miércoles, 20 de marzo de 2013

Aviso: Esta entrada es mucho más aburrida que todas las anteriores, y, a mi juicio, según su estilo y contenido, de las peorcitas.

He pensado en hacer aquí una diégesis personal de los demonios que, por las últimas semanas, rechinan sin mostrarse desde el fondo de la nuca.
Sepan, disculparme.
No tengo más viajes para distraer el fatalismo, para alimentar el espíritu de la diversidad que centraliza el relato de los prodigios y el necesario exotismo (alter-exotismo, exotismo americanista, o rioplatense, que tiene un tinte más difuso en cuanto a juegos y nostalgias identitarias) que, diría, desde lo formal, timonean un relato de viajes. 


Solo Roma es digna de Paris, y solo Paris es digna de Roma. Paréntesis.

Nunca he estado en Roma.
La última vez, y haciendo honor a mi instinto previsor, llegué a la estación, a las 6 de la tarde, sin tener un lugar para pasar el fin de semana. Era un fin de semana que empezó el Jueves, en Normandía hubo una tormenta de nieve sin precedentes a esta altura del año.
En suma quedé aislado en un edificio enorme, vacío, con Sarah, sin trenes ni ningún otro transporte para salir del pueblo. Algo muy parecido a "El resplandor", pero mucho más aburrido.
La nieve esta buena los primeros dos días, del lado de adentro.
Cómo no había transporte, no había alumnos pero sí profesores, nos juntamos todos en la sala, tomamos café y criticamos el mal funcionamiento del sistema que te hace ir auqnue no hubiera nadie. Esa pequeña cuota de sindicalismo estuvo bien, y para ahondar en costumbres de esa índole, me dieron la mitad de la semana libre, por lo que me calcé las botas, y, dejando huellas hasta las pantorrillas, me fui a la estación.
Y aca volvemos, llegué a Paris, y Sarah, que me iba a conseguir alojamiento, canceló en último momento.
Me fui a un Hostel en Jaurés, un hostel que cuando entrabas había un bar, y que tenía un cartel de neón en el que se leía "tel". Y tenía pinta de telo.
 Había minas que iban y venían, había un pelado patovica que hacía de maestro de ceremonias y que a las 2 de la mañana me echó del bar, y me dijo "o te vas a acostar o salís". Había unas Yankees que cuando vieron cómo iba la cosa, se terminaron yendo 2 horas después de hacer el check in, y después de una inquicisión del pelado, se fueron con el sonido de rueditas de las valijas a perderse en la noche.
Salía 18 euros. Habia otro pelado que se estaba bañando en mi cuarto, y que no sé bien de donde salió, ni cómo consiguió las llaves, se secó, estuvo un rato enfrente mío, y se fue.
También estaba la rambla del sena, una de las partes más bonitas que he visto hasta ahora, o quizás por contraste.
Al otro día me levanté y me habían afanado los guantes, le pregunté al tipo de la recepción, tenía los ojos caídos y siempre un pucho entre las comisuras. Le pregunté por los guantes que había dejado en la barra. Me dijo: no te preocupes que no hace frío, aca no hay nada  (le podríamos agregar un "pibe", o "nene", si eso se dijera por aca).


Paris 8

La creó Focault, entre otros. Cuando llegué al departamento de filosofía estaban todos fumando. En la entrada había kebabs. Le pregunté al tipo cómo era el tema del master, si había que hacer pruebas o no, cómo era la situacion de las equivalencias. "Y bueno, no sé, capaz que sí, capaz que no". Y fumaba. "está todo en internet, no sé, por mi venite a hacer el master". "Y no sé, ahí tenes los encargados del master si los queres mirar un rato". Desde un punto de vista optimista, la displicencia, si se mantiene en cuanto a los criterios de ingreso, es un buen augurio.


No

Estoy mintiendo, lucho contra el relato sin ganas de prosa.
Lo que queiro decir, y traiciono el espíritu de la mesura que siempre criba el contrato personal que he hecho, las últimas entradas del otro, el libro de viaje "real":

"A diferencia de lo que se crée normalmente, cuando hay escaleras, el camino de bajada, que no esta coronado por un púnto único de llegada y, a causa de la horizontalidad cómo dimension posible, es mucho más largo que el de subida"

"Existe en todos, una pequeña dictadura personal, aquella del cuerpo, que inexorablemente se pudre"

"De todas las peregrinaciones, aquella, la que más palpita, es hacia un baño, y es el máximo de los santuarios, así estuviere en el punto más alto de una colina"

"No podría despegar a las personas de las cosas. No puedo desatar el cúmulo. En cada punto veo, y oigo, sobre todo oigo, al mundo, al coro. Y todas las paradas soy yo, y el movimiento es un error de razonamiento"


En fin, hicimos un contrato firmado con Sarah de que vamos a hablar en francés y nunca más inglés, para mejorarnos entre los dos. Duró una tarde.


viernes, 1 de marzo de 2013

De vuelta, con todos los dedos.
Resumo el anécdota: un pie chocó con mi mano que a su vez trataba de tapar el pie para que no chocara con otras partes del cuerpo más valiosas o frágiles. En la puja ganó el pie y descubrí que la mano es bastante valiosa y bastante frágil.
Ahora a otros temas,


On the road

A pesar del título ese libro no me gusta.

