24 horas, alrededor de 2200 palabras. Y qué palabras.

Un proyecto de film: un empresario de agua mineral ecuatoriano, amante de las pesas y que,inflamado de heroicismo peleó por USA en la segunda guerra mundial, cuando vuelve a su país natal, dedica su vida a buscar el tesoro perdido de Atahualpa en los abismos de las montañas de los Llaganantes, y a multiplicar los dividendos. La empresa anduvo bien, su nieto, ahora, financia un documental en donde quiere relatar la historia de su abuelo, su padre y él mismo: "a través de una óptica ficcional quiere enseñarnos que la riqueza está en la búsqueda de lo desconocido". Parece que va a estar Vargas Llosa relatando en voice over y Santolalla desde Miami con la musicalización. Trabajan con uno de los tipos que hizo 99 Francs y un argentino "que ha vivido en mas de 10 ciudades del mundo".
Pagaban bien.
Deshonrando un poco esa ardua tarea que es la traducción, en unas horas, entre dos, estuvo pronto.
En la puerta del edificio, que da al Sena, pregunté qué apartamento era, pero no había apartamentos, todo era de ellos.
El nieto me recibió con su bigote Dalí que acariciaba cada tanto,
"¿De qué parte de Argentina eres?" Sacó un rollito de euros y lo puso en la mesa, me pidió que me quedara "para revisar algunas cosas".
"no,,,,,no..... no,,,,".
El nieto no estaba contento con la traducción, había vivido un tiempo en Usa (pagaba una traducción porque le aburría traducir) y parece que la terminología no se adaptaba a los usos cinematográficos de Hollywood.
"¿Entendés que este texto es para el director de Born's supremacy?"  Estaba bravo, yo agarré el rollito de billetes por las dudas y cuando me arrimaron un poco el cuerpo, di las gracias y me fui.