En las vacaciones de este invierno, que hace cómo las golondrinas pero a la inversa, me fui a Budapest. Hace tiempo que tenía ganas de hacer un bolche-ex-cortina de hierro tour, y elegí Hungría porque los vuelos estaban baratos.
Lo primero para decir es que el húngaro es más incomprensible de lo normal. Normalmente uno se topa con lenguas incomprensibles, pero haciéndo una escala de incomprensibilidad el húngaro queda en un puesto muy alto. Tengo una amiga rusa y le entiendo más. No es solo que no se distingan las palabras, menos las frases, no se distinguen los sonidos. Sería algo cómo intentar escribir lo que hablan los lobos. De todas maneras la gente habla Inglés, habla bien Inglés y algunos hablan español, italiano, francés. Es lógico estudiar muchos idiomas cuando el único lugar donde se habla el tuyo, digamos, se llama "Húngaro", es tu país.
La moneda es el florín y supongo, gracias a una política de emisión constante uno mete 100 euros y saca cómo 30000000 florines. Y ese número aparece en el cajero, y es normal, y hay que pensar todo en miles y cientos. Y de pronto te descubrís pasando de euros a pesos uruguayos y a florines.
Y de pronto te descubrís  mandando todo a la mierda y comprandote una cena o un whisky sin pensar mucho.
Y de pronto descubrís que la VISA te bloqueo la tarjeta por que fue clonada o porque gastaste mucha guita y ya no tenés para pagarte cenas ni whiskies, pero eso es otra historia.

Si las ciudades tienen colores (y el "si" en este caso es una especie de cortesía con el pensamiento) Budapest es amarilla, verde y gris. Tres colores son bastante para el estandar europeo que he podido constituír hasta el momento. Se mezclan cúpulas ortodoxas con sinagogas con diseños semi-góticos e Iglesias de ladrillo claro. En el centro está todo bien, después, si te gastás un poco los piés llegas a veredas más rotas y los contenedores de basura. Me hizo acordar a Montevideo. Toda europa Oriental y su gente me hace acordar a Montevideo. O es Montevideo que me tira y hace que me acuerde.
En París conocí un Bieloruso, aparentemente es de los países más peligrosos de Europa, hay un dictador, hablámos de "política" lo que en Francia es una excepción.
En fin, no voy a enumerar todos los casos pero la gente de Europa Oriental no está para los auriculares y los flash-mob, siente su posición subalterna y a causa o consecuencia de ello cuestiona un poco más lo que la rodea. Son europeos que no son, viven en ciudades europeas que no son. O son. Y emigran a la otra Europa, cómo ya sabemos, cómo nosotros.

La comida

La cómida húngara está barbara. No voy a repetir que es barata. Cada vez que hable de algo que se consume es barato.
 Ejemplo: el Hostel salía 7 euros y estaba mejor que en mi casa, hasta que llegó un convoy de alemanes de 20 y pico. Se compraron infinitas cervezas y entre alaridos dos se pusieron a buscar putas en Internet en el Lounge. Cada vez que hable de algo que se consume es barato.

La gente que te atiende es exageradamente amable, esta lleno de tarjeteros para que entres a los restoranes y los mozos se humillan, un poco, a veces. Nunca me llevé bien con la idea de que un tipo te atienda y menos que se te ponga a hablar para que le compres algo. No por el tipo, labura de eso, no me gusta rechazar charlas, y me da cierto pudor descubrirme, o más bien que me asignen, un rol de cliente.
Uno de ellos era violinista y hablaba 7 idiomas, era un poco pomposo, sobre todo cuando hablaba francés, bordeaba los 50, y quería bajo todo concepto, ya en confianza, hacerse valer a pesar de la situación. Lo irónico es que ese mismo gesto era lo que lo satirizaba.

El alcohol típico es el Palenka, una especie de Vodka pero más rico.

Algunos personajes

La mina del Hostel: 

Hola boludo! me dice
La mina había vivido en Córdoba y la tenía clara, fue la primera vez que escuché un extrangero hablando español rioplatense

El tano y el francés:

Hola boludo! me dicen
Habían aprendido castellano en Buenos Aires, y se les pegaron un poco las maneras, a la experiencia surrealista de las frases se le sumaban los gestos y su peregrinación "buscando una mina". Aparentemente en Buenos Aires cómo europeos eran Maradona, y me contaban cada tanto, casi cómo justificando lo bien que les iba allá.

Los alemanes:

Habían hecho dedo por el mundo, aparentemente en Italia esta prohibido y casi van presos, laburaban limpiando picinas. Uno de ellos no tomaba pero fumaba porro, era fan de Herman Hesse y tenía una idea un poco autoayudesca de la vida (y me parece tan coherente con Hesse). El otro tomaba birra todo el día, se reía, era enorme y me contó que Bavaria no es Alemania y que la gente ahí es Bizarra. Hitler hizo su partido en Bavaria, no se si viene al caso, pero me acordé de eso.


El anécdota

En Budapest hay unos bares que la húngaro-argentina me definió como "bares de ruinas".
Estan llenos de porquerías y rejuntes, se genera un collage de trastos viejos. Sillas de dentista, caballitos mecedoras, monitores, botones, cuadros pop, posters Kitsch. En uno había un buggy gigante donde jugamos a hacer una máquina del tiempo con unos franceses y unas alemanas. A mi me tocó ser un soldado en Berlín oriental antes de la caída del muro. En fin, divertido.
Y ahí me gasté la guita.
Toda la guita.
Dos días antes de irme me fui a sacar del cajero (uno de los bares tenía un cajero adentro) y no había más. Desfilé por distintos cajeros a ver si era ese cajero, si era un trasto viejo como el resto de las cosas y no era una cuestión de mi tarjeta. Pero no, no había caso.
Me quedaban 1000 florines, después me quería ir a Corvinteto, un boliche que me habían recomendado.
Gasté los últimos computos en llamar a la VISA para ver cual era la situación y una boricua muy forzadamente amable me dijo que bueno, que me comunicaba con mi banco que seguro debía estar abierto para situaciones de emergencia cómo esta. El banco no estaba abierto, es Uruguay.
También llamé a mis viejos que bueno, no saben mucho del tema, y tampoco se preocuparon mucho, en fin, me conocen.
Tomé la sabia desición de ir a gastarme esos mil florines en Corvinteto y después de una entretenida charla con la piba del bar quedamos en copas de vino blanco a 200 florines cada una. Por lo tanto me daba para 5. Así pasé la noche, encontrandome con gente aleatoria, incluido un ruso que con su botella de vodka ofrecida me salvó los ultimo 400 florines y me regaló una resaca preciosa al otro día.

El otro día

No tenía un mango, por suerte sí, un grano dolor de cabeza. Mi amiga Yael me mandó 40 euros y así me garpé una cena, me tomé un vino que tenía abierto y me fui a esperar el metro. El metro no abría. Me crucé con una francesa que estaba en la misma, se iba a Perú, había dejado a su novio en Hungría, lloraba. No estoy tan mal, se me ocurrió. O sí, pero eso no viene a cuento, o no a este. A veces pienso que la vida, desde una perspectiva bastante pesimista se trata de conocer gente que uno termina extrañando. Y no me acostumbro a esto de encontrar gente que desaparece. De criar fantasmas.
"En esto estamos juntos", me dijo la francesa, y estuvimos juntos, esperamos que el avión arrancara 2 horas tardes por la nieve juntos, nos compramos un café juntos y después se las tomó cuando yo no tenía plata para el metro en Paris y ella sí. De ahi me fui a lo de Yael que me alimentó y me encontré con Maggie que me dio puchos y me hizo entrar gratis a una exposición de Dalí. Y después vino una amiga uruguaya que me dio 30 euros.

Y después de estar del otro lado, después de pasear con los uruguayos por Paris, esta vez cómo guía, esta vez sabiéndo los metros, esta vez viviendo de arriba llegué a mi casa, y me encontré con que me habían cortado el internet.
Pero todo va bien quand meme.
Y aca estoy, robando internet
En fin.
Cordialmente
Martín

domingo, 3 de febrero de 2013

Me quebraron un dedo. O me lo esguinzaron.  El anular de la mano izquierda.
Qué suerte.
Por dicha razón, no puedo escribir lo que antecede y sigue al evento.
Ampliaremos.

martes, 29 de enero de 2013

Ultimamente no pasa nada notable, o, mejor dicho, no noto que nada pase, en síntesis: no sos vos Francia, soy yo.


Tema 1, y medio tema más

Lo peor es el asunto de la seguridad social, porque desde un tiempo esta parte, soy el dichoso portador de una hernia epigástrica, una hernia francesa. Sí, tengo una hernia, en Francia.
El diagnóstico del médico fue bastante claro, mientras hacía valer los 23 euros me mostraba fotos en google de torsos y diagrámas anatómicos cómo estrategia ante la supuesta barrera idiomática. Digo supuesta porque ultimamente estoy entendiendo bastante el idioma, pero la gente sigue manteniendo el gesto condecendiente (o simpatía con los extranjeros desde un punto de vista menos cínico) y me habla abriendo bien los ojos y utilizando sinónimos para cada verbo y sustantivo y tratando de acaparar el campo semántico, bajo el riesgo de redundancias para así evitar cualquier perdida posible de significados.

Ejemplo en español, la frase sería: "Ayer salí de casa a comprar Coca y cómo llovía se me mojó el saco"

Esquema en francés para que un extranjero comprenda:

Ayer/el día antes de hoy salí/salí afuera a comprar coca y cómo llovía/caía agua del cielo// y llovía, entonces/por lo tanto se mojó/está húmedo.

El ejemplo no es azaroso, el 75% de mis conversaciones apuntan hacia el clima, y hacia que en Uruguay hace calor. El calor parece representar el Edén para la mayoría de los viejos con los que mantengo estas conversaciones y la lluvia es una especie de martirio terrenal que aprecian porque no lo elijieron, y porque los llena de un secreto sentimiento de superioridad similar a la del ayunador abnegado. A veces la referencia a que allá, allá al Sur no hace tanto frío los descoloca, y al rato vuelve el tema del frío y es cómo si no hubiera dicho nada, y no seré yo el que les quite ese placer que les causa ser "los del peor clima del mundo".

Vuelvo a la seguridad social. Luego de idas y venidas con mi partida, de cartas, comunicaciones y formulas de cortesía, de llamadas y formularios, soy el acreedor de un número provisional de seguridad social. En sí el número no sirve para nada, tiene el valor de los números que dan en las colas de las oficinas, su función es indicar "no estás aca, pero sabemos que existís, y algún día vas a entrar". En fin, eventualmente me van a operar de dicha hernia, el costo es de 500 euros en donde 400 son reembolsados (datos no menores para el  que esté pensando en venir a Francia y quiera saber cómo es el asunto). Es en una clínica privada recomendada por otro doctor de otra clínica privada, la operación según internet (la fuente más fiable de información médica y la mayor causante de ataques de hipocondría del mundo) no es necesaria, lo que me lleva a pensar en los problemas éticos que acarrea el sistema de seguridad médica mixto en donde al médico le pagan a destajo. Me acuerdo alguna vez y hace mucho tiempo y en una de esos oscuras, deliciosas y difíciles de explicar derivas de Internet me descubrí leyendo sobre un grupo mexicano anti-circuncición. Sí, eso mismo. Uno de los argumentos de los tipos era que los médicos en México la universalizan para cobrar personalmente los réditos de la operación. Voy a ver si el tipo me convence, y sino ya me veo promoviendo, dentro de este gran mosaico de gritos estúpidos, el derecho a tener una hernia.

Tema 2

En este momento, por aca es la época de las "soldes" (pronunciese "saldos"). Viene gente de todo el mundo a comprar cosas a Paris. En algunas tiendas de electrodomésticos y ropa, tenes canastas o carritos para ir tirando tus 4 tablets, tus 6 pendrives y tus 3 auriculares (supongo). Los auriculares son el producto más notable y extraño en cuanto a lo que son los objetos de consumo de los más jóvenes. Hay de variados tamaños, y en su mayoría con amplificación de bajos para escuchar la música más popular (también entre los jóvenes): el tecnopop francés. No tengo la suerte ni la desdicha de sabre mucho sobre el asunto, no dedico tiempo a escuchar tecnopop francés. Eso en si dice algo.
 Lo más interesante del asunto es cómo el arte ha devenido moda, y cómo la materialidad de los medios se adaptan a esa moda y ya no hay más posibilidades: es muy dificil encontrar auriculares sin amplificacion de bajos.
Los más caros son los que tienen una marca con una "B", salen 300 euros, son inalámbricos y aparentemente los bajos se contactan directamente con las neuronas y bajan, valga la redundancia, el timbre de las ondas cerebrales.
También hay auriculares para los Hippies, hechos enteramente de fibra de cáñamo y de marca "Marley".
En las góndolas la gente se prueba auriculares, se mira al espejo, saca su ipod y ensaya algunas canciones, conversa con sus amigos sobre los modelos. Hay hasta "charlas sobre auriculares" y en pocas de ellas, he escuchado, lamentablemente, algún concepto real en cuanto a las capacidades técnico-sonoras del dispositivo (y esto tampoco sería importante, siendo oír una experiencia subjetiva). Lo que importa al elegir estas orejas cyborgs no es lo que uno escucha, ni menos cómo se escucha, sino que sean esas, esas por ser esas, las que son. Repito, punto para la moda.

Nicole

Así se llama la tutora de Sarah.
Nicole es una profesora de Inglés de unos 60 años que en cada gesto destila lo que es, habla mucho, habla riéndose, habla en un inglés muy "posh", repite los mismos anécdotas una y otra vez, es simpática pero en el fondo desconfiada. Desde que llegué me dice que no le hable en Inglés a la nena porque le hace mal. También deja deslizar la idea, miento, me dice abiertamente de que "me aprovecho de Saritah" (en el sentido aburrido) porque yo practico y ella no. Esta alarmada porque cómo he dicho en varias oportunidades, Sarah no habla ni le interesa en lo más mínimo hablar francés. Todos los fines de semana se va a Paris a conversar en inglés con su amiga de la misma nacionalidad, no sale de la habitación, está siempre en el skype, no se prende a ningún viaje, cuando miramos películas me pide que estén en Inglés. En fín la Sarita de siempre.
Hoy me enseño que un microondas puede hacer papas (las mete con cáscara y todo, queda una suerte de papa al plomo pero peor). De hecho hace todo en el microondas, el cual después queda mojado, manchado y con un olor repulsivo. Para que la convivencia no se hiciera demasiado insoportable hicimos una lista y dividimos las tareas. Vamo a ver que pasa.

Para cerrar

Un raconto de las cosas más extrañas que me han dicho sobre Uruguay (en francés: Urugüe). En base a esto, ahora, en la segunda parte del año y en donde tengo nuevos cursos, durante la primera clase hago una lista de todo lo que NO HAY en Uruguay y ahondo un buen rato en nociones geográficas y astronómicas generales, la ubicación de los trópicos, los usos horarios, algo muy básico de geopolítica latinoamericana.
Esta ignorancia me parece graciosa, normal y esperable, y en ningún nivel ofensiva.


1- "En Uruguay hay llamas no?."
2- "En Uruguay se comen llamas?"
3- "Porque sos blanco?"
4 - "Alla es siempre la fiesta, no?"
5 - " En Uruguay montan vacas?"
6- En Uruguay hay pavimento, hay veredas, hay carreteras?"


miércoles, 16 de enero de 2013

Impresiones sobre eventos políticos franceses

        Hay dos temas sobre la mesa por estos días, el matrimonio gay (y la adopción) y la guerra recientemente declarada a Mali.

     El fin de semana pasado se produjo una marcha en el Campo de Marte (dato que hay que tomar en cuenta, enfrente a la torre Eiffel, el símbolo sin significado, y al lado Champs Elysees, zona comercial principal, calle de tiendas y marcas internacionales, restaurantes caros y comida rápida, esa diversidad  feliz de oferta que convive en el vientre del mercado).
Los manifestantes dicen haber sido 800 mil, mientras que las autoridades presentes en la zona contaron 340 mil franceses.
La manifestación en si es un evento, la constatación de la cantidad de los presentes así cómo sus orígenes politicos, religiosos, etáreos, de género y culturales son tema de debate (más aún que la propia medida en si).
Coincidiendo con la misma tendencia que se da en Uruguay y supongo, en el mundo, las argumentaciones se apoyan en mediciones de las consultoras, y desde allí construyen su dirección hacia la abstracción político-ideológica. En síntesis (y la polarización que voy a hacer a continuación no es por ingenuidad, sino que parte de los medios y lo que muestran) la izquierda afirma que la mayoría de los manifestantes son de derecha, y más aún, que hay cierta predominancia de católicos, y más, todavía, que la convocación que se dice "neutra" está dirigida partidariamente por afiliación y no por una supuesta espontaneidad de cada uno de los participantes. Un calco mas o menos de lo que se dijo del 8N, pero no pienso pronunciarme sobre temas argentinos, no solo por cautela sino por ignorancia y una ardiente voluntad de no posicionarme en ese fangoso campo de batalla al cual los hermanos de enfrente le dicen política. También me hace acordar a la marcha de la seguridad que se dio cuando murió el empleado de la Pasiva en Montevideo.
La derecha por su parte (recuerdo otra vez que son los términos de los medios), "hegelianamente" (no), dice que no es la derecha, y esgrime su argumento de la diversidad: enumera minoridades presentes desde todos los campos. Dice: había judíos, musulmanes, había socialistas, había viejos, había jóvenes y recalca, más que nada,: había homosexuales. Es decir, la derecha construye su argumento desde el concepto de democracia de las minoridades, la representación de cada grupo unido en el óleo republicano, que se funde en una idea y un valor, una identidad, un reino: el de la familia biológica, el de la nación y sus componentes celulares. Este es el otro argumento teórico (y el único en su arsenal) para sostener su desaprobación del proyecto de ley. Parafraseo: "aquellos niños que tengan dos padres no van a poder construir una línea biológica identitaria, y van a estar en desigualdad, van a sentir una carencia", y aquí el perverso corolario que se debe desprender, "van a seguir siendo huérfanos". No sería arriesgado afirmar que lo que acabo de decir, y cómo siempre pasa cuando se refiere a una ciencia (y más que nada la biología) cómo pilar argumentativo, si se mira de más cerca se reconoce la configuración teológica de la tesis, y más que nada en el órden moral de máxima frente a otros campos de argumentación. Es decir, no sólo es teológico por deducir de la biología (la reproducción y la familia cómo necesarios) lo que se debe hacer, sino también por otorgarle un valor jerárquico, único, matriz, central y más que nada unívoco, un valor constatativo y no interpretativo (suponiendo que no lo es, señalando que la biología está ahí y no queda nada más que hacer).
Esta retórica es mucho más poderosa (en el campo declamativo, claro está), los oradores de izquierda parecen decir vaguedades (uno de ellos se refirió a la biopolítica recuerdo, y el argumento en los oídos del público parecía caerse desde una pila de libros que ya no estaban, o nunca estuvieron, y quebrarse contra el suelo produciendo un incómodo silencio), inseguros y se retraen cómo ya dije a los números y a los hechos, terreno donde siempre, creo, van a "perder". Así el 60% está en contra del matrimonio gay según los últimos sondeos, no quieren caer en lo que irónica, hipócrita, paradojica y satíricamente la derecha llama la "dictadura de las minorías".
Ahora juguemos a remplazar en estas últimas oraciones el tema del matrimonio por el de la legalización del cannabis en Uruguay, ya se huele que la política esta adoptando la misma forma en todos lados
     Holande se muetsra firme y piensa pasar el proyecto, tiene un antecedente, en el 84, durante el gobierno de Maroy hubo un movimiento para que el sistema educativo sea únicamente público y laico, el cual luego de varias manifestaciones de éste estilo (y en donde los integrantes eran los mismos pero más jóvenes) cayó en la nada.
      Los analistas, a pesar de salvedades en los números e implicaciones de ambos proyectos,  prevéen el mismo desenlace. Habrá que ver.

      El tema de Mali es más complicado, primero habría que pensar en la intervensión francesa en Africa, con más historia que moralismo ingenuo, y habría que hacer un repaso por el relato de "the clash of civilizations", las nuevas maneras de colonización higiénica, las guerras silenciosas de poderes en segundo plano, aquellas colonias que se controlan desde la "observación" y la "ayuda", y ya no por la fuerza.
Mi ignorancia en ambos temas, el general y el particular, no me permiten decir demasiado sobre el asunto.
Lo que si me interesa es la actitud de Hollande, el cual declaró sin dejar lugar a ambigüedades la guerra contra el terrorismo (literalmente dijo "los vamos a aplastar"). Para ello reciben apoyo de un montón de paises africanos, del Reino Unido y de Usa.
Los analistas coinciden en que esta resolución y velocidad para tomar la decisión demuestra que Hollande no es un tipo débil (a pesar de ser de izquierda), o que, Hollande es de derecha (responde  de manera autoritaria, ejecutiva y bélica) a pesar de ser de socialista. Similar es lo que se dijo de Obama cuando agarro a Bin Laden, y en ambos margenes del Atlántico, la población en general parece coincidir aplaudiendo ambas medidas. En fin.  
 

martes, 8 de enero de 2013

Más viajes

     Dado que el puesto de asistente tiene el privilegio de contar con 4 períodos de vacaciones, de dos semanas de duración cada uno, anduve de vuelta por la vuelta y me fui a conocer los países del norte.
No me refiero a los países nórdicos, aunque la relación existe desde un plano histórico, tanto la isla de Irlanda cómo Escocia fueron invadidas por los Vikingos, Dublin fue fundada por vikingos, luego ocupada por los normandos (más vikingos) además de haber sido originalmente poblada por celtas (que venían de Portugal, quién lo diría) y en los últimos tiempos (incluso ahora) dominada por los ingleses. Pero cómo diría un aficionado al Lego, vamos por partes.

Ryan Air

     Fue la primera vez que me tomé un lowcost, está bien, hay que tener ciertas consideraciones con los vuelos de éste tipo, a resumidas cuentas me tuve que ir a Paris, y de Paris a Beauvois, y la plata invertida (casi) se equipara a lo que me hubiera salido un vuelo normal, esos en los que te dan comida y en la valija te entran más que el kit de supervivencia. Logicamente tuve que hacer la cola de los no europeos, nada del otro mundo, más que comerse una horita más que la gente de aca, rodeado principalmente de asiáticos y brasileros. En todos lados está lleno de asiáticos (principalmente de China, Korea del sur o Japón), vienen en paquetes de a 6 cómo los panchos y están muy lejos de los koreanos que se pasean por ciudad vieja y los Kilombos del centro en Montevideo. El avion es un avión normal, te venden puchos, alcohol, perfumes, comida, en fin, de todo un poco, la mayoría de los que viajan son jóvenes, algunos un poco sobreexitados. Se parece un poco a las excursiones a Camboriú pero en un avión, al llegar suena un toque de trompeta de caballería, es una aerolínea con onda, o capaz festeja que el avión, algo así como un bus con alas pudo llegar a aterrizar sin que se callera ningún pedacito.

Primeras impresiones de Irlanda

     Bueno, lo primero que me pasó es que el indú que me cobró la botella de agua no era muy amable, yo lo entiendo, debe ser horrible laburar en un aeropuerto donde tenés que luchar para entender que te dice la mitad de la gente mientras hablás un Inglés incomprensible. Estoy seguro que ciertas transacciones deben durar más de 5 minutos entre el mostrador y el cliente tratando de sortear las orillas de a traducción.
Lo segundo fue que me subí al bus y me encontré con dos pares de irlandesas, probablemente de 16 años (aunque cada vez me cuesta más juzgar las edades por aca, no hay sol, la gente no envejece tan rápido) maquilladas cómo para ir a un Casting de payasos y vestidas con los mejores pantalones de cuero multicolores, una cosa muy ochentosa, tiradas de manera displicente ocupando dos asientos cada una en el fondo del omnibus. Estoy en Irlanda, pensé. Despues se subieron tres tipos de mediana edad, con la cara roja, medio entre tumbos, gritando cosas en "Inglés", las pibas se reían, los viejos estaban medio en pedo. Estoy en Irlanda, pensé, y sonreí, porque si arrancaba así la cosa seguro iba por el buen camino.
Ese primero día me fui a tomar whisky, y whisky en Irlanda es Jameson, mejor que Disneyland, me pasé de rosca y no me dejaron entrar a un pub por estar demasiado borracho. No se si fue un tema de cuidar la integridad del pub o de que era obvio que  no iba a consumir lo suficiente dentro, o que no tenían emergencia médica para extranjeros en caso de que me pasara de rosca. Igual me fui a otro.


Segundas impresiones de Irlanda

     Es la costumbre de cualquier hombre hacer coincidir la memoria con lo que prescencia inmediatamente, es una ley básica de la percepción creo y un sesgo necesario. Mirar es decifrar a través de la inteligencia y la memoria. Más alla de ello, y cómo no me interesa juzgar las condiciones de verdad de mis afirmaciones, diría que Dublin es parecido a Montevideo. Es una ciudad pequeña engrandecida, que rememora o hace pensar en ciudades más grandes, sus habitantes circulan con la mayor displicencia, es una ciudad donde la gente anda de joggin y compra cerveza a cualquier hora. Ahora bien, la mayor diferencia con Montevideo es que: la gente es joven, Irlanda es el país más joven de Europa (dicen, yo no sé), jóvenes laburando: irlandeses (obviamente), uruguayos, demasiados brasileros, gente de europa oriental, asiáticos, etc, etc, etc. Es más cosmopolita que Paris, hay muchos músicos (buenos músicos) en la calle y en los bares, tocando por las propinas, tiene un aire medio de muerte y de no lugar, de pobreza, de error, de nacimiento, de "aca pasan cosas", tiene todo lo que no hay en Paris, tiene sus rincones mugrientos, sus apartamentos sin calefacción, sus indigentes, lo que deberia hacer una ciudad un lugar del mundo, un resumen. Y si todo esto lo regamos con Guiness y Jameson es un germinador de anécdotas y buenas conversaciones en los pubs; los irlandeses, en pleno proceso de construccion de la nacionalidad, de la diferencia con las culturas lindantes que exige todo proceso de identidad, se cuelgan a contarte sobre Irlanda, sobre que ha pasado, sobre sus escritores, sobre los pueblos en el campo (la verdadera irlanda, el nativismo). Es un país muy joven y es muy interesante para vivir lo que es el proceso (se esté de acuerdo o no) de creación de una nación, los mitos que hay que inventar, las genealogías genéticas y ridículas que establecen con los celtas, que no son bretones.

Música y personajes

El soldado de Irak: Había un yankee en un pub, el tipo medía más o menos 1,70, parecía un tanque de guerra, era de orígenes claramente latinos, había estado en Irak y ahora le enseñaba a los yankees en Alemaña. We are all over the world, prepared to defend our friends for terrorists. I did well for my country and now my country is paying me back and giving me an oportunity to have fun. No tengo demasiado mñas que decir sobre el tema.

El guitarrista: El tipo estaba tocando la guitarra en la calle, normal. La cosa era que estaba tocando obras de Lauro, de Agustín Barrios, de Villa-Lobos. Nos pusmimos a hablar, en los conservatorios de guitarra de allá se aprende eso. Punto para latinoamérica. Además me dio de fumar, hay cosas que son universales.

El limado: Un pelado que encontramos en un pub tradicional (con todos los recatos posibles al utilizar éste término). El tipo había jugado a tomar con unos Rusos y habñia estado al borde de la muerte por exceso de Vodka, desde ahora solo tomaba guiness, 10, 15 pintas por día, buen tipo, borracho cómo la mayoría de los irlandeses

El Inglés Irlandes: Las vocales están todas dadas vueltas, Five se dice "Foive", R se dice "Or" y el resto no puedo explicarlo porque no les entendí que me querían decir.

El guía turístico: Decidí hacer el tour en Inglés. El tipo se burlaba de los ingleses e ironizaba con cinismo sobre los propios irlandeses, basicamente decía que Irlanda era una mierda pero que ojo, que Oscar Wilde era irlandes. Eso fue muy uruguayo también. Ese amor-odio.

Los nórdicos-australianos: Parece que en Australia se hacen fiestas en la playa que terminan en bardo y donde no podés ir con auto porque te lo hacen mierda. También se toman muchas drogas duras, en los países nórdicos se hacen veladas a oscuras orgíasticas donde se dan con DMT y con otra droga que no me acuerdo el nombre pero te corta la provisión de sangre al cerebro por un pequeño lapso. Bárbaro. El DMT es una especie de lsd más potente que te cambia la vida y te comunica con tus ancentros. Luego de una profuda investigación (consultar en wikipedia) descubrí que el DMT es Ayahuasca sintetizada en un inhalador.

El borracho conspirativo: En el hostel de Edimburgo me crucé con un Irlandes. El tipo la tenía clara, en vez de pagar caro en un pub para tomar y charlar con desconocidos se iba al hostel  cada tanto(a pesar de que tenía donde vivir), se compraba innumerables cervezas a precio de supermercado y se ponía a exponer sus teorías sobre el mundo. En su laptop tenía google maps con mapeados de donde son las pruebas nucleares, por donde pasan las corrientes marinas, cual es el índice de mortalidad e cada país, etc, etc, etc. Quedaba una obra muy bonita, una versión del mundo atravezada por una red de símbolos, colores y notas.
Me hablo del proyecto genoma 21 y de cómo odiaba las cámaras del reino unido. Me cayo bastante bien. Arremetimos en conjunto, borrachos contra una nuevozelandesa de 20 años(que se licenciaba en civilizaciones clásicas e ingenieria ambiental, en ambas cosas mezcladas o al mismo tiempo) que proponía no tener más hijos, porque estabamos arruinando al planeta. No se porque me hizo acordar a la dama de hierro, capaz porque ahora estan pasando en el reino unido la sinopsis de una película sobre su vida, bastante diferente a la versión que se tiene por el sur, sobre todo donde la influencia de la guerra de las malvinas la demoniza.

En Resumen

Me voy a ir a vivir a Dublin, eventualmente, parece una buena base de operaciones, y hay muchos whiskys, y la gente anda de joggin.
Cordialmente
Martín





jueves, 27 de diciembre de 2012

Editorial

Ha llegado la fecha límite.
No tiene que ver con la debacle del cuerpo, con la resignación, las ventanas memorizadas o reordenar las botellas en la mesa, sostener soliloquios con fervor, dejar empequeñecer las manos hasta la tierra, que se mojan, se funden y se acarician impropias, apretandose hasta el páramo de la mano hecha mano, de sí misma, de su fuerza insuficiente para formar un muñon, un aparato, un sólido de tacto.
La teoría del patetismo ha sido la primera teoría que he delineado sin anclaje, desde la propia práctica, desde el precipicio mismo en una búsqueda que considero ingénua por falta (ansiada aún, planificada) de autocrítica, y en una coincidencia caricaturesca y pueril, que nunca llega, que se aproxima cuando la pienso, la cuento o la recuerdo, pero que por si misma podría ser tanto cómo una borrachera, una exageración, un sinónimo rimbobante para decir algo cómo "puré" o "pan", algo con "p". "Putain".

L'etranger

No puedo decir que Francia es lo mejor de Francia por ser Francia.
No dudo que cualquiera, y en soledad más que nada, acercandose a la estación de no importa cual ciudad, enredado en las voces de un idioma incomprensible, ante la posibilidad de erarr por un acto estúpido, por no poder calcular, por no preguntar donde está el baño o el cajero, no haya sentido ese placer secreto de ser un hombre en el mundo, a secas. Ante la góndola de los supermercados, ante el mozo detrás de la barra, detrás de la multitud a la cual hay que sortear, y la moneda que hay que transformar una o dos veces hasta llegar al cálculo correcto, hasta equiparar en relación al IPC y determinar, más allá de la desición que ya fue tomada, por simple placer de considerarse extranjero, de poner la escusa de un país para reafirmar esa verdad inexorable, que siempre fuimos y que ahora solo, ahora, cobra un valor material.

Luego todo se va acortando: y la magia secreta y perversa de recordar, de saborear la cásacara del recuerdo que criba la sonrisa y no la lágrima; el mecanismo se oxida, el juguete se va volviendo viejo y cómo los niños, cuando se investigan los filamentos del motor, y la bovina toma su nombre y su máquina se vuelve diagrama y ya no efecto, pero sin esas ansias de imitar o construir, ya no somos extranjeros.
Y a donde habrá que ir, a donde.

He pensado en decirle a algunos, y creo que lo he hecho, qué "Europa está muerta". Hace tiempo un amigo me dijo que Montevideo es un sueño, un sin tiempo, una irrealidad. Y más allá está aquí, en donde podría decir que hay aún menos apercepción de tantas cosas, de lo que yo considero realidad en un sentido no necesariamente materialista, el mundo viejo donde los trenes andan según su esquema y la política se reduce a su dimensión económica, y en donde todos producen, manejan las lineas logísticas, los tentáculos publicitarios, las fabricas universitarias, y son felices, y no son, no feliz sino ser (y esto no es nada nuevo, al final el mediosiglo no surtió nada de efecto y nadie se acuerda más allá de los slogans tan bonitos y poéticos: "la imaginación al poder", cual, donde, imagenes?).
Ya no es posible escapar al simulacro, ni menos aún ser extranjero.
Y suenan las reminicencias finiseculares, y suenan aquellas de cualquier época que se autodenomine decadente.
Al final la poesía es perversa, y entrena al hombre para lo imposible, lo más exasperante. O dormirlo en su sueño estetico ingenuo e infantil,o enfrentarlo al cinismo y la vejez de su generación que siempre, por arrogancia o pesimismo se considera maldita.